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CARLOS EUGENIO BECA, experto en Educación:
“La educación pública tiene que tener legitimidad social”

Actualmente es Coordinador Ejecutivo de la secretaría técnica, radicada en el CEPPE, del proyecto «Estrategia Regional sobre Políticas Docentes – Profesores para una Educación para Todos «, de UNESCO. Es, además, docente en el Programa de Educación Continua del Magisterio (PEC), de la Universidad de Chile.

Beca es Profesor de Filosofía, graduado en la Universidad Católica de Chile. Ha trabajado en ámbitos gubernamentales y académicos en temas de políticas educativas, profesión docente, educación rural y educación de adultos. Entre los años 2000 y 2010, dirigió el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas, CPEIP, impulsando y coordinado diversos programas de formación continua, evaluación docente y fomento de la calidad de la formación inicial. Ha desarrollado actividades docentes en el sistema escolar y de educación superior, particularmente en formación continua de docentes y directivos.

Entre sus últimas publicaciones se cuentan  El Proceso de Inserción a la Docencia. Con C. E. e Boerr I. (2009). En Vélaz de Medrano C. y Vaillant D. ( coord.), Aprendizaje y Desarrollo Profesional Docente. Colección Metas Educativas 2021, OEI, Fundación Santillana, Madrid. Hacia una Política de Desarrollo Profesional Docente. Con García Huidobro J. E., Montt P., Sotomayor C. y Walker H. (2006). Docentes para el Nuevo Siglo., Serie Bicentenario, Ministerio de Educación, Santiago y Las Políticas de Formación Continua de Docentes. En Arellano M. y Cerda A. M. (editoras), Formación Continua de Docentes: un camino para compartir. CPEIP, Santiago.

por Carolina Ferreira

 

A menudo se habla de “crisis” en la educación. ¿Desde qué parámetros? ¿Qué contextos se consideran para ello? ¿Es efectivo?

De crisis de la educación se  ha hablado siempre, y el concepto pierde sentido por lo reiterativo. Yo diría más bien que tenemos  una crisis profunda en el sistema de educación pública: baja de matrícula, alcanzando ya el 37% que es insólito porque debe ser la educación de todos y no de los  sectores pobres, junto a una fuerte segregación socio-económica que se expresa en los subsistemas de educación particular subvencionada y de enseñanza privada particular pagada.  Enfrentamos también un problema serio con la formación docente que atraviesa a todos los sectores, pero afecta más a la educación pública. Por otra parte, es necesario preguntarse a dónde van a trabajar los profesores, a qué aspiran. A que su tarea sea más efectiva, obviamente. Y en los sectores pobres, los docentes encuentran más dificultades, por lo tanto a la educación pública le cuesta más encontrar profesores preparados.
Diría que hay crisis de la educación pública municipal, y que requiere un cambio radical y profundo. Hay un grado alto de acuerdo social y político en que se debe  poner término a la municipalización, aunque hay países donde funciona pero en Chile lleva 30 años y no ha logrado despegar.

 

¿Cómo se expresaría ese cambio radical y profundo?

Se necesita una nueva educación administrada por el estado y una descentralización a través de servicios regionales y locales. La educación pública tiene que tener legitimidad social y la educación municipal está lejos de poder lograrlo. Seguramente la elite socioeconómica va a querer mantenerse separada y es algo que uno, teóricamente, no lo debiera considerar aceptable en una sociedad integrada. Pero, al menos es necesario avanzar en  dirección a que  los sectores medios, y los de bajos ingresos (el 90% de la población) estén integrados en colegios públicos de real calidad. El sector particular subvencionado requiere una transición que hay que ir haciendo hasta llegar a la gratuidad y la eliminación del lucro. Es un camino largo, exige una reforma y, por supuesto,la desmunicipalización, que ya se ha anunciado en el nuevo marco institucional.

 

CARRERA PROFESIONAL DOCENTE

“El sistema no se puede dar el lujo de tener profesores buenos, malos o más o menos. Todos tienen que tener un nivel mínimo exigible”.

 

La Carrera Profesional es uno de los grandes temas en debate permanente. ¿Cómo se ve este escenario?

En estricto rigor, una Carrera Profesional Docente, no la tenemos en Chile; hoy día lo único que tenemos es que el profesor ve incrementado su salario en la medida en que aumenta sus años de servicio y su perfeccionamiento.  El concepto de carrera profesional docente  -como se le entiende internacionalmente y como fuera discutido entre el MINEDUC y el Colegio de Profesores en el año 2008-  reconoce no sola la formación y la  experiencia, sino  las competencias, el mérito y los desempeños de los educadores. Ello les permite una promoción reflejada .en niveles o tramos a los que se accede por combinación de tiempo de servicio y  desempeño profesional. La trayectoria profesional, debe contar con todos los apoyos para que el profesor avance en su carrera  .Debe evitarse la tendencia a premiar a algunos profesores y la amenaza de sanciones para pasar a un esfuerzo por  elevar la calidad del conjunto de los profesores.
El sistema no se puede dar el lujo de tener profesores buenos, malos o más o menos. Todos tienen que tener un nivel mínimo exigible para el aprendizaje de todos los estudiantes. Para lograr eso hay que apoyar a los profesores. La evaluación del desempeño docente debe orientarse en este sentido y su propósito no puede ser, como algunos piensan, el de despedir y reemplazar a los docentes con debilidades en su desempeño. Esto no es una empresa donde se pueda   decir: “Estos trabajadores no me sirven y los reemplazo por otros”.

Foto Valentina Bravo

 

¿La ley SEP mejoró o empeoró las condiciones?

Es necesario que los profesores tengan, dentro de la jornada tiempo para   reflexionar sobre sus prácticas. La Ley SEP ha permitido aumentar, aunque mínimamente, esos espacios y generar programas de mejora de la calidad que  tienden a involucrar a todo el colegio aunque esto no siempre se cumple. Ello ha permitido, en muchos casos, generar  programas de formación continua de calidad  a cargo de  buenas instituciones.  lo cual  genera entusiasmo entre los profesores. Se podría afirmar que, gracias a  la ley SEP  se está generando un conjunto de programas más pertinentes e interesantes, pero no siempre acurre así pues muchas de las instituciones que brindan asistencia técnica y capacitación no lo hacen con la calidad o pertinencia requerida, y a veces sólo están motivadas por el lucro. Hace falta apuntar más hacia la calidad de la formación continua y para ello facilitar ciertas condiciones, especialmente el tiempo que los docentes necesitan para participar en  estas actividades.     

 

¿Las políticas del MINEDUC van en esa dirección?

Las políticas implementadas en los últimos años, como la Ley 20.501 de  2011 que, entre otras materias, modificó el sistema de evaluación docente, van en la dirección contraria y en la lógica de poner el acento en que el profesor que no califica, tiene que irse, sin modificar el sistema de evaluación como tal, -se puso el acento en las consecuencias, haciéndolo  más  punitivo que  formativo. A diferencia de cómo fue construido el sistema de evaluación docente esta vez se envió el proyecto de ley al Congreso sin discusión previa con el Colegio de Profesores.
Aunque la normativa no lo establece, se ha ido instalando en la práctica un  sistema que mide a los docentes por los resultados y una competencia insana entre escuelas en relación con los rankings por resultados en el SIMCE. Se ha pretendido ligar incentivos y la propia evaluación docente a  los resultados de los alumnos en las pruebas nacionales estandarizadas lo que técnicamente no es posible; los resultados de los alumnos tienen muchos factores: nivel sociocultural de los mismos, continuidad de los profesores, distintas trayectorias individuales y familiares. Eso se ha investigado mucho a nivel internacional. El sistema de evaluación docente juzga  el desempeño profesional, bajo el concepto de que si los docentes hacen bien su trabajo, los alumnos van a aprender lo mejor posible dentro de su contexto  
“Este sistema necesita de profesores bien preparados, con una buena formación inicial y tenemos que pensar cómo ayudarlos a mejorar y no cómo sacarnos del sistema”.

 

COMPETENCIAS PARA EL SIGLO XXI

¿A qué aspira la educación, finalmente?

Hoy día se habla de las competencias para el siglo XXI, se habla de que es necesario lograr una formación integral como persona, con autonomía, capacidad de reflexión, integrando las habilidades humanas y por otro lado que logre el desarrollo de las habilidades para convivir con otras personas. Estos conceptos hoy se imponen con fuerza, porque las tendencias modernas hablan de las dificultades de la convivencia en los seres humanos cuando predomina la competitividad, más que el compartir, el solidarizar y el trabajar en conjunto.
Junto a eso, deben desarrollarse  las habilidades cognitivas en todas las áreas. Es necesario compatibilizar todos los elementos e integrarlos considerando una educación basada en valores, en una ética solidaria y al mismo tiempo en un conocimiento científico. Esto exige una formación del docente que puede integrar estas dimensiones en su práctica sin que esté presionado solo por los resultados cognitivos.

 

INVESTIGACIÓN EN LA DOCENCIA

“En los primeros 5 años de ejercicio hay muchos profesores que desertan, sólo el 60% de los profesores trabaja en su profesión.”

 

Pareciera que la investigación en educación se centra en la academia, y se distancia del aula. ¿Es así?

La investigación no es una práctica instalada en la formación y práctica docente ni en la cultura escolar. No se desarrollan las competencias en la formación inicial para la reflexión y, si se desarrollan, cuando se llega al ejercicio se pierden, por desuso, dadas las pocas oportunidades que ofrece el  sistema escolar. Está muy lejano en general este desarrollo, en el mundo entero. Los países que tienen mejores resultados le dan tiempos a los docentes para la reflexión colectiva y financian la formación continua y la investigación. Hay una norma del Estatuto Docente que dice que, del total del contrato, 75% de horas son lectivas y  25% no lectivas. Pero ese 25% no es real porque en él están incluidos los periodos de recreo y cambios de salas. Es necesario avanzar hacia un aumento sustantivo del tiempo que permita a los docentes planificar, evaluar, reflexionar, trabajar en equipo y desarrollar todas las acciones que permiten llevar a cabo una enseñanza de calidad.  Un trabajo profesional con tiempo suficiente permitiría acometer tareas de investigación asociadas a la práctica docente que permitan producir conocimiento que a su vez contribuya a la transformación y mejoramiento de las prácticas.
La falta de esas condiciones que estimulen la tarea profesional y el bajo nivel de salarios son, entre otros factores, los que llevan a la deserción de muchos buenos docentes jóvenes,  existiendo estudios que señalan que en los primeros 5 años de ejercicio el 40% de los profesores abandona el trabajo en aula.

 

¿Qué hay sobre el tópico “dignificación de la docencia”? ¿Por qué esa reivindicación?

En el imaginario social, el estatus de la profesión docente es inferior a otras profesiones, cuestión que también ocurre en muchos países del mundo y prácticamente en toda nuestra región. En especial se desvaloriza el trabajo educativo más importante como es la enseñanza en el aula. Es muy difícil que un docente se desarrolle y prestigie siendo profesor de aula.
Es preciso modificar esta situación prestigiando la formación docente y otorgando al educador  remuneraciones similares a otras profesiones y condiciones laborales  que reconozcan el trabajo del docente y promuevan su profesionalización a los más altos niveles que supone una misión tan esencial para la sociedad como es la docencia. Es necesario consensuar una carrera docente profesionalizante, que sea atractiva tanto para quienes ingresan a la docencia como para quienes deseen permanecer en ella.

 

CAROLINA FERREIRA es Directora de Revista Perspectiva y Coordinadora de Extensión y Publicaciones del PEC.