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Entrevista al Director del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile, Ernesto Águila.

 

“Un sentido de compromiso con la realidad es básico en cualquier profesor DEP”

 

El timonel del departamento sabe que enfrenta un desafío: “uno forma profesores para una realidad que no existe, pero que queremos que exista fehacientemente y no para reproducir un tipo de educación que es injusto para los profesores y para los estudiantes”.
Calmado, apacible, pero expresivo y locuaz, este sicólogo, doctorado en educación, enfrenta, además, dos temas críticos. El tema social contingente, donde la academia juega un rol importante, generando una reflexión sobre temas específicamente pedagógicos a las demandas de la movilización, y un tema institucional, cual es recuperar para el DEP el lugar histórico que le corresponde en la formación de profesores de Chile, como continuador de la visión educativa pública truncada con la pérdida del Instituto Pedagógico y recuperada por la Facultad de Filosofía hace ya más de 20 años.
Por eso, su gestión ha puesto un énfasis importante en la comunicación. Lo que no se ve, no existe, y Ernesto Águila quiere hacer ver la necesaria existencia de una tradición acumulada en este Departamento del Campus Juan Gómez Millas, que ha formado a más de un millar de profesores y que se ha convertido en eje de debate y reflexión crítica, frente al actual panorama de la educación chilena.

por Carolina Ferreira

-¿Qué es el Departamento de Estudios Pedagógicos y cuáles son sus raíces?

-Éste es un proyecto muy sólido académicamente que el próximo año cumple 20 años, pero que ha sido poco conocido o difundido, tanto dentro como fuera de la Universidad de Chile. Hasta hace poco, muchas personas pensaban -y hay que hacerse cargo de ello- que la Universidad de Chile, después del Instituto Pedagógico, nunca más formó profesores y lo cierto es que sí comenzó a formar profesores en un programa pequeño de la Facultad de Humanidades, 13 o 14 años después de que le fuera arrancado de manera autoritaria y arbitraria el Pedagógico, y comenzó con un pequeño programa que después se transformó en un Centro hasta ser el Departamento actual. Por eso, tenemos que hacernos cargo de dar a conocer este proyecto, sus bases académicas, sus principios, porque además es un modelo innovador, interesante desde el punto de vista de lo que es la experiencia chilena e internacional, ya que fue el primer programa que adoptó la modalidad de post licenciatura en Chile, siguiendo las recomendaciones internacionales que existían en ese momento.

Y por otro lado nos interesa que lo que el DEP representa en términos de proyecto, el punto de vista valórico de construcción de una mirada crítica sobre la educación chilena, comience a expresarse en el campo público, en términos públicos, y queremos ser, en ese sentido, un referente de opinión sobre los debates que hoy se viven entorno a la educación chilena y, particularmente, después de lo que fueron las movilizaciones del 2006 y 2011.

“La academia puede contribuir a dar fundamento a ciertas demandas que se han construido desde los movimientos sociales en la educación como el no al lucro, porque la educación es un derecho y no un bien de mercado, porque el mercado no construye sentido profundo en la sociedad, por lo tanto el Estado es importante para que exista una educación pública”

-¿Cómo se sitúa el DEP en ese contexto?

-Nos sentimos bastante cercanos al ideario que los movimientos sociales empezaron a construir, primero como crítica del sistema educacional chileno y poco a poco en la construcción de propuestas. Desde nuestro propio ámbito académico, de formación de profesores, y en relación al tipo de profesor que nosotros formamos, porque es un profesor que tiene altos estándares académicos, en términos disciplinarios, didácticos, y pedagógicos, pero también es un profesor que tiene un compromiso con la transformación de este sistema educativo. Eso es explícito en nuestro proyecto de formación de profesores.

EL DOCENTE COMO CONSTRUCTOR DE POLÍTICAS

-¿Cómo está dialogando la academia con esos agentes sociales –estudiantes, principalmente- movilizados?

-La academia puede contribuir a dar fundamento a ciertas demandas que se han construido desde los movimientos sociales en la educación como el “no al lucro”, porque la educación es un derecho y no un bien de mercado, porque el mercado no construye sentido profundo en la sociedad, por lo tanto el Estado es importante para que exista una educación pública. Asimismo, en el rol que debe jugar la educación en términos de integración social y cohesión de una sociedad. Es decir, hay temas reivindicatorios que tienen debates filosóficos, éticos, técnicos detrás, que son complejos y en los cuales la academia puede hacer sus aportes. Hay un tema que tenemos que tratar de visibilizar en las movilizaciones y creo que a veces se pierde, porque las reivindicaciones son generalmente bastante macro, que es el tipo de escuela que existe, el tipo de educación que existe. No solamente pedir educación gratuita para todos, fin al lucro, desmunicipalizar la educación, que favorecerían una mejor educación en Chile, ciertamente, si no también entrar en esta otra discusión sobre qué educación, con qué metodología, con qué curriculum, qué profesor, qué se enseña, si se enseña memoria histórica, derechos humanos, ciudadanía, qué lugar ocupan todos esos saberes dentro de una formación de profesores, discutir más sobre el contenido de la escuela como institución que forma personas, que trasmite valores, que expresa. Si la escuela puede ser una anticipación del futuro, entonces hay que hablar de ella.

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-Entre la academia y estas bases sociales que están movilizadas, está la comunidad educativa y dentro de ella, los profesores. ¿Cómo se observa desde el DEP la participación de los profesores, su compromiso con esta transformación?

-El tema de cómo se entiende la profesión docente y al profesor son temas cruciales y que dividen realmente aguas en la discusión de las políticas públicas. Si uno puede hacer una crítica a las reformas de los últimos 20 años, es el hecho de que en realidad el profesor siempre ha sido más bien un objeto pasivo de las políticas públicas que un sujeto activo, constructor de esas políticas. Se han hecho cambios curriculares, programas diversos, pero yo creo que el cambio radical, desde el punto de vista de políticas públicas a futuro, es si se va a seguir considerando a los profesores objetos o se les va a traspasar un poder que les permita que sean sujetos de reformas, que definan contenidos, la manera de hacer esas reformas, los tiempos en que se hacen. En ese sentido la apuesta más fuerte del DEP es poder dar los conocimientos, las habilidades, la confianza para que los profesores que de aquí salgan se apropien a plenitud de su profesión, que no necesiten que otros grupos o profesionales le estén diciendo lo que tienen que hacer. Todo conocimiento es bienvenido, ciertamente, pero que tengan un desarrollo profesional que les permita tomar a ellos, colectivamente, las decisiones, ser ellos los que impulsen los cambios, como en otros momentos en la historia de Chile, en que fueron los protagonistas.

-Un enorme cambio…

-Yo creo que ése puede ser un gran cambio, un gran giro. Hay los que piensan que las pedagogías son un tema exclusivamente técnico; nosotros creemos que la formación docente es un profesión compleja y queremos hacernos cargo de esa complejidad, y creemos que si se asume de esa manera, efectivamente se empieza a construir un sujeto completamente apropiado de su tarea y constructor de políticas de reforma nacional; el traspaso de ser objeto de política a ser sujeto de política es el gran cambio de paradigma. Nosotros como DEP apostamos a eso, apostamos a formar un profesor con esas características.

“La educación puede ser una gran creadora de las desigualdades sociales, y puede ser una herramienta que estreche brechas, y hay un importante grado de compromiso del DEP con ese cambio hacia una educación más justa, hacia una sociedad más justa”.

-Que es lo que está ocurriendo en el sistema educativo hoy por hoy, una “fábrica de profesores” adaptados y adaptables…

-Hay una fábrica de profesores, hay un sistema de educación que tiende a la homogeneización, nosotros queremos que el profesor DEP sea un profesor que trabaje desde una pedagogía para la diversidad, y eso significa saber trabajar con las poblaciones escolares que son distintas, y para ello tienen que tener herramientas que les permitan trabajar con la interculturalidad, trabajar con inmigrantes, trabajar con pueblos originarios, trabajar con niños con necesidades especiales; además, porque es falso que sea posible homogeneizar. Los niños y niñas, aprenden a ritmos distintos, tienen distinto tipo de inteligencia, todo este sistema de estandarización de pruebas para los niños puede que realmente tenga algún valor que permita tener referencias de resultados de aprendizaje, pero por otro lado tiene el serio riesgo de que va eliminando mucho de la diversidad y las diferencias, y el profesor que nosotros queremos formar tiene que ser un profesor que trabaje, más que para obtener resultados homogenizadores y estandarizados, haciéndose cargo de su diversidad, de su aula, y de su escuela, y eso requiere una formación compleja y esa complejidad estamos tratando de asumirla.

EL PROFE LUCHADO TAMBIÉN ESTÁ ENSEÑANDO

el-profe, luchando, también-está educando

-¿También es un líder político ese profesor, en el sentido de llevar adelante una transformación social?

-Sin intervenir en lo que puedan ser las opciones políticas de cada uno de nuestros estudiantes, un sentido de compromiso con la realidad es básico en cualquier profesor DEP, pero es también un compromiso que tienen los profesionales de la Universidad de Chile. La educación puede ser una gran creadora de las desigualdades sociales, y puede ser una herramienta que estreche brechas, y hay un importante grado de compromiso del DEP con ese cambio hacia una educación más justa, hacia una sociedad más justa, por eso acá se les entrega una formación orientada en ese compromiso. Entonces, claro, tenemos una dimensión de, no sé si líderazgo, pero sí de compromiso; es parte de nuestro sello. Por eso coincidimos con la consigna: “el profe, luchando, también esta enseñando”. En esa consigna hay algo del espíritu DEP.

 

-La fórmula de Freire, la formación es el resultado de una información tamizada por al toma de conciencia social, ¿también los identifica?

-El DEP, desde el punto de vista de sus referencias, está inserto en un amplio campo que podemos llamar el rol del sujeto que aprende, la relación entre el saber y el poder, en el cómo se constituye el saber en el campo de la educación, una serie de reflexiones en las cuales hay muchos autores, entre ellos Freire, que tienen un grado de actualidad que no se ha perdido y que aportan al enfoque de lo que podríamos llamar una pedagogía reflexiva y crítica, y en las cuales el DEP se reconoce. Por eso a veces nos estrellamos un poco con algunas concepciones como la de hoy muy en boga, la del profesor eficaz.

-¿Por qué?

-Nadie puede negarse a que el profesor sea eficaz, pero qué es un profesor eficaz.

-¿Qué sepa su contenido y lo sepa enseñar?

-Sí, pero también tiene un rol formativo, desde siempre, especialmente en sociedades donde hay situaciones de injusticia, una tarea de humanización, de construcción de ciudadanos. Hay algo ahí que para nosotros va más allá de la disciplina y la enseñanza disciplinaria; concebimos la pedagogía como un desafío mucho más amplio, con elementos culturales y valóricos muy relevantes, tan importantes como la formación disciplinaria.

LAS MALAS NOTAS EN EDUCACIÓN

“Si la prueba inicia va a empezar a instalar un concepto de calidad sobre la formación docente estamos en problemas, porque ese concepto no corresponde a lo que es un buen profesor”.

-Las malas notas en el sistema educacional chileno…

-La primera mala nota es la segregación social del sistema educacional chileno, el sistema educacional chileno es de los dos o tres más segregados del mundo, y creo que en la última medición del OECD pasamos al último lugar, que van generando una situación piramidal, tema que además de ser éticamente inaceptable, genera problemas de aprendizaje: las poblaciones integradas favorecen los aprendizajes. En segundo lugar, la desregulación del sistema de formación de profesores; y, luego un conjunto de condiciones que hacen que el profesor no pueda desplegar sus condiciones docentes.

-¿Qué tan grave es el panorama de la profesión docente desde esta visión del DEP?

-Yo creo que hay un gran problema en la formación de profesores. En algún momento se des reguló la oferta académica y hoy tenemos muchos programas de formación de profesores que no cumplen con los estándares básicos de calidad. Para resolver esto se promueve la “Prueba Inicia” que tiene al menos dos defectos: uno, que es inaceptable que el estado chileno tenga funcionando programas de pedagogía que, al egresar sus estudiantes, no puedan ingresar al sistema escolar. Lo que tiene que hacer el estado es regular la oferta desde el comienzo; segundo, no mide aspectos claves de la formación docente, mide conocimientos disciplinarios, algunos conocimientos pedagógicos, algunas habilidades de manejo del lenguaje, pero la pedagogía es en gran medida un saber hacer que no está medido en la prueba inicia. Si la prueba inicia va a empezar a instalar un concepto de calidad sobre la formación docente estamos en problemas, porque ese concepto no corresponde a lo que es un buen profesor. Si se va a medir algo tan parcial, ningún ranking o evaluación va a ser correcto en lo que se espera que sea un profesor.
No va a ser el caso de los alumnos de la Universidad de Chile, no es un asunto que nos preocupe, porque sabemos la calidad de la educación que entregamos, pero es nuestra responsabilidad hacernos cargo de esta situación. Tenemos que pensar y aportar para evitar las consecuencias de un sistema así. Se toman ideas que se traen de otras partes, se las saca de contexto y se las adapta sin considerar las condiciones propias del sistema educacional y los problemas que tenemos.

CAROLINA FERREIRA es Licenciada en Literatura y Coordinadora Ejecutiva de Publicaciones del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) de la Universidad de Chile.