Vota este artículo

 

Experto internacional en educación hace un diagnóstico de la crisis educacional chilena.

Antonio Bolívar: La educación no es un producto, es un derecho

 

El catedrático de la Universidad de Granada, dictó en el 2012 la charla magistral del curso “Liderazgo para Directivos”, desarrollado por el C.P.E.I.P., y el Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC); curso centrado en el liderazgo pedagógico de la dirección escolar. En octubre de este año volvió a nuestro país como profesor visitante, invitado por la Iniciativa Bicentenario de la Universidad de Chile.
Extrovertido, conversador y con la característica simpatía andaluza, Bolívar estuvo disponible durante las dos semanas de estadía en nuestra casa de estudios para conversaciones de pasillo, entrevistas y coloquios, además de las múltiples actividades consideradas en su pasantía.
Antonio Bolívar es catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada. Ha trabajado en los campos de educación de la ciudadanía, asesoramiento curricular y formación docente e innovación; desarrollo curricular y desarrollo organizado. Con más de 30 libros publicados y más de un centenar de artículos en revistas especializadas, Bolívar es, además, colaborador permanente de nuestra publicación. En su opinión, la escuela entendida como comunidad de aprendizajes es la posibilidad más clara, ya probada en otros países, de mejorar la educación. De esto y otras urgencias en la educación chilena y mundial conversó con PersPECtiva.

por Carolina Ferreira

 

Bolivar-Entrevista

 

“En las mejores experiencias internacionales se ha demostrado que una escuela funciona bien cuando hay un proyecto común y una docencia coherente con ese proyecto”

 

-Desde la concepción de las “organizaciones educativas que aprenden”, ¿hay crisis en la educación chilena?

La palabra crisis ha sido muy utilizada en un sentido de queja y hay que pensar en qué medida en realidad se trata de que las viejas generaciones no han sabido adaptarse a las nuevas condiciones. Entonces, en muchos casos ese concepto tiene un sentido conservador, de restablecimiento de un orden. Hanna Arendt en su artículo “La Crisis de la Educación” de 1958 (contenido en su libro Entre el Pasado y el Futuro), da lugar a una revisión de la educación. La educación es un término recurrido muchas veces con sentidos opuestos porque la educación es al mismo tiempo la encargada de trasmitir el mundo heredado, y de educar las condiciones para que las nuevas generaciones puedan remontarlo. La educación hospeda a las jóvenes con lo mejor del mundo heredado para renovar. Para Arendt el problema es “político”.

 

-El criterio entonces es la formación de las personas para el mundo y el espacio público.

-El derecho a la ciudadanía no es pleno si un individuo no tiene competencias de alfabetización, comprensión lectora, análisis. Está imposibilitado o tiene menos capacidades respecto a sus derechos. El criterio que deberíamos utilizar para juzgar la calidad de la educación es “en función de la mayor justicia y mayor equidad posible”. Mayor equidad en educación porque el estándar que nos permite juzgar será el criterio de equidad. Las propuestas deben asegurar la mejor educación posible a todos los alumnos y en esto tenemos toda una tradición, desde Kant hasta Habermas. Joan Rawls actualiza la idea de justicia en este sentido. La justicia se juzga por los más desfavorecidos. Este debe ser el criterio común y especialmente en educación básica el sistema tiene que garantizarlo. El derecho a la educación no es estar escolarizado sino desarrollar al máximo las habilidades y competencias para el mundo. Hay todo un conjunto de organizaciones y estudios que avalan este criterio.

 

“La educación se asimila a la empresa y en eso Chile ha sido un abanderado y es el país que ha conservado más tiempo este modelo. En Chile la crisis ha ido profundizándose sin que los gobiernos posteriores a la dictadura lo hayan frenado”.

 

-¿Qué aspectos son más débiles?

El reconocimiento social y económico que tiene el profesorado. Se dedican a la educación personas que no son las más capacitadas, porque la docencia implica poner en juego varios factores paralelos. Factores estructurales necesarios y condiciones internas. Hay un movimiento internacional que se ha dado en llamar “Los mejores, para profesores”. Que aquellos que se dedican a la docencia sean los mejores profesionales, que tenga una formación inicial idónea, formación permanente. La idea es formar y retener en el sistema a los mejores profesionales para la docencia; que las propias universidades se preocupen de ello. Se dice que compromiso implica vocación; todo el asunto no es éste. Hay un factor externo y hay un factor interno, que es el modo de hacer en cada escuela. Los intereses de los profesionales no siempre coinciden con los intereses de los alumnos. Mariano Fernández Anguita se hace esta pregunta: ¿Es pública la escuela pública? Es una condición tener tiempo para preparar las clases y el trabajo conjunto y el intercambio de experiencias y las prácticas.

 

-¿Qué implica esto en términos concretos?

Que la educación está dominada por el individualismo y por las condiciones en que se trabaja. El contexto actual no es un medio adecuado para el aprendizaje ni para el perfeccionamiento profesional. La formación inicial no es suficiente, es necesario que el contexto permita la óptima perfección profesional. El déficit viene del propio sistema, la mejor formación debe apuntar a cómo organizamos las escuelas  para que éstas sean el mejor medio de formación profesional. La teoría internacional dice que esto es básico y necesario. Ahí habría una coincidencia entre los intereses de los alumnos y los intereses de los docentes y de la comunidad. Menos horas y ojala en el mismo colegio. Las horas de trabajo conjunto entre profesores deben considerarse horas lectivas.

 

-¿Alcanza con un ajuste de parámetros o es necesario un cambio de paradigma?

Podemos decir que el modelo de la modernidad es el que está en crisis, pero no el derecho a la educación, que es inalienable. En toda Europa hay una revolución conservadora. En el fondo reproducen un modelo de ilustración que está en decadencia. Para mejorar las condiciones de la educación creen que el modelo empresarial es aplicable a este terreno. Es decir, se aplica la oferta de diversos productos educativos y la elección del cliente. La educación se asimila a la empresa y en eso Chile ha sido un abanderado y es el país que ha conservado más tiempo este modelo. En Chile la crisis ha ido profundizándose sin que los gobiernos posteriores a la dictadura lo hayan frenado.
La educación no es un producto, es un derecho. Y como tal no puede dejarse en manos de particulares sino que en los poderes públicos y la Constitución debe consagrar ese derecho.
En Chile se da la paradoja de que las escuelas públicas son en realidad las escuelas municipalizadas. En esas coordenadas, la debilidad de la educación pública se acrecienta. El sistema ha quedado tan débil que recuperarlo es muy difícil. Los gobiernos posteriores a la dictadura no hicieron los cambios necesarios para recuperar la educación como sistema unitario, que el estado tenga un papel no sólo en la elaboración de leyes porque la implementación municipalizada de esas leyes es muy desigual. Chile en este caso es el único del mundo. Acercar la educación a lo identitario y local es una buena propuesta, pero no se logra a través de la administración municipal de la educación.
Es un sistema que se ha hecho trizas por todos lados. La escuela entendida como comunidad fracasa con el sistema municipal, donde no importa qué educación es mejor si no cuáles son los resultados gananciales de los logros medibles, cuantificables, estandarizados.

 

“Una buena escuela es una comunidad armonizada por el objetivo de mejorar los aprendizajes y competencias de los alumnos para la vida”.

 

-¿Qué modelo ha dado buenos resultados y que sea aplicable en nuestro país?

Las escuelas que funcionan bien son las que toman lo pedagógico como aprendizajes y competencias básicas para la vida y eso no depende de individualidades sino de un proyecto compartido como realidad vívida. Y el rol de la dirección escolar (más que gestión) es pasar de la gestión al liderazgo pedagógico y que las ideas compartidas se lleven a la práctica. Liderazgo no es lo mismo que dirección. La dirección se basa en un concepto de poder o autoridad; el liderazgo tiene una visión y logra implicar a otras/os: Un líder no sólo dirige, sino que distribuye y comparte ese proyecto entre el conjunto de la comunidad. Una buena escuela es una comunidad armonizada por el objetivo de mejorar los aprendizajes y competencias de los alumnos para la vida.
En ese contexto, compartir las prácticas es una forma de perfeccionamiento docente y también una mejor forma de elevar los aprendizajes de los alumnos. Este modelo surge de buenas experiencias que han resultado de esta forma de trabajo en otros países. Posibilita condiciones estructurales para el trabajo pedagógico, pero en Chile son muy críticos acerca de esas condiciones estructurales, porque las condiciones que están dadas no lo permiten.
¿Cuál es el proyecto educativo? Un profesor trabajando en varias escuelas es un caso inédito en el mundo. Hay que mejorar lo que hace que un docente sea un buen docente. En las mejores experiencias internacionales se ha demostrado que  una escuela funciona bien cuando hay un proyecto común y una docencia coherente con ese proyecto.

 

CAROLINA FERREIRA es Coordinadora de Publicaciones del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) de la Universidad de Chile.