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Comprensión y Legitimación de las Normas de la Escuela

por Andrea Carrasco y Claudio Montoya

 

Las escuelas chilenas, a lo largo de la historia del país, se han visto configuradas fuertemente por la herencia de una tradición autoritaria; adquirida desde su fundación, y profundizada radicalmente durante el periodo de la dictadura (1973-1990). De esta forma, siempre se ha visto caracterizada por las ideas de: control, imposición, relaciones asimétricas de poder.

Hoy, esos conceptos adquieren mayor significado, en un contexto de des-socializacion vivido en distintos niveles de la sociedad (Giddens, 2005), y que implica la predominancia del individualismo por sobre las formas colectivistas de construcción de la vida social.

De esta forma, las relaciones de convivencia al interior de las escuelas se han tomado un rol protagónico en la configuración de la escuela. Es así, como las “nociones sobre la ley” “los marcos normativos” en el contexto a la escuela, penetran en la convivencia escolar, tensionando a los actores y sus relaciones al interior de la comunidad educativa.

En la escuela, históricamente se aplican y cumplen las normas, que se erigen desde la estructura social y muchas veces se socializan en el espacio educativo. La escuela, como todo espacio social, necesita de las normas para su producción y reproducción. “Todos los grupos sociales establecen reglas y, en determinado momento y bajo ciertas circunstancias, también intentan aplicarlas. Esas reglas sociales definen las situaciones y comportamientos considerados apropiados, diferenciando las acciones ‘correctas’ de las ‘equivocadas’ y prohibidas” (Becker, 2009: 21).

Por su parte la comprensión del marco normativo en el espacio escolar, como en todo espacio social, comprende variaciones en las significaciones, apreciaciones y aplicaciones, de lo que constituye o debe constituir un marco legal que regule las relaciones entre los actores.

 

 

La escuela, que contiene y que aplica este marco legal punitivo (normas), integra las relaciones e interacciones de: directivos, docentes, estudiantes, padres y apoderados que comparten un espacio de aprendizaje que se ve tensionado por sus racionalidades y las lógicas que impone este marco. Estas normas se legitiman, de manera “legal y tradicional” (Weber, 2002) a través de las prácticas de poder e imposición en la interacción cotidiana y desde las racionalidades o lógicas desde las que actúan los diversos integrantes de las comunidades educativas, lo que sin duda hacen entrar en conflicto la convivencia escolar en particular y tensionan permanentemente la institución escolar, que es parte de este estudio. A partir de este artículo, podemos definir dos tipos de normas que confluyen en la escuelas: las normas que vienen desde el Estado; y las normas que se construyen al interior de la escuelas, y son parte de pactos informales.

El siguiente artículo dará a conocer los resultados que arrojó la investigación realizada sobre las nociones y comprensiones de la Ley, desde la perspectiva de los propios sujetos de un establecimiento educativo en sector sur de la región metropolitana de Chile.

Aquí se expone un estudio de caso, utilizado para tratar de comprender desde la perspectiva de los y las sujetos aquello que los caracteriza particularmente, pero también aquello que los hace comunes.

El caso en estudio corresponde a una institución educativa en la que participan sobre seiscientos estudiantes distribuidos en tres niveles de enseñanza, educación de primera infancia, educación básica y educación media. Éste se encuentra emplazado en el sector sur de la región Metropolitana de Chile, atendiendo a una población estudiantil que se caracteriza por pertenecer a sectores socioeconómico de altos niveles de vulnerabilidad.

Para la siguiente investigación, se realizaron: grupos de discusión, talleres de análisis con estudiante y entrevista en profundidad. Los Grupos de Discusión y Entrevista en profundidad que fueron destinados a directivos y profesores, permitieron comprender las hablas individuales y también colectivas, que evidenciaron la estructura y sentido del discurso de los sujetos en relación a objetivos de la investigación. Por su parte, los Talleres dirigidos a Estudiantes y Asistentes de la Educación, fueron una técnica que permitió a través del dialogo y la formación de los sujetos, rescatar sus relatos y escuchar sus hablas de manera participativa.

Para los sujetos en estudio, la escuela es un espacio donde se aplican los Marcos legales educativos y nos encontraremos con diferentes tipos de normas, a saber, la formales desde el Estado y las informales que surgen de pactos de la comunidad. Es un espacio donde la legalidad se cristaliza y manifiesta mediante la interacción de los actores.

A partir de esta investigación, es posible apreciar que los sistemas normativos y disciplinarios de la escuela son sistemas complejos y diferenciados, donde los conceptos de autoridad y castigo se mantienen en un frágil equilibrio. Los sistemas excesivamente concentrados en la idea de castigo, con bajos niveles de integración, resultan contraproducentes con relación a la misión educacional de la escuela y terminan alejándola de sus objetivos específicos (Decotau, 2014), alienando a los estudiantes del curriculum académico y erosiona la autoridad moral de la escuela.

En líneas generales, al interior de la escuela existe un consenso en torno a la fragilidad del sistema normativo imperante, y que, por consiguiente, es importante incorporar más factores a la hora de su reelaboración. No obstante, es posible plantear que en la escuela existe una diferencia sin resolver en torno a quienes son los actores que debiesen construir las referencias normativas. Las posiciones en esta pugna se desprenden de los relatos y es posible identificarlas a partir del cuadro anteriormente expuesto.

Directivos y profesores, se instalan como un punto de referencia para las actividades que se realizan en la escuela; no solo impartiendo el conocimiento, sino que, también, manteniendo el orden, suministrando premios y castigos. En definitiva, representando a la autoridad y encarnándose en quienes imparten las reglas y convenciones que deben seguirse y acatarse en la escuela. Por parte de estos actores, este rol no busca ser reconvertido, más bien busca ser actualizado a partir del establecimiento de normas que se adecuen mejor al contexto socio-educacional en el que se encuentran inmersos.

Así, implícitamente esto entra en contradicción con los planteamientos de los estudiantes, quienes manifiestan la necesidad de construir una forma más democrática de normas y acuerdos para la comunidad educativa. La falta de participación en el establecimiento de las normas y las reglas de convivencia, así como el hecho de que las autoridades (directivos y profesores) sean capaces de administrar las mismas, de forma arbitraria; queda muy lejos de sus aspiraciones de democráticas y de participación, limitando la promoción de nuevas formas de convivencia entre los sujetos.

 

 

ANDREA CARRASCO y JOSÉ MIGUEL OLAVE son docentes, académicos e investigadores del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) de la Universidad de Chile. Claudio Montoya es Licenciado en Sociología de la Universidad de Chile.