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Señora Michelle Bachellet Jeria
Excelentísima Presidenta de la República

 

Junto con saludarle muy respetuosamente, quisiera compartir con usted algunas palabras.
Mi precioso hijo Samy se educa y desarrolla en el establecimiento particular subvencionado Centro de Educación Especial Luis Espinoza Pierretti, CAVIME de la comuna de Talcahuano, donde participa activamente con su profesora, asistente, terapeuta, fonoaudióloga, psicóloga, y profesionales especializados que le ayudan diariamente a romper sus limitaciones causadas por el autismo. He sido testigo de los avances alcanzados por mi hijo, porque antes de ingresar se golpeaba, se azotaba la cabeza contra la pared, se mordía, gritaba y chillaba como un verdadero animal, no tenía contacto visual y tomaba drogas y medicamentos para controlar sus ataques.

Por Gonzalo Patricio Iturrieta Bernal

 

Hoy mi hijo es un niño feliz que se ríe, juega, comparte, no se agrede ni se muerde, me mira a los ojos, y eso es una maravilla para él y para todo su entorno familiar y social. Hay muchos profesionales interactuando, proporcionando una educación de calidad y especializada a la condición especial de mi hijo. Pero veo con tristeza como hay muchos otros niños de mi país que no pueden obtener los avances y logros necesarios, ya que en la educación municipalizada, debido a limitaciones monetarias y a la mayor cantidad de alumnos por aula, no se logran los avances necesarios y se pierden sus potencialidades y capacidades que pudieran brindarles una mejor calidad de vida, no solo para ellos, sino que también para sus familias y entorno.

Para Samy el colegio es parte de su mundo.

 

“Realmente es muy necesaria una gran reforma a la educación chilena, y también es extremadamente necesario proteger, profesionalizar y potenciar la educación especial de nuestro país”.

 

Hay muchas personas que opinan, proponen, y estudian cambios a la educación pero ninguno de ellos, o por lo menos muy pocos, han vivido, sentido y experimentado las cotidianas situaciones que ocurren en ella. Muchos de ellos NO son padres, y me refiero como padre a aquel que interactúa directamente en el desarrollo de sus hijos, alguien presencial, alguien que los acompaña en sus éxitos y fracasos, en sus alegrías y sufrimientos.

Realmente es muy necesaria una gran reforma a la educación chilena, y también es extremadamente necesario proteger, profesionalizar y potenciar la educación especial de nuestro país. Un niño con autismo, con síndrome de down, con parálisis cerebral, podríamos decir que es una carga para la sociedad, pero con el correcto estímulo, con las herramientas apropiadas pueden llegar a ser grandes seres humanos que estimulan en nuestra sociedad valores que no se enseñan en aula alguna, valores como compasión, fe, esperanza, templanza, amor, espíritu de cuerpo, paciencia, responsabilidad, y podría seguir nombrando muchos más. Entonces, ellos vienen a ser nuestros maestros para construir una sociedad más justa e integrada. Por contraparte nuestros jóvenes que gozan de salud física y mental se ven envueltos en homicidios, hurtos, robo con violencia, adicciones y cosas aún peores, y vemos como todo el odio contenido, la violencia y el descontrol se vuelven una carga aún peor y un estigma de nuestra sociedad. Entonces me pregunto ¿dónde está la mayor carga? Estos niños especiales nos necesitan y nosotros necesitamos de ellos. En fin, son nuestra esperanza, nuestra semilla para una sociedad más humana y feliz.

 

 

Que esta reforma educacional sea una oportunidad histórica para que nuestro país sea un faro de esperanza para el mundo. No desaprovechemos esta valiosa oportunidad.

Muchas gracias. Saluda atentamente a Ud.
Talcahuano, 11 de Agosto de 2014

 

GONZALO PATRICIO ITURRIETA BERNAL. Apoderado. Papá de Samy