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¿Qué Transforma la Reforma?

La propuesta de reforma planteada hoy por el gobierno, se sustenta en cuatro pilares fundamentales, que son las directrices generales por las que oscilarán los planteamientos pensados. El primer pilar, Calidad Educativa; el segundo, Segregación e Inclusión; el tercero, Gratuidad Universal, y por último, Fin al Lucro en todo el sistema educativo. A partir de estos cuatro pilares fundamentales, la reforma propone modificaciones en los tres niveles de la educación; la Educación Parvularia; la Educación General y la Educación Superior.

por Catalina Olivares M.

 

Desde el lugar en el que me desempeño (profesora de Liceo), y la experiencia pedagógica devenida de esta labor, haré un breve análisis de la propuesta de reforma educacional, centrándome principalmente en las sugerencias de modificación ligadas a la educación escolar, intentando dar respuesta a la pregunta que convoca nuestras preocupaciones: ¿qué transforma la reforma?

 

Estar dentro del sistema escolar chileno permite constatar varios aspectos que han pertenecido a un discurso socializado por distintos actores de la sociedad, y en este discurso, la evidencia principal: El sistema escolar chileno está construido en base a una lógica de mercado y competencia, donde la posibilidad de acceso a una educación de calidad está ligada a la capacidad de pago de las familias. Donde la selección de los estudiantes para el ingreso a un establecimiento, clasifica y hace competir a estudiantes e instituciones. A ello sumado, la valoración de establecimientos, y por extensión la valoración de profesores y estudiantes, a partir de resultados de evaluaciones estandarizadas, sigue promoviendo el sentido de competencia, casi como fin en sí misma. Concluyendo todo esto en un sistema con altos niveles de desigualdad y segregación. Estas dos premisas: la lógica de mercado y la competencia como diagnóstico del sistema educativo, son enunciadas por la propuesta de reforma, la que plantea algunos caminos para mitigar tal situación. ¿Cómo piensa la propuesta de reforma mitigar tales concepciones paradigmáticas en la educación escolar? Pensemos lo que la propuesta de reforma nos plantea, analizando qué de ello constituye avance y qué no.

 

CUATRO PILARES FUNDAMENTALES

Eliminación del lucro: señal política fundamental, pues propone el concepto de la Educación como un derecho que ha de ser garantizado y no un bien de consumo. Sin embargo, el planteamiento respectivo resulta ambiguo al decir, cito la reforma: “Se dirigirá el financiamiento público exclusivamente a instituciones educacionales que sean sin fines de lucro, lo cual se regulará y fiscalizará debidamente”. Resulta impreciso pues queda en evidencia que serán las instituciones que hoy en día tienen un carácter municipal o particular subvencionado, quienes se verán presionadas para regularizar su situación, pues son ellas las que dependen de un financiamiento público para seguir funcionando. Parece entonces, que la propuesta de reforma se centra en las instituciones de orden estatal, dejando en la incertidumbre la lógica que imperaría en las instituciones particular-privadas. En las que, probablemente, el sentido lucrativo se mantendría.

Sumado a ello, habría que cuestionarse si el sentido de mercado de la educación es reducible sólo a su forma de financiamiento. Nueva arista que más adelante abordaré.

 

Fin a la selección en el sistema escolar y la eliminación del financiamiento compartido. Ambos aspectos permiten contrarrestar la tendencia segregadora del sistema escolar chileno. Sin embargo, es sólo una tendencia pues desatiende u olvida la existencia de otras razones segregadoras propias del sistema escolar y que no son planteadas para su modificación. Tales como las pruebas estandarizadas de medición, donde las instituciones con malos resultados son indicadas como establecimientos de menor calidad, con alumnos y profesores de menor desempeño. Señalizaciones conocidas hoy como “los semáforos en la educación”, símbolo distintivo de quienes obtuvieron buenos o malos resultados en dichas pruebas. A su vez, la prueba de selección universitaria que como buen filtro segrega a los estudiantes para el acceso a la educación superior. Momento en el que no hay que olvidar que con estos dos estándares, no sólo se segrega al estudiante, sino también al establecimiento que no tuvo resultados destacados, siendo diferenciado en términos monetarios frente a los demás establecimientos de la comuna, pues sus docentes no recibirán los tan esperados, “bonos de excelencia”.

 

Otro aspecto que pienso segregador en el sistema educativo, y que la propuesta de reforma no atiende, es la situación de estudiantes y familias indígenas. Si bien hoy  existe un Programa de Interculturalidad Bilingüe (PIB)  en educación, esta iniciativa sólo se centra en zonas con mayor densidad indígena (entre otras limitaciones que por el formato de una revista no son posibles de desglosar). Pero ya sólo pensando en el aspecto mencionado, queda la pregunta abierta sobre qué sucede con ese indígena urbano o rur-urbano. Es un hecho que la región metropolitana concentra un porcentaje de población indígena urbana importante. Con esto, parece ser que la escuela no está pensada para niños(as) y jóvenes indígenas.

 

Estos tres aspectos, son sólo algunas de las tantas tendencias segregadoras presentes en el sistema escolar.

 

Des-municipalizar la oferta pública de la educación general. Esto se presenta como un avance, porque de concretarse esta propuesta, uno de los factores que desigualan la educación disminuiría, pues es sabido que el aporte municipal a la educación depende del ingreso de cada municipio, cuestión que es claramente variable entre comunas. De tal modo la administración de los establecimientos sería reemplazada por una nueva institucionalidad pública, la que, sin embargo, hasta la fecha no ha sido definida. Entonces, arista pendiente de los planteamientos y desafío de propuesta para los actores sociales. Fisura urgente de convenir y espacio de presión posible para los mismos.

 

Otro aspecto que potencialmente se eliminaría al existir una nueva institucionalidad pública, tendría que ver con la realidad docente. Cada profesor vive una realidad local diferente, mediada por los municipios o corporaciones municipales, y con ello, presiones ligadas a cursos de perfeccionamiento descontextuados, pagos aumentados sobre la hora mínima nacional dependiendo de la capacidad económica del municipio, entre otros tantos aspectos que precarizan la labor y desigualan el ejercicio docente en el sistema educacional. Potencialmente con una nueva institucionalidad, cuestiones como estas podrían subsanarse.

 

 

NUEVAS CONDICIONES PARA LA DOCENCIA

 

“Pienso entonces que a la educación chilena le urge modificar este tipo de concepciones para lograr una real reforma, donde la función social de la educación no sea reducible al origen de su financiamiento”.

 

Perfeccionamiento docente e inducción para nuevos directores. En este aspecto queda abierta la duda una vez más en los planteamientos de la reforma. ¿En qué consiste el perfeccionamiento docente? Es de gran importancia que se diera claridad a este punto, pues hoy en día el tan usado concepto de “perfeccionamiento docente” no constituye necesariamente un espacio de mejoramiento para los profesores, pues son cursos aislados que no se articulan relacionalmente con la enseñanza en aula y el determinado contexto escolar donde se desempeña el educador. Configurándose entonces como una instancia obligada y de sobre carga al ya acotado tiempo docente.

 

Establecer una carrera docente. Si bien la reforma deja sin definición esta propuesta, este término levanta suspicacias tendidas en la actual propuesta de carrera docente que se encuentra en debate de aprobación, cuyo principio escalonar propende a la competencia entre pares, con opción de avanzar o retroceder en niveles de jerarquía, dependiendo de la re-acreditación de las habilidades demandadas a los docentes. Donde la legitimación profesional a partir de “premios en dinero” y niveles o escalones logrados, se configura como un sistema de competencia entre pares más como sujetos que aliados en la construcción pedagógica, pues sin duda, quien no saque buenos resultados quedará en posición de despido. Cuestiones que no hacen más que atomizar al gremio.

 

CALIDAD VS. EFICENTISMO

 

“Hoy en día el curriculum escolar se estructura de manera aditiva, sumando contenidos y asignaturas que pocas veces son pensadas como relacionables entre sí o con su contexto, donde se jerarquizan los sectores de aprendizaje en relación a la utilidad futura que se le pueda dar en una próxima vida laboral del estudiante, y no en función de educar a niños y jóvenes de manera integral, o en busca de su desarrollo vocacional. Quedando en evidencia una racionalidad técnica y eficientista que impulsa dicha carta magna”.

 

La propuesta de reforma educacional expresa una serie de modificaciones a elementos institucionales o incluso la creación de nuevas instancias, señales que a mi juicio constituyen gestos políticos que no deben desatenderse, tales como el fortalecimiento del Estado y la educación como un derecho fundamental. Sin embargo, hay varios puntos de la reforma que tienden a la ambigüedad o simplemente no han sido mencionados, y que urgen ser resueltos antes de concretarse el proyecto de ley y ser enviado al Parlamento. Personalmente, daría énfasis a la falta de definición y concreción de los principios Nº5 y Nº6 de la reforma, cito:
Nº5: “El sistema educativo debe promover la integración y la inclusión social en todos los niveles. No podemos olvidar que las actuales reglas y normas nos han conducido a ser uno de los países cuyo sistema escolar es de los más segregados socialmente. El Estado debe activamente abordar esta situación.”
Nº6: “Poner al centro de las políticas el proceso educativo y los aprendizajes. Es necesario alinear el proceso educativo con los ciudadanos que deseamos formar, el país que soñamos y los desafíos de la enseñanza en todos sus niveles y especialmente la de los más vulnerables”
A mi juicio docente, para abordar en su complejidad los puntos 5 y 6, este proceso de reforma debiera implicar un primer ejercicio de definición de conceptos que en el papel aún no han sido aclarados. Lo primero a definir es qué entendemos por educación de calidad, y con ello complementar tal concepto con nociones fundamentales como; qué enseñamos; cómo lo hacemos y bajo qué concepto de educación.  Me explico a través de un ejemplo concreto, el curriculum nacional escolar es la carta de navegación que guía estas preguntas, pero que a mi juicio, hoy en día habla de una educación con relaciones que tienden al mercado. Lamentablemente la necesidad de modificar el curriculum escolar no ha sido mencionada con claridad en la reforma educacional propuesta. Hoy en día el curriculum escolar se estructura de manera aditiva, sumando contenidos y asignaturas que pocas veces son pensadas como relacionables entre sí o con su contexto, donde se jerarquizan los sectores de aprendizaje en relación a la utilidad futura que se le pueda dar en una próxima vida laboral del estudiante, y no en función de educar a niños y jóvenes de manera integral, o en busca de su desarrollo vocacional. Quedando en evidencia una racionalidad técnica y eficientista que impulsa dicha carta magna.

 

UNA REFORMA REAL

Pienso entonces que a la educación chilena le urge modificar este tipo de concepciones para lograr una real reforma, donde la función social de la educación no sea reducible al origen de su financiamiento. En tal caso, el cambio paradigmático que propone la reforma educacional podría concretarse de manera real, con una educación que se conciba como derecho social, que no clasifique a los estudiantes con estándares que por cierto (y ese es el gran problema de los estándares) no reconocen las condiciones materiales de sus escuelas o liceos, incluso las condiciones materiales de sus familias o contextos más íntimos. A ello sumado, devolver la dignidad docente, comenzando por dar término al tipo de evaluación docente que existe actualmente, logrando la equiparación entre horas lectivas y no lectivas, como espacio necesario que permita al docente pensar su práctica profesional, en un ejercicio que admita construir un proceso de enseñanza-aprendizaje que se dinamice y reconozca a sus educandos.

 

En síntesis, el cambio paradigmático en la educación, puede iniciar en el financiamiento, puede seguir en la institucionalidad que esté a cargo, pero continúa (o comienza) necesaria y urgentemente, en otro tipo de transformaciones que piensan la educación, pues; el ejercicio de enseñanza-aprendizaje propuestos a nivel curricular; la falta de consideración a los estudiantes indígenas; el modo en el que se tecnifica la labor docente; las maneras en que se jerarquizan los sujetos y los establecimientos a través de evaluaciones estandarizadas, continúan siendo una visión de mercado.

 

CATALINA OLIVARES MARDONES es Licenciada en Artes Visuales y Escultora Profesora de Artes Visuales en Enseñanza Media Universidad de Chile.