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La carrera docente en Nueva Zelanda

Por: Paulina Godoy, profesora de aula de enseñanza media, Auckland, Nueva Zelanda.

Comencé a trabajar como profesora de escuela secundaria en Nueva Zelanda, el año 2014, después de haber trabajado casi 3 años como asistente de docencia, en una escuela para niños con NEE de Auckland. Nunca antes había trabajado en el ámbito educativo, ni siquiera en Chile. Esta experiencia me abrió los ojos y el corazón con respecto a mi vocación y pasión por el trabajo con niños y jóvenes, por lo que decidí realizar un diplomado en pedagogía en la Universidad de Auckland.

Para ser profesor/a en Nueva Zelanda, existen dos caminos posibles. Uno es realizar un training de 3 años en la universidad, como cualquier carrera, y otro es hacer un diplomado de un año de duración, siempre y cuando se tenga una licenciatura o grado académico previo en alguna disciplina. Este último era mi caso, así que opté por esa opción.

Mi experiencia en la universidad fue muy práctica y eficaz, ya que el enfoque que tienen con respecto a la enseñanza es muy diverso al que conocí en Chile. Desde mi perspectiva, en Chile se prioriza la teoría por sobre la práctica. En otras palabras, nos enseñan a memorizar la receta, pero no nos dejan hacer el queque. Por el contrario, el sistema de educación neozelandés prioriza la práctica y el uso del conocimiento en escenarios reales, donde los estudiantes pueden ver con sus propios ojos el resultado de su trabajo. De hecho, es requisito de titulación realizar una práctica de siete semanas en un colegio, período en el cual te enseñan a enseñar, in situ. En resumen, la formación inicial docente en Nueva Zelanda tiene un enfoque eminentemente práctico y se caracteriza por priorizar la aplicación real del conocimiento, por sobre su teorización.

Una vez que sales de la universidad, obtienes una provisional registration, una licencia provisional que te autoriza a enseñar durante dos años. El primer año estás permanentemente bajo observación de tus superiores. Además, tienes que demostrar al Ministerio que estás capacitada para titularte, reuniendo evidencias y documentos que avalen tu trabajo profesional.

Transcurridos los dos primeros años, debes enviar tu evidencia en una carpeta al Ministerio, demostrando que cumples con ciertos criterios para la buena enseñanza. Antes eran doce criterios, pero ahora los redujeron a seis. Estos lineamientos son dados por el Ministerio de Educación.

Después de esos dos primeros años, viene otro período de dos años, donde también debes juntar papeles y evidencia del trabajo que has realizado, para luego enviarlo de nuevo al ministerio. Una vez que tus antecedentes son aprobados, obtienes recién el título profesional definitivo.

Finalizado el proceso anterior, recibes una registration, que es una tarjeta de autorización para enseñar por tres años. Durante esos tres años tienes que volver a juntar evidencia para demostrar que cumples con los seis criterios establecidos por el Ministerio. Además de esta carpeta, debes adjuntar una appraisal (evaluación) del colegio, el cual te está evaluando permanentemente. El colegio te asigna un appraiser (evaluador/a), una persona con un cargo más alto que tú, que te va evaluando constantemente. Además de la appraisal, se deben presentar los goals (objetivos) en un booklet (cuadernillo), qué goals tienes para el siguiente período. Adicional a todo lo anterior, este año tenemos que hacer una teaching inquiry (investigación docente), que consiste en una reflexión escrita sobre algún desafío que haya surgido en tu práctica docente y la explicación de cómo lo solucionaste. Es decir, se trata de una reflexión sobre tu pedagogía, poniendo ejemplos prácticos que hayas vivido en tus clases. Después de todo lo anterior, tienes reuniones con el director, quien decide si te aprueba y, en ese caso, puedes elevar la solicitud de renovación de tu licencia ante el Ministerio.

Cada tres años tienes que volver a renovar tu registration, porque todas son por tres años. Las condiciones exigidas para renovar son: haber trabajado de forma permanente (no haber dejado de enseñar en esos tres años), volver a reunir la evidencia exigida y pasar por una reunión con el director.

Con respecto a la formación continua o el professional development (desarrollo profesional), ya desde la época de asistente de profesora recibí muchos cursos gratuitos y muy variados, que buscan asegurar que todos los miembros del equipo tengan las mismas oportunidades y herramientas para hacer cada vez mejor su trabajo. Un profesor puede estudiar o asistir a cursos financiados por el mismo colegio o por el Ministerio, tomarse días para perfeccionar algún área, o bien, para visitar otros colegios a modo de exploracion referencial. Lo que más les importa es que sepamos lo que estamos haciendo. Por eso los cursos de profesional development son continuos y variados, están siempre ahí y se espera de ti que los tomes.

Al colegio le interesa tener profesores que se vayan perfeccionando permanentemente, pero también necesitan saber que vas a seguir con ellos al año siguiente, porque invierten en ti. Por su parte, el Ministerio también ofrece financiamiento, porque sabe que no pueden haber grandes brechas debido a lo económico. El Estado reconoce la importancia de ofrecer diversas oportunidades de desarrollo y crecimiento profesional a los profesores del sector público. Por nuestra parte, estos cursos nos permiten a los profesores demostrar que nos estamos perfeccionando constantemente. Algunos colegas van siempre y otros no. Al final depende de ti. Yo tomo la mayor cantidad posible cada vez que puedo, porque me gustan y porque me sirven.

Hay cursos y talles para todos los temas imaginables. Se trata de cursos orientados no sólo a la actualización profesional, sino también a la motivación de los docentes, mostrándoles cosas nuevas e innovadoras. En Nueva Zelanda están conscientes de la importancia de nuestro rol, en el sentido de que si estás motivada/o, vas a motivar a los estudiantes también.

Acá los profesores no tienen ese desgano o esa vida espantosa que parecen tener en Chile, sino que todo lo contrario. En Nueva Zelanda, como en todos lados, también existe el abuso, la sobrecarga laboral para el profesor. Mucho trabajo de escritorio, evaluaciones, informes, mucho papeleo que te llevas a casa. Por otra parte, acá también el sueldo es bajo, no tanto como en Chile antes de la reforma, pero sí es bajo al compararlo con otros trabajos, tal como ocurre en muchos países del mundo. Por eso acá también se hacen marchas y protestas. No todo es miel sobre hojuelas.

Sin embargo, quizás la gran diferencia es que acá ser educador es un oficio muy respetado. Acá el profesor es bien visto, porque en muchos casos se trata de personas que tienen otra profesión, a la que renunciaron para ser profesores. En el colegio tienes colegas que son abogados, médicos y otros profesionales, que dejaron su carrera atrás y se convirtieron en profesores por vocación. Por eso el país mira a los profesores como algo genial. Para mí es como tener un pasaporte, porque te abre puertas.