Vota este artículo

 

Daniel Jadue, Alcalde de Recoleta
Estamos Haciendo la Reforma sin la Reforma

 

Con una empatía fuera de lo común, Daniel Jadue tiene una disposición natural al diálogo. Comparte abiertamente opiniones, aprehensiones, dudas y certezas y ha ejercido un claro liderazgo desde que asumiera, en el 2012 el timón de una de las comunas más complejas de la Región Metropolitana.
Uno de sus principales ejes de acción ha sido la educación, y apuesta a que la participación sea un motor de cambio social relevante para alcanzar la tan escurridiza “calidad” educativa, y no lo hace improvisando. Estudió sociología en la Universidad de Chile, después de titularse como Arquitecto en la Universidad Católica. Su curriculum como planificador social es contundente, tan contundente como su convicción de que las cosas se están haciendo bien en Recoleta.

por Carolina Ferreira

 

 

Un artículo suyo, publicado en el periódico comunal lleva por título “El eterno retorno de la crisis de la educación”. ¿Es una ironía?

Estoy citando a Mircea Eliade.  No es una ironía. Es una crítica al pensamiento cíclico, a todas aquellas ideas que proponen restarle responsabilidad a los seres humanos sobre lo que acontece. Hay un afán de volver a partir siempre de nuevo, sobre lo mismo, que viene del culto a la vida de ultratumba, es la fatalidad del mito que nos hace pensar que las cosas son y que no pueden cambiar.

 

Usted es marxista. Asumimos que cree en la dialéctica de las transformaciones sociales. Llevado eso a la educación, ¿de qué estamos hablando?

La educación es un proceso de construcción y el tema está en cómo dotas al proceso para construir la “calidad”.

 

¿Cómo?

Con herramientas. No le puedes pedir al sistema educativo chileno que eduque si no le das a ese sistema buenas aulas, buenos libros, buena alimentación, baños, maestros idóneos, pero por sobre todo, si no le doy actores satisfechos, orgullosos, contentos de lo que construyen. Y eso no existe. Existe insatisfacción, baja valoración, nadie está contento.

 

Usted tiene un amplio curriculum en planificación. ¿La planificación estratégica es una de esas herramientas?

La planificación estratégica aporta elementos que sirven para hacer un análisis sobre ese concepto de calidad, concepto que conlleva el comparar cosas para elegir o decidir por una u otra. Por definición lo que se ofrece es lo que se recibe. ¿Por qué no le preguntamos a la sociedad qué quiere de la educación? ¿Por qué no incorporar a todos en esa definición de “calidad”? La responsabilidad del estado es entregar todos los elementos necesarios para la construcción de la comunidad.

 

¿Es lo que están haciendo en Recoleta?

En Recoleta tenemos ya un Directorio Colegiado, Escuelas Obreras, Mesas Socio Educativas, Mesas de Integración Socio Cultural. Si ofreces participación, hay demanda de participación. Es un principio de economía clásica.

 

Usted hace una síntesis curiosa entre estrategias de la izquierda tradicional y estrategias neoliberales…

Creo que es buena una síntesis entre continuidad y transformación. El discurso más fácil es ser radical. Pero yo no quiero otro golpe de estado. Las transformaciones dependerán de la fuerza que tengamos como movimiento social para desplazar lo más posible esa síntesis hacia las transformaciones que queremos como sociedad.

 

Desde ese punto de vista, ¿hay crisis en la educación chilena? ¿Hay crisis en la educación pública?

La educación no puede no ser pública. Un alumno del nivel alto, educado en una burbuja, sin valores para construir una sociedad mejor o con valores prejuiciosos y discriminadores, ¿alguien puede pensar que eso es una buena educación? Es adoctrinamiento. La calidad no puede ser excluyente o exclusiva. Dentro de toda esta crisis general hay un asesinato a largo plazo, planificado, que pretendió matar la educación pública. La municipalización de la educación fue eso. Desde el punto de vista de la derecha, no hay contradicción ni crisis de sentido.

 

Es una teoría de la conspiración…

Sí. Se ha tratado de cómo matamos la educación sin dar la impresión de que la estamos matando. El sistema de subvención a la educación es eso.

 

Pero usted ha defendido la municipalización…

El tema es que quienes defienden la desmunicipalización lo hacen en el entendido de que las decisiones no queden al arbitrio de las autoridades municipales, pero lo mismo un gobierno central puede tomar decisiones que atenten contra la educación pública. No pasa por ahí. El punto es cómo desmunicipalizar sin volver a concentrar. ¿En qué manos ponemos las decisiones?

¿Cuál sería la propuesta?

Una agencia local de educación con financiamiento estatal que incorpore a representantes de los gobiernos locales y centrales que puedan darle una continuidad a las decisiones mucho mayor que la de los gobiernos municipales que duran 4 años. Lo importante de generar un cuerpo colegiado es que cada actor empieza a pesar menos y se impone el colectivo. Es lo que estamos haciendo en Recoleta.

 

¿Reconoce usted experiencias similares en Chile?

No hay historia de lo que estamos haciendo. Hemos sido más audaces que el movimiento estudiantil y el Colegio de Profesores. Nuestro directorio colegiado es resolutivo y está madurando, aunque yo diría que no logra todavía hacerse de todas sus competencias y atribuciones. Estamos en un tránsito de la conciencia de sí hacia la conciencia para sí.

 

¿Y qué rol juega el alcalde en esta agencia?

La agencia local de educación debe incorporar al alcalde y a los representantes de la alcaldía para tomar parte del proceso, aportando complementariedad, porque podemos aportar a ese proceso cosas que nos da la cercanía irremplazable que tenemos con la ciudadanía.

 

¿Cuáles son las debilidades actuales frente a esa posibilidad?

Yo diría que la asimetría de recursos asignados a las distintas municipalidades,  la falta de autonomía en la definición de las plantas y funciones municipales, y la inequidad territorial.

 

Recoleta las ha subsanado…Es decir, ¿es posible?

En Recoleta estamos haciendo la reforma sin la reforma. Hay una brecha que se puede cubrir dentro de la normativa vigente con voluntad política. Ha costado hartos millones de pesos y el gasto en educación podría duplicarse o triplicarse en la comuna, pero estamos haciendo un giro hacia esa “calidad” con proyectos, con gestión, con la existencia de las mesas socio educativas, con la contratación de codocentes por más de 30 niños en el aula, y todo esto sin la reforma o antes de…

El eje, entonces, está en la participación social.

La evolución social se ve expresada en la evolución de las instituciones sociales y eso pasa por la participación, donde todos los actores estén incluidos, partidos políticos y movimientos sociales. Esa es la forma en que la sociedad en su conjunto se dirige hacia sus objetivos.

 

CAROLINA FERREIRA es Editora General de Revista PersPECtiva y encargada de extensión y publicaciones del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) de la Universidad de Chile.