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Loreto Nervi, Sin Tapujos:
“Se Perdió el Sentido Humanista que la Educación Nunca Tuvo que Perder”.

La primera Directora del Departamentos de Estudios Pedagógicos (DEP) de la Universidad de Chile, institución que forma a los profesores de nuestra casa de estudios hace 20 años, habla sin tapujos. A 125 años de la creación del Instituto Pedagógico, cuya tradición se continúa en la Universidad de Chile, nos cuenta un poco de su historia y de los desafíos que enfrentan los docentes de hoy: institucionalidad, condiciones laborales y el sentido mismo de la educación.

por Nicole Cardoch

 

Profesora, ¿qué opina del debate que se ha levantado públicamente con respecto a la diferenciación entre lo público y lo privado en educación?

La discusión sobre lo público y lo privado está, a mi juicio, extremadamente abierta. Hay una suerte de defensa de intereses que puede ser muy legítimo, yo no digo que no, pero lo que creo es que todavía no se ha dado una discusión lo suficientemente profunda para dirimir en realidad está distinción tan tajante que se hace de repente entre lo público y lo privado. Lo público defiende lo público y tiene su expresión en una idea de un bien público que nos pertenece a todos. El tema yo creo que está focalizado en este problema tremendo que tiene que ver con la segregación. Esta segregación se observa en educación, en la salud, en las ISAPRES, en los sistemas de pensiones, se observa en la ciudad también. Entonces la pregunta que debiera convocarnos a todos es ¿cómo hacer de Chile un país más integrado? Y eso yo creo que no se logra con políticas parciales, yo creo que se lograría con grandes acuerdos nacionales. Donde todos estuviéramos dispuestos a generar algo que a mi juicio hemos perdido como país, que es el vínculo. Y yo creo que ahí está en juego la educación, pero la educación por este momento está atravesando por circunstancia muy deplorables. Se rindió a los números, a los rankings, a los SIMCE, a las PSU. Se perdió el sentido humanista que la educación nunca tuvo que perder.

 

 

“Se ha perdido la valoración cultural que se le daba a la educación; el concepto de lo colectivo es lo que se perdió”.

 

Y esa pérdida, ése sentido de la educación, ¿cómo cree ud. que se recupera? En un país donde la educación está en crisis y el gran acuerdo nacional, que ud. menciona, pareciera sólo estar en el ámbito del financiamiento y no del sentido propiamente tal.

Es linda tu pregunta. ¿Cómo se recupera el sentido? Yo tengo una pequeña tesis respecto de esto, de alguna manera, los intelectuales en general, literatos, políticos, abogados, gente dedicada a la reflexión, han pecado por ausencia. Si yo miro el siglo XX o siglo XXI diría yo que es cuando menos se ha escrito sobre educación y se ha dejado hacer. Y qué es lo que ha pasado: el deterioro de la formación docente, de las organizaciones docentes –Colegio de Profesores por ejemplo-, el deterioro de las escuelas que son síntomas clarísimos del deterioro general de la educación. Se ha perdido la valoración cultural que se le daba a la educación; el concepto de lo colectivo es lo que se perdió. La recuperación del concepto de lo colectivo no pasa por los mejores financiamientos, pasa, a mi manera de ver, porque se hagan dos o tres cosas que a mí me parecen indispensables pero que son a largo plazo. Uno, mejorar la selección de los profesores, dos, elevar sustancialmente su formación cultural general y, finalmente, generar las mejores condiciones para el desempeño.

 

EDUCACIÓN EN LA UNIVERSIDAD DE CHILE

 

“Hoy día estamos en una situación muy compleja, con cuestiones que eran insospechables diez años atrás: muchísimas familias desintegradas, mucha soledad infantil y juvenil. Una cantidad de problemas socioculturales que antes no estaban en el tapete de la discusión”.

 

En esta precarización de la educación, que es la precarización de la profesión docente misma y, cuando se cumplen 125 años de la creación del Instituto Pedagógico, ¿Cómo cree que se ha estado llevando la formación de profesores en la U. de Chile?

Yo creo que el Instituto Pedagógico cumplió su fase histórica y lo hizo bien, ahora respecto de nosotros yo pienso que lo que más le conviene a la Universidad de Chile y así, al país en general, es que este Campus (Juan Gómez Millas) vuelva a tener un Instituto interfacultades en donde converjan todas las disciplinas ciencias, artes, danza, literatura, comunicación, con diseño de formación docente altamente exigentes. Lo que va de la mano de la selección y sobre todo, esto tiene que ver con las políticas de Estado, es cómo se insertan los estudiantes en el sistema. Muchas veces el sistema, al igual que en medicina, las condiciones son tan adversas que te dan ganas de salir corriendo. Hoy día estamos en una situación muy compleja, con cuestiones que eran insospechables diez años atrás: muchísimas familias desintegradas, mucha soledad infantil y juvenil. Una cantidad de problemas socioculturales que antes no estaban en el tapete de la discusión. Con mayor razón hay que pensar que el profesor es un agente de la cultura, porque fíjate tú que no todos nosotros vamos al hospital, pero sí todos nosotros vamos a la escuela por doce años por lo menos.

 

LA CUYUNTURA POLÍTICA

 

“Si tú ves, todos los asesores del ministro son técnicos, ingenieros comerciales, que merecen todo mi respeto y consideración, pero no saben de educación. La concepción de la educación como cuestión política cultural sigue ausente”.

 

Y dentro de esta concepción, bajando ya a la coyuntura política del país en dónde se discute la gran reforma educacional del Gobierno de Michelle Bachelet, ¿hay algo de esta labor docente como agente cultural incluida?

Por lo que yo sé y he leído en la prensa, sólo se está viendo el tema del financiamiento y de las estructuras. Si tú ves, todos los asesores del ministro son técnicos, ingenieros comerciales, que merecen todo mi respeto y consideración, pero no saben de educación. La concepción de la educación como cuestión política cultural sigue ausente.

 

Dentro de esos asesores que ud. menciona, hay muchos que provienen de nuestra casa de estudios, cuestión paradójica ya que también aquí dentro de la Universidad se está llevando un debate sobre la concepción y la institucionalidad de las pedagogías. ¿Cómo ve ese debate?

El año pasado le escribí al Rector por mi preocupación respecto a su anuncio de la Facultad de Educación. Una Facultad de Educación tiene un efecto político muy importante como obra de un Rector, pero hay que pensar qué es la educación. La educación se nutre de la ciencia, de las artes, de las humanidades en general. La educación no se da per sé, entonces yo le decía al rector en esa carta que de acuerdo a lo que yo había reflexionado, las Facultades de Educación en general no resultan si no tienen los nutrientes necesarios. Estas instituciones son Facultades, en general, de orden pragmático y técnico, centradas más bien en las metodologías que en los contenidos de la educación. Al estar disociadas de los nutrientes se desactualizan muy fácil y se quedan en un practicismo irrelevante. En mi carta le señalaba al señor rector que no era conveniente pensar en una Facultad aislada de sus nutrientes. Ésa es mi percepción de las cosas. Yo creo que en un Instituto interfacultades que se nutra de las disciplinas y los cambios en el conocimiento.

 

LA ORGANIZACIÓN DOCENTE

 

“Hoy a los profesores les pedimos que sean el ‘maestro chasquilla’. Papá, mamá, guía, evaluador, psicólogo. No la veo fácil para los futuros docentes. El sistema docente es un sistema explotado, al más estilo marxista”.

 

Entonces, ¿cómo ve los desafíos a los nuevos docentes y qué opinión tiene de las organizaciones docentes hoy día?

Son enormes (los desafíos). La principal organización que nosotros tenemos es el Colegio de Profesores y hoy no es un interlocutor, no está en los medios, no está en la radio, no está en la tele, no está en ninguna parte. Es como el dicho de que ‘si tú no estás en la tele, no existes’. El Colegio ha hecho enormes esfuerzos por dignificar la profesión y todo, pero no se le da espacio. Lo que pasó el 2011, con sus loables esfuerzos, fue un temblorcito al sistema en general y hoy el debate está en el Parlamento. Si no hay fuerza política en el gremio de los profesores ni en los partidos políticos de generar un cambio interesante, no va a pasar nada.

 

Y ud. cree en estas presiones necesarias de los actores educativos, ¿cómo vislumbra la disposición para potenciar estas voces por parte de los candidatos a Rector en nuestra Universidad? Ya que estamos ad portas de una nueva elección. 

Difícil pregunta. Yo creo que el Rector Pérez utilizó una plataforma de visibilización de la educación pública, pero le pasó lo mismo que al Colegio de Profesores: lo niegan, no existe. Tampoco él supo definir con mayor precisión lo que se entiende por educación pública, no el eslogan, sino definición filosófica. Ahora, respecto de los candidatos me cabe una gigantesca duda y un enorme punto de interrogación. Son cuatro años que pasan volando y lo que hemos conversado hoy no se resuelve en ése período. Son procesos lentos, paulatinos y complicados. La cuestión medular es la que tiene que ver con los intereses. No hay nadie que se salve de no tener compromisos con Universidades privadas hoy día, están todos metidos en el negocio. Entonces, los temas centrales que tienen que ver con el sentido de educar y el sentido de futuro”.

 

Finalmente, ¿cuáles son las proyecciones del futuro cercano son problemáticas para la labor docente? ¿Cómo ve el panorama?

Veo muchas complejidades, no suficientemente esclarecidas. No se ven o se ocultan. Hoy a los profesores les pedimos que sean el ‘maestro chasquilla’. Papá, mamá, guía, evaluador, psicólogo. No la veo fácil para los futuros docentes. El sistema docente es un sistema explotado, al más estilo marxista, donde tienes que hacerlo todo sin colaboradores, por lo mismo es prioritaria la función cultural de la escuela, del profesor, y mejores condiciones de desempeño. Da para pensar…”

 

NICOLE CARDOCH es Periodista del programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) de la Universidad de Chile.