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Hacia un nuevo liderago directivo escolar

Por: Carlos Eugenio Beca, secretaría técnica Estrategia Regional sobre Docentes de Unesco; docente del Programa de Educación Continua para el Magisterio, Universidad de Chile.

 

En estas líneas ofreceré una reflexión sobre las nuevas posibilidades del liderazgo directivo escolar, a partir de la experiencia del Programa de Educación Continua del Magisterio (PEC) en la formación de equipos directivos escolares, en particular, en los últimos años. Estas reflexiones están basadas en mi participación como integrante del equipo docente de cursos y diplomados de liderazgo directivo impartidos por esta institución académica.

Cabe señalar, como antecedente histórico, que el PEC viene asumiendo responsabilidades en la formación continua de directivos en ejercicio, así como de potenciales directores, desde el año 2006, en el marco de iniciativas del CPEIP[1] . Así, ha desarrollado una serie de programas tanto a través de dicha instancia pública como por iniciativa propia, asociada, en algunos casos, a determinados municipios. El PEC ha llevado a cabo “una línea de formación de directores que apuesta por una mirada de la formación centrada en el desarrollo profesional de directivos, vinculada a su experiencia y su práctica profesional, para desde ahí generar los aprendizajes necesarios que promuevan mejoras en los aprendizajes de los y las estudiantes” (Carrasco y Espinoza, 2016: 68).

En los últimos años, el PEC ha priorizado la realización de diplomados sobre liderazgo directivo cuyos participantes han sido docentes becados por el CPEIP, algunos de ellos directores en ejercicio del cargo; otros, miembros de equipos directivos -especialmente jefes de unidades técnico pedagógicas (UTP)- y, otros, docentes de aula con aspiraciones directivas.

Las reflexiones siguientes se refieren a estas experiencias formativas, abordando dos dimensiones: en primer lugar, el sello característico de estos diplomados y su percepción desde los participantes; en segundo lugar, el sentido del trabajo de un plan de gestión institucional, como elemento clave del aprendizaje y de su evaluación. Por último, se presentan algunas consideraciones relativas a criterios para la identificación y selección de docentes que participan en este tipo de programas.

En relación al sentido que el PEC ha impreso a sus programas de formación continua, cabe destacar que éstos han estado orientados por una consistente línea de compromiso con la educación pública y con una concepción del liderazgo directivo entendido como compartido, distribuido, horizontal, democrático, al servicio de una educación integral e inclusiva, expresada en aprendizajes relevantes para todos (liderazgo pedagógico), que se alcanza de mejor manera a través de la constitución de comunidades de aprendizaje.

Del diálogo continuo del equipo docente del PEC con los y las docentes participantes, fluye nítidamente que ellos/as perciben y valoran el sentido que inspira a estos programas formativos. Desde luego, su participación en estos programas no es producto del azar, pues los becarios han postulado manifestando su preferencia por realizar su formación en la Universidad de Chile, porque comparten su visión de educación pública y confían en su excelencia académica. Pero más importante aún es constatar cómo empatizan con las concepciones de liderazgo directivo que les son propuestas. Se reconocen partícipes de una búsqueda de un liderazgo diferente, donde se subordina la gestión administrativa a una preocupación central por la enseñanza y el aprendizaje de todos/as los/as estudiantes, que procura respetar a los/as educadores/as y contribuir al desarrollo profesional de su equipo docente, que busca abrir espacios de participación en su comunidad educativa (comunidades de aprendizaje), y que cree más en la colaboración que en la competencia, en la inclusión que en la exclusión. Los participantes visualizan con creciente claridad la necesidad de desarrollar un liderazgo que convoque a los miembros de la comunidad escolar, que construya en conjunto con el equipo directivo, que coloque en el centro el aprendizaje de los estudiantes y ponga las imprescindibles competencias de gestión estratégica institucional al servicio de los fines de sus respectivos proyectos educativos institucionales.

A su vez, los/as participantes van desarrollando una reflexión crítica sobre sus prácticas directivas o docentes (cuando no son directivos), analizando las dificultades que encuentran en la cotidianeidad producto de contradicciones entre dicha visión del liderazgo directivo y políticas, marcos legales e institucionales, estructuras y culturas interiorizadas en cuerpos directivos, de docentes y de la comunidad escolar en general.

Por otra parte, los y las participantes reconocen y valoran la actitud de respeto profesional y de invitación a la reflexión crítica que atraviesa las relaciones con el cuerpo docente del programa, lo que de alguna manera tiende a modelar un tipo de relaciones en sus propias comunidades, donde se valore a los docentes y se busque, de manera consistente, su desarrollo profesional y el rol que en esto cabe a los equipos directivos.

Los diplomados de formación continua del PEC han diseñado, como un eje central, un plan de acción a ser implementado por los docentes participantes en los establecimientos donde se desempeñan. Este plan comienza a elaborarse desde el inicio del diplomado, de manera que pueda nutrirse del aprendizaje alcanzado a través de los distintos módulos del programa (políticas educativas; gestión de instituciones educativas; gestión de procesos de enseñanza y aprendizaje; liderazgo escolar; convivencia escolar y clima escolar; y prácticas de desarrollo profesional[2]). La elaboración de estos planes y el comienzo de su implementación ha contado con el apoyo de docentes tutores, quienes han trabajado con los y las participantes en sesiones de taller y los/as han visitado en sus establecimientos, para observar actividades y analizar in situ los avances, dificultades y tensiones que se van produciendo.

Veamos un ejemplo: una directora de un liceo municipal elaboró un plan cuyo objetivo central consistía en “desarrollar una política de acompañamiento y retroalimentación sistemática de las prácticas pedagógicas, al interior de la comunidad educativa”, a partir del problema identificado de “ausencia de acompañamiento pedagógico al aula por parte del equipo de gestión”. La observación que tuve oportunidad de realizar, en mi condición de docente tutor[3], fue la discusión, en una reunión ampliada del equipo de gestión, acerca de los avances y dificultades en la implementación del plan de acción, cuyo diseño pormenorizado había sido producto de una discusión en la misma instancia.

Dicho proceso da cuenta de una interesante proximidad entre la acción formativa del diplomado -especialmente en relación con el aprendizaje de conceptos y herramientas de gestión estratégica- y la acción transformadora de prácticas de gestión pedagógica, que involucran no solo a la directora participante, sino al conjunto del cuerpo docente y, de manera indirecta, al estudiantado que se favorece con el mejoramiento de prácticas de enseñanza-aprendizaje, desencadenadas por la reflexión pedagógica compartida de docentes y directivos. De este modo, se refuerza una característica esencial de la formación directiva impulsada por el PEC: la conjugación del aprendizaje teórico con la práctica y la orientación hacia un cambio que mejore sustantivamente la gestión educativa.

Por último, conviene señalar algunas situaciones que afectan el cumplimiento de los propósitos de los programas de formación directiva, relacionados con la selección de quienes participan en estas instancias. Es así como la heterogeneidad de funciones que desempeñan los participantes –directores, otros cargos directivos, jefes de UTP, docentes de aula– torna complejo el intercambio de experiencias y, sobre todo, la elaboración de planes de acción. En efecto, cuando los participantes son directores, pueden diseñar planes factibles de implementar desde su cargo. Cuando se trata, en cambio, de otros directivos o jefes de UTP, éstos deben conseguir la autorización de sus directores para el desarrollo de los planes diseñados, lo que en algunos casos podría no ser fácil. A su vez, si se trata de docentes de aula, difícilmente pueden concebir un plan que afecte la gestión institucional. Sería, por lo tanto, aconsejable trabajar con grupos separados según se trate de directivos o, bien, de docentes de aula con aspiraciones de liderazgo directivo. En este último caso, los planes de acción podrán acotarse a temas de gestión curricular, por ejemplo, diseños curriculares o de evaluación de aprendizajes por áreas disciplinarias, iniciativas para compartir experiencias innovadoras entre docentes de cursos o asignaturas afines, aprovechamiento efectivo de horas no lectivas, entre otras opciones posibles.

Sería importante, también, que los programas formativos integraran a equipos directivos de un mismo establecimiento, más que a directivos de modo individual, de preferencia a la dupla director-jefe técnico, como ha sido muchas veces pretendido pero no suficientemente logrado. En este sentido, la experiencia del PEC, trabajando en algunos cursos con equipos directivos por establecimiento, ha demostrado ser muy efectiva para impulsar cambios reales de prácticas de gestión institucional.

Otra dificultad que se ha presentado a menudo se relaciona con la discontinuidad en los cargos directivos, situación que ha afectado el desarrollo de los planes de acción. Con cierta frecuencia, los docentes directivos participantes en los diplomados ocupan cargos directivos en forma interina y, antes o poco después de terminar el programa, deben abandonar el cargo, siendo a veces trasladados a otro establecimiento. Sería recomendable que los programas de formación en liderazgo directivo impulsados desde las políticas públicas, se concentren en directivos que tengan un horizonte de tiempo significativo para su gestión en un establecimiento determinado, por ejemplo, directores que estén desempeñándose dentro de sus primeros dos años de un periodo de cinco años establecido por la legislación.

En síntesis, la experiencia de formación directiva desarrollada por el PEC, en los últimos años, ha brindado respuestas a necesidades de directivos docentes, nuevos, futuros o con mayor experiencia, que procuran contribuir, mediante una nueva concepción de liderazgo, a una educación inclusiva y de calidad. En esta búsqueda, el PEC y las políticas públicas deben revisar constantemente sus prácticas, procurando encontrar caminos que aseguren mayor pertinencia y efectividad de sus acciones.

 

[1] Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas, institución que en agosto del presente año cumple 50 años de existencia, marcados por su vocación al servicio del desarrollo profesional docente.

[2] Las denominaciones de los módulos han variado en el tiempo, pero prevalecen los ejes señalados.

[3] La visita de tutoría fue realizada en 2016 en un liceo de la zona norte de Santiago.

 

Referencias:

Carrasco, Andrea y Espinoza, Ramón (2016). Gestión directiva: una mirada desde el sujeto director. En: Carrasco, A. y Olave, J. M. Experiencias de formación continua docente. Caminos para el reconocimiento profesional. Santiago: Editorial Universitaria. Páginas 67-116.