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La Educación es un Derecho Humano

 

A 40 años del Golpe del Estado que fracturó y violentó la conciencia y convivencia democrática de Chile, nos hemos propuesto entregarles una edición especial que pueda contener, o al menos aproximar, nuestra perspectiva ante tan dramático y repudiable quiebre institucional.

por Iván Páez P.

 

“La defensa de la vida, la defensa de los derechos humanos, la cultura de la paz, también se enseña y se aprende en el aula y en los espacios formativos”.

 

El Golpe de Estado no solo es un hecho político, social, económico, cultural, que nos impacta hasta el día de hoy. No solo significó el atropello sistemático a los derechos humanos, no solo evidenció el desprecio de potencias extranjeras a nuestros procesos institucionales, sino que también evidencia la importancia del aprendizaje y de la enseñanza de la tolerancia, de la aceptación del otro, del respeto a la diversidad, y de que solo una convivencia participativa y democrática nos asegura un espacio de todos y para todos. La defensa de la vida, la defensa de los derechos humanos, la cultura de la paz, también se enseña y se aprende en el aula y en los espacios formativos.

 

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Es posible señalar entonces que al año 1973 aún en nuestras aulas no se estaba haciendo del todo bien esa tarea. Tampoco en el aula de las escuelas matrices de las fuerzas armadas se estaba enseñando y aprendiendo el respeto irrestricto a la democracia y la soberanía popular.

 

Hoy, ¿qué hemos hecho al respecto como Estado, como Sociedad, como Docentes, como Aprendices? La tarea actual de educar para el respeto a los derechos humanos es también muy necesaria y de responsabilidad de todos los sectores de nuestra sociedad.

 

Mientras más temprano enseñemos en el aula la importancia del respeto de los derechos de otros, mientras enseñemos la participación y promovamos el pensamiento reflexivo y crítico, mientras eduquemos en la consideración y respeto de la diversidad y la inclusión; tendremos una sociedad más tolerante y menos violenta. Más inclusiva y cohesionada, menos individualista y coercitiva. Hoy, en atención al drama vivido en el país y la consecuente aparición de la cultura de la muerte que se instaló en y desde la dictadura, es que debemos constituir un proceso permanente de reflexión profunda acerca del respeto a los derechos humanos, y de cómo estamos abordando hoy la enseñanza de la tolerancia y respeto a la diversidad en nuestras aulas y espacios formativos.

 

EL MEJOR HOMENAJE

 

“A 40 años del Golpe de Estado, nuestro llamado es a un NUNCA MÁS a partir de una nueva Educación Pública, de la ciudadanía y para la ciudadanía, de calidad y más inclusiva, autónoma, laica y democrática, que garantice la participación de toda la comunidad, y con ello la diversidad social y cultural”.

 

Más aún, si consideramos que la Escuela y el Liceo público están llamados a constituirse como el espacio de encuentro de esa diversidad, de la integración de una comunidad, y un espacio de construcción para identidad local o nacional.

 

¿Cuál sería el mejor homenaje a esos héroes que ya no están? ¿A esos héroes y heroínas que sobrevivieron al terrorismo de estado?  ¿Cuál es el mejor homenaje a nuestras instituciones democráticas y republicanas violentadas?

 

Construir una Educación Pública que ejerza la tarea de incluir a todos y todas, acogiendo en su interior a personas de diferentes condiciones sociales, económicas, culturales, religiosas e ideológicas; que expresen la pluralidad de una sociedad, que posibilite una convivencia de esa diversidad en un espacio común. Que facilite la formación de ciudadanas y ciudadanos iguales en derecho y reconocidos en sus diferencias, con capacidad y responsabilidad para participar en nuestra sociedad.

 

Una educación pública que se habilite como un espacio de todos y todas, donde nuestra sociedad aprenda a vivir en sus diferencias y que promueva a través de su propia existencia la democracia.

A 40 años del Golpe de Estado, nuestro llamado es a un NUNCA MÁS a partir de una nueva Educación Pública, de la ciudadanía y para la ciudadanía, de calidad y más inclusiva, autónoma, laica y democrática, que garantice la participación de toda la comunidad, y con ello la diversidad social y cultural. Chile necesita esa nueva Educación Pública bajo el mandato del Nunca Más.

 

Ese sería el mejor homenaje de todos los actores del sistema educativo a las víctimas y sus familiares, a nuestras instituciones republicanas, a la democracia, y a nuestra conciencia.

 

IVÁN PÁEZ es Director Ejecutivo del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) de la Universidad de Chile.