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por Francisco Javier Alvear

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Francisco Javier Alvear (España)

Doctor en Comunicación y Estudios de los Medios. Con formación en Humanidades, Artes y Ciencias Sociales graduado y posgraduado en nuestra casa de estudios, además de posgraduado en España y en Gran Bretaña.

 

“Me pregunto por qué en la educación no sucede lo mismo que en las empresas, que tanto valoran la innovación y no dudan en invertir en su desarrollo” (C. Bona).

 

César Bona (Licenciado en Filología Inglesa y Diplomado en Magisterio en Lengua Extranjera por la Universidad de Zaragoza) es un maestro de primaria considerado como el mejor profesor de este país, con lo cual se ha ganado a pulso el completo derecho a estar en el listado de los 50 finalistas para la obtención del Nobel de los docentes del Global Teacher Prize; un premio internacional, dotado de un millón de dólares (igualándolo al Nobel de Economía), al que fueron presentadas más de 5000 candidaturas de 127 países de todo el mundo.

Respecto de esta candidatura el profesor Bona ha dicho que “ser el único español es una responsabilidad, sí. Pero estoy convencido de que aquí hay un montón de profesores que hacen un gran trabajo innovador, anónimo y con pocos medios, y que podrían ser finalistas en lugar de mí” (Bona, 2015).

Bona, junto a los meritos propios de la postulación al “Nobel de los profes”, ha sido por lo demás, largamente premiado en su carrera con distinciones tales como: La Cruz José de Calasanz 2011 por el Gobierno de Aragón, máxima distinción en la educación aragonesa, por la implicación en la educación mediante estrategias innovadoras; el Premio Nacional CreArte por el Ministerio de Cultura 2009, por la película de cine mudo hecha con niños La importancia de llamarse Applewhite (por el estímulo de la creatividad en las aulas); el Premio Internacional Educared 2010 por La importancia de llamarse Applewhite; premio a la Mejor Experiencia de Aula Octubre 2010, por el proyecto  de cine mudo en la escuela (CATEDU); Mención de Honor en el International Children Film Festival of India, por la película de cine mudo hecha con niños The importance of being an Applewhite; por El Cuarto Hocico: el Premio Nacional CreArte por el Ministerio de Cultura 2011 por el proyecto el Premio Internacional Educared 2011, el Premio Nacional de Ecoiniciativas 2011, el Mejor Experiencia de Aula por el Centro Aragonés de Tecnologías para la Educación Mayo 2011 y el Premio Huella de Oro; Premio Nacional APDDA por la Asociación Parlamentaria en Derecho de los animales. Congreso de los Diputados; y el Premio Medio Ambiente Aragón 2013 por Children For Animals, Red Internacional de Niños por los Animales.

Asimismo, ha publicado ya dos libro, verdaderos éxitos de ventas, El Cuarto Hocico (2014) y La nueva educación. Retos y desafíos de un maestro de hoy (2015), en los cuales nos devela parte de sus secretos.

 

Los nuevos retos de la educación | César Bona | TEDxBarcelona

 

“En la base de la educación yo pondría el respeto, la curiosidad, la creatividad y la educación emocional” (C. Bona).

 

En el planteamiento central del profesor Bona aparecen de relieve dos cuestiones fundamentales, que no poco hablan de sus triunfos y pergaminos profesionales: la curiosidad como el gran motor que nos mueve y de cómo un (buen) maestro puede dejar una marca imborrable en nuestras vidas, tal y como señaló en un post de su cuenta de facebook (https://www.facebook.com/cesar.bona.37). Al mismo tiempo que ha insistido en la falta de maestros capaces de cambiar y transformar la sociedad; señalando que para ello, primeramente, es preciso aprender a compartir y saber escuchar (Bona, 2014). Por lo que una pieza clave de su éxito está, precisamente, en el desarrollo de la capacidad de escuchar por parte del educador. Al respecto ha señalado recientemente a los medios de comunicación:

Escuchemos a los niños y niñas; tengamos en cuenta el factor humano antes que la medida de los conocimientos; recordemos que cada niño es un universo y que cuanto más difícil sea el niño, mayor ha de ser nuestro reto (y en la mayoría de los casos bastará ver que lo único que necesitan es cariño). Y nunca, nunca se puede medir con la misma vara: por mucho que no lo crean algunas personas, las emociones o la felicidad no se pueden calibrar y también hemos de educar para darles las herramientas para que las encuentren por sí solos. Ésa debería ser nuestra misión como maestros (Ballesteros, 2015).

En este sentido, destaca asimismo en el hecho de que la escuela está plagada de niños y niñas con enormes ganas de expresarse y de preguntar, por tratarse justamente de seres curiosos, creativos e imaginativos de los cuales hay mucho que aprender, por lo que es menester saber escuchar (Bona, 2014). En concreto, señala que es necesario saber qué es lo que motiva a los alumnos y saber dar oportuna respuesta al cúmulo de habilidades sociales y competencias emocionales que poseen. Por lo que “no basta con los contenidos, hay que saber transmitirlos. Para que haya motivación debe existir comunicación”, como ha señalado en una reciente una de sus últimas entrevistas (Ballesteros, 2015).

Otra de las claves de su sorprendente éxito – y que destaca con insistencia- es el tema del desarrollo de la inteligencia emocional. La que, a su juicio, debe desarrollarse fundamentalmente en la escuela, por lo que ésta debe ser, principalmente, el centro en donde se gestionen las emociones y en donde se enseñe y aprenda a ser ciudadanos y personas íntegras y comprometidas (dentro y fuera del aula) con el cambio de las cosas; en definitiva, se trata de que la escuela convierta a los alumnos en más y mejores personas, fundamentalmente en gente bien preparada para la vida: “El conocimiento se puede adquirir de muchas formas, pero no sirve si no se aprende a ser persona”, ha señalado en la cita entrevista (Ballesteros, 2015).

 

 

Por lo que no se trata solo de enseñarles a leer y escribir correctamente a los niños y niñas, sino de enseñarles a convivir e incentivar la convivencia con los otros sobre la base del respeto (a los demás y a sí mismo) y ello se adquiere a partir del desarrollo de valores universales como la solidaridad, la tolerancia y la igualdad (Bona, 2014).

Asimismo -en su planteamiento central- recalca que la educación de calidad es un derecho de todos los niños y que el aburrimiento y la falta de motivación están causando verdaderos estragos en algunos sistemas educativos como el español; y ello se debe, principalmente, porque es imposible escuchar en un sistema en donde las materias son impartidas principalmente de manera vertical y unidireccional bajo la más absoluta ausencia de comunicación:

Vamos a dar el tema uno, y después el dos y el tres, etc., no existe comunicación y, al final, acabas por no saber nada de tu interlocutor: no conoces al alumno, no sabes cómo es, qué necesidades tiene, qué le gusta, cuáles son sus dudas. En la dirección contraria ocurre lo mismo. El profesor acaba siendo un perfecto desconocido (Ballesteros, 2015).

Finalmente, su planteamiento destaca, además, que son muchos los obstáculos que debe enfrentar la clase en el modelo educativo español, y que ante la falta de medios los profesores han de estar siempre nadando contra la corriente (los profesores salmón), pues –destaca- que “si pretendemos una sociedad mejor debemos aspirar igualmente a una educación mejor. Todo empieza en la escuela” (Ballesteros, 2015).

 

Trabajos citados

Ballesteros, J. E. (8 de septiembre de 2015). www.cambio16.comn. Recuperado el 8 de septiembre de 2015, de http://www.cambio16.com/reportajes/el-mejor-maestro-de-espana/

Bona, C. (jueves de enero de 2015). http://elblogqueteharapensar.blogspot.com.es. Recuperado el 8 de septiembre de 2015, de http://elblogqueteharapensar.blogspot.com.es/2015/01/cesar-bona-el-mejor-profesor-de-espana.html

Bona, C. (2014) El Cuarto Hocico (2014) Editorial Casa Aguilar.

Bona, C. (2015) La nueva educación. Retos y desafíos de un maestro de hoy (2015), Editorial Plaza & Janés.