Vota este artículo

 

Marcela Gaete, Académica del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile

 

“Para Sobrevivir Nos Hemos Fragmentando”

 

En su oficina del Departamento de Estudios Pedagógicos conversamos distendidamente. Marcela Gaete es afable y expresiva. Sus ojos, más que sus manos, se mueven para dar emoción a las palabras que dan cuenta de un compromiso con la educación, más allá de la Academia. Porque si bien fue distinguida en la reciente inauguración de año académico de la Universidad, junto a quienes fueron considerados como los más destacados académicos en las áreas de creación e investigación dentro de la Universidad de Chile en 2012, para ella este tipo de reconocimiento impone criterios y formas de trabajo que son útiles en la carrera académica, pero que no son lo fundamental. “Hay que jugar el juego”, dice. Sus preocupaciones pedagógicas –desde el área de Didáctica Y Formación de Profesores del DEP- están centradas en “cómo producir conocimientos que nos sirvan para la pedagogía, realmente”, tema que desarrolla en su libro La Educación Sitiada (en proceso de publicación) y en diversos trabajos de investigación que abordan la formación docente y la implicancia de formar profesores en este contexto actual.

por Carolina Ferreira

 

-¿Cuál es la mirada central de su trabajo?

-Indago en lo que les pasa a los sujetos en el proceso formativo, por ejemplo el miedo en los procesos de formación. ¿Cómo fue configurada su subjetividad en un contexto que los llenó de miedo al fracaso, miedo al otro, miedo a perder el control, miedo a los estudiantes? Si esto no se trabaja, los profesores van a seguir siendo malos profesores. Y otras lógicas del pensamiento, como desde qué lógica los estudiantes están desenvolviéndose en el escenario del aula. Por ejemplo, cómo la categoría del tiempo –que no se trabaja en los procesos- afecta la subjetividad del docente y cómo el hecho de vivir en un tiempo lineal, causal, predictivo, de planificación genera frustración. Los procesos no puede liberar a quienes educan, porque están en la misma lógica: El Jefe de la UTP, la Dirección del Establecimiento en el que trabajan, la mayoría de los colegas. Pero sí se puede. Hay que ver la realidad de lo que está pasando…

-¿Cómo es esa realidad “docente”?
-Es contradictoria. En un espacio donde tienes todo para hacer transformaciones topas con tus propias limitaciones. Por ejemplo, en la intervención que hemos hecho en el Colegio República Dominicana, cuando fue germinando el tema pedagógico a partir de “Soñar la Escuela que Vivimos”, como asesora de los proyectos didácticos, me planteo desde el cómo pensar la escuela en un contexto cultural arraigado. Es un tema constante de mirarse, estudiar, instalar las nuevas prácticas. Los profesores somos productos de la sociedad en que vivimos. Esta es la paradoja. ¿Cómo tomar conciencia, con humildad, de que estamos insertos en la realidad para hacer pequeños cambios? Debemos cambiar esa lógica desde el lugar en que nos encontramos insertos.

 

“El giro es la didáctica no centrada en la disciplina si no en los sujetos y en la configuración de sentido que estos sujetos tienen de su realidad. El rol del profesor no es poner a los alumnos al servicio de la disciplina, si no al revés. Es un giro de 360 grados”

 

-¿Qué lógica, exactamente?
-Cuando nace la escuela moderna nace con un interés político (la noción de igualdad). En este origen prusiano, dirigido por el Estado, somos concebidos como seres desiguales y la educación nos iguala a través del contenido. Es decir, les entrego el mismo “saber” y por lo tanto la didáctica se transforma en una estrategia metodológica para entregar a todos lo mismo. Esto es, la didáctica es un medio. De ahí, la función del profesor es “mediar” entre el saber y el alumno. Es una tríada occidental,  profesor-saber-alumno, donde el Estado tiene el control de la educación y genera curriculums para todos iguales en virtud del consagrado derecho a la educación, desde una lógica que dice que los mismos contenidos, en el mismo tiempo garantizan ese derecho, pero no se sostiene como derecho el derecho a la “diferencia cultural” o el “derecho a la subjetividad”. Entonces, la didáctica pasa a ser una disciplina subsidiaria.

 

UN SENTIDO PARA LOS APRENDIZAJES

 

-¿Cómo se espera que sea el aprendizaje, desde su concepción de la didáctica?
-El giro es la didáctica no centrada en la disciplina si no en los sujetos y en la configuración de sentido que estos sujetos tienen de su realidad. El rol del profesor no es poner a los alumnos al servicio de la disciplina, si no al revés. Es un giro de 360 grados.
El profesor o la profesora, tiene que entender su lógica, su concepción y sus representaciones. El marco de sus naturalizaciones. Lo primero es cuestionar. El profesor tiene que entender que debe cambiar su lógica para que pueda hacer una lectura de la realidad del aula, historizada, capaz de interpretar el proceso para convertir ese nuevo conocimiento en metodología para resignificar los contenidos del curriculum (del que no se puede escapar).
Cuál es el contenido cultural de fondo y para qué, cuáles son las reflexiones más profundas. Te quedas con la esencia, la transformas en un tema gatillante de discusión. ¿Podemos conocer? ¿Qué podemos conocer? ¿Podemos poner las manos en el fuego por alguien? Y eso lo puedes hacer en cualquier contexto. Es motivante. Implica tomar los contenidos del curriculum, ponerlos en el marco epistemológico para extraer la esencia, que es lo que debe trabajarse.

 

collage

 

-Es decir, buscar un sentido a los aprendizajes…
-Con contenidos estandarizables, el sujeto no está trabajando la configuración de sentido emocional, cultural; un sentido que lo mueva. El sentido es algo mucho más integral. El gran obstáculo es la lógica del profesor, que puede pensar la educación desde ese lugar. El profesor, quiera o no quiera va a resignificar los contenidos. Tomemos conciencia de cuál es nuestro punto de vista. Los profesores en la mentalidad (ficticia) somos ecuánimes, pero igual reproducimos un modelo. No se ha planteado esto en la discusión de la crisis de la educación. Cómo hemos llegado a tener la educación que tenemos, qué significa desde los procesos didácticos lo que ocurre con las movilizaciones. Hay que pensar todo esto para que la lógica cambie.

-Entonces, también es política la didáctica.
-Los procesos didácticos no se pueden separar de los procesos políticos e ideológicos de una sociedad. Ése es el enfoque.
Los grupos hegemónicos se las arreglan para perpetuar su visión. Se habla de educación pública, gratuita, de calidad, pero si los procesos didácticos son iguales se van a seguir negando las subjetividades, las visiones propias.
Yo estuve diez años haciendo filosofía en escuelas de tipo técnico-profesional y estoy convencida, por lo mismo, que se puede. Se pueden desarrollar procesos, los alumnos los valoran, se puede negociar, lo que van a saber lo van a saber con más sentido.
Los cambios parten de uno mismo y no debemos asumimos desde la lógica que nos imponen. Esta lógica es estandarización, es anti natural. El ser humano no es estandarizable.

-¿Cambiarían los resultados concretos?
-Sí, porque mientras más se estandariza, más bajos son los resultados o son sólo aparentes (porque dan resultados en pruebas específicas). Argumentar, presentar posturas es más significativo. La calidad, nos dicen, es responder correctamente pruebas estandarizadas. Y esa educación se vuelve rutinaria, la pasión se pierde, se pierde el encuentro con el otro, pierde valor. Entonces, te queda muy poco de esos aprendizajes. Y no es menor. Un profesor significativo te puede cambiar la vida. ¿Cuál es la finalidad de la educación? (Parvularia, Básica, Media). Si seguimos creyendo que es que se aprendan las disciplinas, no les ayudamos a las y los estudiantes a vivir el presente; siempre estamos en el futuro, para la competencia, para el después. Si la clase no tiene sentido, no se aprende. Las reformas se han hecho mal, se han gastado mal la plata, y han logrado la menor masa crítica posible. En ese contexto,  el profesor innovador cree que es extraterrestre. Yo misma, cada día siento más que me creen menos. (Ríe).

 

CAROLINA FERREIRA es Licenciada en Literatura y Coordinadora Ejecutiva de Publicaciones del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) de la Universidad de Chile.