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Entrevista a Carlos Iturrieta, asistente de la educación:

 “Se ha ido avanzando hacia una integración plena en la comunidad escolar”

 Por: Revista Perspectiva

Carlos Iturrieta Letelier es inspector y administrativo del Liceo Industrial Agustín Edwards Ross de la comuna de San Miguel, Región Metropolitana. También es Vicepresidente de Formación y Capacitación en la CONATECH (Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación de Chile) y encargado de capacitación en el CONAECH (Consejo Nacional de Asistentes de la Educación de Chile). Revista Perspectiva conversó con este Asistente de la Educación, quien posee más de veinte años de experiencia laboral en comunidades educativas y una vasta trayectoria como dirigente gremial.

¿Cómo ha evolucionado la organización de los asistentes de la educación en Chile? ¿Cuáles son los mayores avances que se han logrado durante los últimos años en materia gremial?

Un hecho significativo ha ocurrido con respecto a nuestra denominación: en los años noventa éramos llamados “no docentes”; con el paso de los años, fuimos llamados “co-docentes” y, desde el año 2008, con el apoyo de la entonces ministra de Educación, señora Yasna Provoste, pasamos a llamarnos, finalmente, “asistentes de la educación”.

En términos gremiales, ante la inquietud de varias agrupaciones existentes en los noventa -tales como FENTE (Federación Nacional de Trabajadores de la Educación), CONFUCEM (Confederación Nacional de Funcionarios de la Educación Municipal), CONFEMUCH (Confederación Nacional de Asociaciones de Funcionarios Municipales de Chile), FENFUMEN (Federación Nacional de Funcionarios No Docentes de la Educación Municipalizada) y CONATECH (Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación Chile)-, se decidió formar una coalición que representara a la mayoría de los asistentes de la educación. Se creó, entonces, el Consejo Nacional de Asistentes de la Educación de Chile.

Por otra parte, también se han logrado avances en materia de capacitaciones y formación. Desde el año 2008 existe un acuerdo con el MINEDUC que establece capacitaciones permanentes para los asistentes de la educación, con línea presupuestaria propia. Además, desde ese mismo año, los asistentes de la educación contamos con cursos de capacitación bajo el alero del CPEIP, especialmente en torno a convivencia escolar. En ese marco, se han diseñado dos cursos de capacitación, uno para los auxiliares de servicios menores y otro para los auxiliares de obras menores, lo cual ha permitido capacitar a cerca de 6.000 asistentes de la educación, entre los años 2010 y 2017.

También se ha avanzado en la elaboración de perfiles de competencias laborales, en un trabajo conjunto con Fundación Chile, el MINEDUC y Chile Valora. A la fecha, se han obtenido ocho perfiles en total: secretario/a, auxiliar de servicios menores, auxiliar de mantención de obras menores, inspector/a de internado, recepcionista, encargado/a del CRA (Centro de Recursos para el Aprendizaje), asistente de aula y auxiliar de párvulos. 

En estos 30 años de lucha sectorial por obtener mejoras en las condiciones laborales, uno de los grandes logros ha sido la Ley 19.464 que asigna un mejoramiento a los sueldos con un bono específico y algunas consideraciones basadas en ciertos factores, como, por ejemplo, la matrícula de alumnos. También podemos destacar como logros la Ley 20.964, sobre retiro voluntario; la Ley 20.883, sobre ajuste de remuneraciones a trabajadores de menores ingresos; y la Ley 20.971, sobre desempeño laboral.

¿En qué etapa o trámite se encuentra el proyecto que crea un estatuto propio que regula la labor de los asistentes de la educación?

El 13 de septiembre del año 2006 se firmó un protocolo de acuerdo con objeto de establecer un nuevo marco regulatorio que sentara las bases para un reconocimiento del MINEDUC al trabajo realizado por los asistentes de la educación. Fue el inicio de un proceso de visualización de nuestro rol en el sistema. Este protocolo del 2006 comprometió una nueva negociación para el año 2010, según fue consignado en el acuerdo que se firmó con las autoridades de ese entonces.

Recientemente, después de años de negociación con la CONAECH, el actual gobierno ingresó a la Cámara de Diputados el proyecto que crea un estatuto propio para los asistentes de la educación, iniciándose así su discusión legislativa. El camino recorrido para asentar nuestro estatuto normativo no ha sido fácil. El trabajo de aunar criterios con las distintas organizaciones, asociaciones, confederaciones y federaciones ha sido arduo y lleno de dificultades, pero se ha encontrado con un gremio de bases sólidas y participativas, con un claro sentido de unidad a lo largo de todo el país. Por esto, estaremos atentos al llamado de nuestros máximos dirigentes, para ir a defender ante el parlamento el estatuto normativo de los asistentes de la educación.

 ¿Cómo describiría usted la evolución que ha tenido en el tiempo el reconocimiento, al interior de las comunidades educativas, de la labor realizada por los asistentes de la educación?

A mi parecer, el proceso de integración y reconocimiento de los asistentes de la educación en las escuelas y liceos de Chile ha tenido un desarrollo de treinta años. Tanto por parte de las autoridades del MINEDUC como por parte de los sostenedores de colegios y liceos del país, han existido avances en los últimos años respecto al reconocimiento de los asistentes de la educación en las comunidades educativas. En este sentido, un logro importante ha venido con la LGE, donde el Estado nos reconoce como parte importante de la comunidad educativa. Por otro lado, el reconocimiento ha sido lento por parte de docentes y directivos del país, quienes muchas veces discriminan a los asistentes de la educación, al no considerarlos en distintos ámbitos del quehacer relativos a los estudiantes. Sin embargo, en los últimos años, se ha ido avanzando hacia una integración plena en la comunidad escolar

¿Qué cambios deben proponerse en la gestión de las escuelas para que Uds. puedan ser reconocidos como agentes formadores de los estudiantes?

Los asistentes de la educación desde siempre hemos colaborado en la formación integral de los jóvenes educandos, desde la educación inicial. Interactuamos a diario con los estudiantes en diversos ámbitos o aspectos: conductual, cognitivo, valórico, anímico, etc. Somos los que reciben a los alumnos en la mañana (porteros), los inspectores en los recreos, los encargados de biblioteca, los profesionales de apoyo (psicólogos, psicopedagogos, otros). A pesar de ello, anteriormente, quienes no hacían clases no debían cumplir con mayores exigencias al momento de ingresar a un establecimiento, en términos de educación previa y formación. A partir del año 2008, por iniciativa de CONAECH, junto al Gobierno de la época, se estableció como requisito mínimo estar en posesión de la licencia de educación media. Esta medida permite avanzar hacia la profesionalización del sector, junto con el perfeccionamiento y la capacitación. Todo lo anterior, creemos, permite habilitar a los asistentes de la educación para asumir diversas responsabilidades en los establecimientos educacionales de nuestro país.

¿Cuál es su opinión respecto a los efectos que la Ley de Inclusión tiene y tendrá en las actividades de las escuelas de nuestro país?  

Como asistentes de la educación, creemos necesario y fundamental que se respete la diversidad de procesos y proyectos educativos institucionales, así como la diversidad cultural, religiosa y social de las familias que han elegido un proyecto diverso. Ahora bien, uno de los principales problemas que presenta la Ley de Inclusión, tanto para los asistentes de la educación como para los docentes, es la falta de preparación o capacitación para afrontar las diversidades de los alumnos, sobre todo cuando se trata de funcionarios/as de mayor edad. Por esta razón, creemos que es fundamental que exista un proceso de perfeccionamiento permanente para todos los actores de la comunidad educativa.