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Gabriel Salazar, Clase Magistral a Docentes de Chonchi (I)

Con ocasión de la firma de un convenio para el desarrollo del Programa de Educación Comunal, entre la Municipalidad de Chonchi y el Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) de la Universidad de Chile.

 

En primer lugar agradecer la oportunidad de participar en la firma de este convenio y en esta reunión de la comunidad de Chonchi. Por muchas razones, para mí es algo que debiera celebrar. Primero porque hay una comunidad que va a tener que pensar su proyecto educativo, profesores que van a tener que pensar su acción educativa hacia la comunidad,  la Universidad de Chile que va a tener que pensar también su proyecto educativo hacia las comunidades locales. Y esto es digno de celebrar entre otras cosas porque la Universidad de Chile, recordemos, fue la Universidad Nacional, “La” Universidad Pública, un colegio regionalizado en todas partes, universidad nacional y pública que fue descuartizada, ésa es la palabra exacta. Por eso quedó recluida. Entonces es muy importante que de nuevo extienda su acción educativa, su acción de investigación, su acción participativa a las regiones, a las provincias y a las comunidades locales, y eso es digno de celebrar y me congratulo de estar presente aquí en esta oportunidad.

por Gabriel Salazar

 

DEL ESTADO AL MERCADO

 

La nueva historia social surgió en los años 80 y surgió en los años 80 porque en los años 80 nos quedamos solos. Hasta el año 73 el Estado se preocupaba, digamos, profundamente de nosotros. Había un Estado Empresario que quería industrializar el país, había un Estado Docente que entregaba educación gratuita, había un Estado Médico que entregaba salud gratuita, había un Estado Social Benefactor que se preocupaba del trabajador, del sindicato, las familias, había un Estado Reformista que se iba a reformar a sí mismo en beneficio de las clases populares; incluso, un Estado Revolucionario. El Presidente Frei Montalva, armó una revolución en libertad pero hecha desde el Estado, y Salvador Allende planteó la revolución socialista desde el Estado

Y lo reemplazó el mercado que no se preocupa de nosotros, no se preocupa de nadie, no atiende a nadie, no ha generado industrialización; al revés, ha des industrializado el país. En esos años nos quedamos sin ese Estado que tuvimos en otras épocas, y cuando quedamos solos nos miramos los unos a los otros, nos buscamos los unos a los otros, y a las otras, y comenzamos a conversar, a decir… bueno ¿qué hacemos? ¿De qué echamos mano para reconstruir nuestra identidad si el Estado ya nos dejó solos?

Fue allí cuando descubrimos la memoria, fue en los años 80 cuando en Chile los pobladores, los jóvenes, los presos, los exiliados descubrieron la memoria, la memoria como fuente de certeza, la memoria como fuente de verdad, por eso dejamos de a creer en las ideologías importadas que venían de afuera y comenzamos a creer más en nosotros mismos. Ese viraje ocurrió en los 80.

“Fue allí cuando descubrimos la memoria, fue en los años 80 cuando en Chile los pobladores, los jóvenes, los presos, los exiliados descubrieron la memoria”

Entonces cuando la gente comenzó a creerle más a su memoria que al mensaje que venía vía ideológica, dogmática, partido, vanguardia, comisión política, líderes sobre rojo, cuando se creyó a sí mismo descubrieron ellos a su vez la importancia que tenía la historia que hablara desde ellos, por ellos, desde su memoria surgió la historia social, en los años 80. En el mundo –que pasaron cosas muy parecidas en el mundo- y en Chile. De ahí venimos nosotros. Los profesores que practicamos este tipo de historia.

 

DOCUMENTOS-D

 

LA HISTORIA AL REVÉS

 

“Por eso la historia social en este momento está siendo una especie de encuentro-reencuentro con esta memorias locales, los profesores que estamos trabajando en esta línea estamos repartidos por todo Chile. No es por casualidad que estamos aquí”.

 

Esta historia ha permitido contar la historia tradicional al revés. De abajo hacia arriba. Desde los fenómenos olvidados, desde la historia subterránea, desde los fenómenos ocultos de la amnesia pública. Y al contar la historia desde allí lo que entrega esta ciencia, esta nueva disciplina, resulta por cierto insolente –por eso empecé con esta especie de introducción –, resulta provocativa y lo digo porque lo que voy a decir ahora puede resultar provocativo: ahora la historia social es una nueva mirada que coincide con la mirada que está en este momento apareciendo en Chile por todas partes, que está presente en lo que están haciendo en las comunidades del Valle del Huasco, Freirina, en Pascua Lama, en el valle del Huasco, que es lo que ocurrió también en Punta Arenas, en Aysén, Calama, Montenegro, Llay-Llay y hace  pocos días atrás Quellón. Hay una memoria social local que comienza a confiar en sí misma, comienza a producir certeza y esta certeza lo lleva a actuar autónomamente, con autonomía,  con soberanía popular, creativamente, desafiantemente. Por eso la historia social en este momento está siendo una especie de encuentro-reencuentro con esta memorias locales, los profesores que estamos trabajando en esta línea estamos repartidos por todo Chile. No es por casualidad que estamos aquí.

 

POBREZA CIUDADANA

 

Ayer conversamos largamente con un periodista del diario El País, de España. Y él tenía mucho interés que conversáramos acerca de lo que realmente les interesa a los europeos de Chile como noticia, franceses, alemanes, qué sé yo, españoles, y lo que les preocupa no son las elecciones presidenciales próximas, lo que les preocupa es lo que está pasando con los movimientos sociales en Chile y en particular el movimiento de los estudiantes. Este periodista español estaba muy preocupado por lo qué pasa con este movimiento, ¿tiene posibilidades de triunfar en la lucha?, ¿tiene posibilidades de conseguir realmente que se produzca el cambio profundo del sistema educativo chileno tal como están ellos planteando, o por lo menos exigiendo?, ¿cómo va este proceso, cómo va este movimiento? Conversamos largamente y llegamos a la siguiente conclusión, mirándolo todo desde la perspectiva de abajo hacia arriba, de adentro hacia fuera, las perspectiva de historia social, la perspectiva del ciudadano, llegamos a la conclusión que este movimiento está estancado, está a medio camino, es como el dios Jano, es como un bifronte, una parte que mira hacia atrás y que los lleva a comportarse como esos viejos movimientos de masas, y otra parte que mira hacia delante y que tiende a conducirlos como los nuevos movimientos sociales, que como sabemos es muy distinto uno del otro.

 

“Uno de los problemas de nuestra historia -en 200 años de historia- es que los regímenes que hemos tenido, los Estados que hemos tenido, las Constituciones Políticas que se han dictado nos han enseñado una y otra vez  sólo a ejercer el derecho de petición, puro derecho de petición”.

 

Los movimientos de masas son aquellos que se articulan, se constituyen, son en la calle, gente en la calle desfilando; masa. Gente en la calle concentrada esperando la voz de un líder o del político, o de quien sea; masa. Gente  agitando pancartas y banderas, saltando, tirando piedras; masa. Gente que desfila, que grita, que protesta, que rompe, que no delibera. La masa en la calle no está en asambleas discutiendo un problema, la masa en la calle no está por cierto convertida en una asamblea que discute el tema de la educación para resolverlo ahí o el problema de salud en Quellón. En Quellón salieron a la calle pero después que plantearon el problema y pugnaron por la solución. La masa no piensa, no delibera, no decide, no propone, por eso que el movimiento de masas, -si ustedes lo piensan un poco- no es si no una ciudadanía empobrecida-, porque los ciudadanos que no deliberan, que no resuelven problemas, que no proponen, que no imponen la solución del problema y solamente se limitan a pedir, y si no les dan lo que piden protestan, la gente que pide y protesta solamente, no es ciudadana, es pobreza ciudadana, empobrece al ciudadano.

 

UNA CULTURA PROPOSITIVA VS. UNA CULTURA PETICIONISTA

 

Uno de los problemas de nuestra historia -en 200 años de historia- es que los regímenes que hemos tenido, los Estados que hemos tenido, las Constituciones Políticas que se han dictado nos han enseñado una y otra vez  solo a ejercer el derecho de petición, puro derecho de petición, por eso la cultura cívica que tenemos es una cultura peticionista, podríamos decir limosnera, pedigüeña, protestante, rezongona, y eso es una verdadera vergüenza, eso no es ciudadanía, ahí no está la dignidad en la cultura de un ciudadano que piensa, delibera, impone. Porque en el 2005 y 2011 se tomaron los colegios, pidiendo, demandando equis solución, y en el 2013, 8 años después, los estudiantes siguen desfilando, marchando, exigiendo, siguen tomándose los colegios, las universidades, y dónde están, en la misma. Hay una especie de tragedia estudiantil.
De todos los movimientos sociales que ha habido en Chile, el de los estudiantes es el más antiguo. Quiénes lucharon por la Independencia, jóvenes de 20 a 30 años; quiénes lucharon contra la dictadura sangrienta de Diego Portales y la dictadura autoritaria terrible de Manuel Montt, jóvenes, de 18 a 20 años; quiénes fueron los que por los años 1850 y 60 dijeron esta Constitución de 1833 no nos sirve, es autoritaria, es centralista, privilegia a Santiago, hunde a las provincias, subdesarrolla a las provincias, queremos reformarla, y se constituyó una asamblea de jóvenes reformistas, donde el principal de ellos fue don José Manuel Balmaceda. Qué quiso hacer Balmaceda cuando llegó a ser presidente, realizar las reformas que soñó cuando joven.

 

“De todos los movimientos sociales que ha habido en Chile, el de los estudiantes es el más antiguo. Quiénes lucharon por la Independencia, jóvenes de 20 a 30 años, quiénes lucharon contra la dictadura sangrienta de Diego Portales y la dictadura autoritaria terrible de Manuel Montt, jóvenes, de 18 a 20 años, quiénes fueron los que por los años 1850 y 60 dijeron esta Constitución de 1933 no nos sirve…”

 

No lo derribaron  por problemillas constitucionales entre el Congreso y el Presidente, es que el Presidente quería reformar la Constitución para descentralizar el Estado, para darle autonomía a las provincias y a las comunas, para que el oro, el dinero, los capitales que obtenía el país por vía del impuesto a la exportaciones del salitre que llegaban al Estado en vez de estar depositados en bancos privados, que hacían las delicias de los banqueros de ese tiempo, siguieran empobreciendo a la gente. Balmaceda propuso: no señor hay que crear el Banco del Estado, para que el Estado administre estos recursos, y no la especulación privada. Lo derribaron. Los sueños de juventud de Balmaceda y de los jóvenes reformistas de los 60 y 70 terminaron en la guerra civil cruentísima de 1891, con fusilamientos, saqueos, destrucción de casas, etcétera.

Contra el régimen que surgió del 91, régimen oligárquico parlamentario, ¿quiénes se revelaron en 1910? Jóvenes. ¿Qué plantearon esos jóvenes por 1920? Prepararon ellos en base a sus asambleas proyectos de ley para cambiar la política económica, primero. Los reprimieron, los metieron presos, de nuevo insistieron, prepararon un proyecto de ley para cambiar la educación, los reprimieron, los metieron presos. Como tenían ya la cultura de la autonomía ciudadana, la cultura de deliberación ciudadana que tiende a proponer solución y no a andar pidiendo todo el tiempo, esos mismos jóvenes el año 1925, junto con los trabajadores de la FOCH, dirigidos por Luis Emilio Recabarren, con los profesores que recién habían constituido la Asociación Nacional de Profesores de Chile, se auto convocaron a una Asamblea Popular Nacional Constituyente para darle al país la Constitución que a ellos les parecía adecuada. Represión, cárcel. Ahí terminó el proyecto comunista.

 

“El gran problema…es que no sabemos deliberar soberana y libremente, no sabemos buscar soluciones a los problemas por nosotros mismos, no sabemos ejecutar  esas soluciones ni imponerlas como ley de la República”

 

¿Quiénes fueron los que derribaron la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo, en 1931? Jóvenes ¿Quiénes salieron a la calle en 1957 para protestar por el alza de la tarifa escolar por primera vez en Chile? Esa misma Juventud del 49, de lo que se llamó la Revolución de la Chaucha, qué plantearon los jóvenes: “basta ya de esta vía parlamentaria de desarrollo que no ha resuelto ninguno de los problemas de este país”. Y esa otra vía, la vía no parlamentaria al desarrollo, algunos tomaron la vía de lucha armada, como quiera que sea vino el golpe y ahí quedaron. Qué quiero decir con esto. Violeta Parra tiene una canción que dice “me gustan los estudiantes”. Esa generación también perdió
¿Quiénes se revelaron contra la dictadura de Pinochet, 82-83, 86-88 con el mayor número de víctimas de se período? Jóvenes, ¿Quiénes se levantaron en el 2005 contra el sistema mercantil de educación que nos domina?
Los jóvenes llevan 200 años luchando, siguen, siguen marchando por la Alameda, con poco éxito real porque ya es una rutina.

 

UN AVANCE IGUAL A CERO

 

Cuánto hemos avanzado en reforma educacional, cero. 200 años de lucha, los jóvenes siguen luchando, somos luchadores por excelencia, pero ¿con qué resultado concreto?
Hay otros movimientos sociales, por ejemplo el de los profesores, ya que estamos aquí, que fueron propositivos. Por 1910, las profesoras, porque el profesorado chileno por esa época estaba compuesto por puras profesoras mujeres, y de extracción peonal, de la más baja de la sociedad, ellas se asociaron, formaron la Asociación Nacional de Profesores de Chile, se aliaron con los estudiantes de la FECH, se aliaron con los trabajadores de la FOCH, que entre paréntesis tenía una red de unas 40 escuelas propias -la FOCH quería un sistema educativo para sí misma, para auto educarse en lo que necesitaban-, y se juntaron todos, y las profesoras fueron desarrollando un proyecto educativo de acuerdo a su experiencia, a su memoria y nuestra práctica real, nuestra vida como profesoras. Fueron a la Moneda, llegaron con el Memorándum para crear un nuevo sistema educativo, se lo entregaron al Presidente Alessandri, éste se enojó, las metió presas, no hizo nada.
Posteriormente Carlos Ibáñez del Campo, reprimió a los profesores y se acabó la historia.

 

“Los estudiantes siguen luchando, los profesores siguen luchando, pero fíjense ustedes, estamos peor que nunca, no hemos avanzando nada, qué decir del movimiento obrero…”

 

DOCUMENTOS-A

 

Casi 20 años después, con los pocos profesores que sobrevivieron a esa crisis se creó el sistema de las llamadas Escuelas Consolidadas, que tiene como objetivo, adaptado a las realidades locales, desde kinder, preparatoria, liceo, enseñanza técnica, poner todo dentro de un mismo paquete, con un mismo equipo de profesores, y le dieron por tanto importancia a la comunidad, y eso porque las profesoras de 1920, la FOCH de 1925, la FECH de más o menos la misma época, Gabriela Mistral, Luis Emilio Recabarren, plantearon un no al Estado Docente, porque el Estado Docente –decían- es la oligarquía docente, las élites millonarias que gobernaban el país y controlaban, cómo nos van a educar ellos. En cambio propusieron la Comunidad Docente. La comunidad sabe, por decirlo así, dónde la aprieta el zapato, y sabe construir un sistema educativo a partir de eso, por eso propusieron que la comunidad manejara las escuelas, impusiera los programas, evaluara los resultados. Ese proyecto que fueron las Escuelas Consolidadas fue borrado del mapa después de 1973. El movimiento de profesores, si ustedes se fijan, hemos estado luchando por lo menos un siglo por cambiar el sistema educativo y resulta que ahora estamos enfrentando el peor sistema educativo.
Los estudiantes siguen luchando, los profesores siguen luchando, pero fíjense ustedes, estamos peor que nunca, no hemos avanzando nada, qué decir del movimiento obrero, con la diferencia que el movimiento obrero no solo no ha avanzado nada sino que todas las veces que se ha organizado en federaciones, recuerden la historia social, no bien se organizan, respetan el Código del Trabajo inmediatamente y el Código del Trabajo no lo redactaron los trabajadores, los dos códigos del trabajo que hemos tenido han sido producto de decretos con fuerza de ley, es decir, decretos dictatoriales o decretos sin consulta a las bases. El Código del Trabajo jamás ha sido conquista de los trabajadores, la Constitución jamás ha sido conquista de los ciudadanos chilenos. Por eso es que a la larga terminan disciplinándose bajo el Código del Trabajo y ambos códigos fueron pensados para que los trabajadores se despoliticen, para que no hagan políticas por sí mismos, para que le dejen la política a los partidos, y qué han hecho los partidos que dicen representar a la clase trabajadora, se han disciplinado bajo la Constitución Política vigente, no la han cuestionado, no la han cambiado, ningún político ha cambiado la Constitución en Chile.
No hemos avanzado nada. Digo todo esto porque pensando con el periodista ayer, la pregunta era, bueno, y ahora qué posibilidad hay que no repitamos la historia de las derrotas, particularmente los estudiantes, qué pueden hacer. El gran problema, no es cierto, es que no sabemos deliberar, soberana y libremente, no sabemos buscar soluciones a los problemas por nosotros mismos, no sabemos ejecutar  esas soluciones ni imponerlas como Ley de la República, no nos educaron para eso y el resultado de todo eso es una ciudadanía que pide pero no resuelve.

 

GABRIEL SALAZAR es Académico de la Universidad de Chile. Esta charla fue dictada en el marco del Convenio del Programa de Educación Comunal de Chonchi, por el Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) de la Universidad de Chile, en Julio de 2013.