Vota este artículo

 

Nuria Solsona Pairo, Profesora Visitante del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile

 

El Género y Las Ciencias

Catalana, Profesora de Química en la Universidad de Barcelona estuvo en Chile invitada por el Departamento de Estudios Pedagógicos de la Casa de Bello. En esa oportunidad, se entrevistó con Perspectiva para hablar sobre un interesante cruce entre dos grandes temas contemporáneos: el género y la ciencia.
Solsona es Máster en Didáctica de las Ciencias Experimentales, Doctora en Ciencias de la Educación y fue Consultora Internacional por la Comunidad Europea para el Programa Proigualdad de Panamá. Académica de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Universidad de Lleida, ha seguido una ruta inusual, pero necesaria. Distintos contextos educativos generan importantes diferencias en las preferencias por los estudios de las ciencias, un campo históricamente masculino, donde las mujeres han tenido un papel significativo, pero invisibilizado. Solsona reivindica ese lugar, desde el género, pero no desde la victimización.

por PRENSA PEC

“La mayoría de los profesores y profesoras hablan de “los científicos”, “los investigadores”, en masculino. Y el asunto del lenguaje, aunque sea un tema menos incidente, en el día a día de las aulas es muy importante. Construimos la realidad con el lenguaje”.

entrevista-nuria-solsona

Como maestra de Enseñanza Media comienza su preocupación por la presencia de mujeres en la Historia de las Ciencias que proveyeran parámetros e incentivos a las estudiantes para motivarlas hacia los estudios científicos. “A partir de aquí fui tirando del hilo. Si en la Historia de las Ciencias cuesta encontrar ese tipo de ejemplos, cómo debe hacerse con la educación científica: cómo con el aprendizaje o la investigación de las mujeres que aspiran a las ciencias”.

-¿Cuál es la didáctica adecuada para el tratamiento del género en la educación de las ciencias?

Los contextos. Buscar contextos acordes con el género. Buscar modelos de mujeres científicas que existen en la historia o que en el momento actual destacan y ponerlos como modelos de imitación.

El estereotipo del científico es masculino. La persona “ideal” que trabaja en ciencia es siempre masculina. El hombre científico busca mostrar su conocimiento para tener más poder; la mujer lo hace para que otros aprendan. Las grandes mujeres científicas que han sido visibilizadas como tales, generalmente son visibilizadas desde la “victimización”. Es decir, debieron ser conocidas pero no fueron o pasaron inadvertidas. Son modelos de exclusión. Modelos oscuros.

A mí me interesa más bien mostrar a estas mujeres para potenciar las vocaciones. Modelos actuales, especialmente, potentes, accesibles. Una astrofísica que va al colegio y da una charla desmitifica los modelos de la historia.

 

¿Cómo se aprecian esas diferencias en el aula?

-La mayoría de los profesores y profesoras hablan de “los científicos”, “los investigadores”, en masculino. Y el asunto del lenguaje, aunque sea un tema menos incidente, en el día a día de las aulas es muy importante. Construimos la realidad con el lenguaje. El androcentrismo deja a las mujeres invisibilizadas. También son importantes las interacciones. En España, los Países Bajos y en Europa en general el número de veces que te diriges interaccionando es muy diferente en el colectivo de chicos que en el colectivo de chicas. Las niñas no interaccionan, tienden a resolver sus problemas aparte. Es decir, ellas juegan un papel más pasivo, de discreción, frente al espacio de participación de los chicos, que es más motivador. Además, las chicas que son más tranquilas y suelen asumir el rol de poner en orden a los chicos, especialmente en los trabajos grupales y cuidan de los varones. En el uso del instrumental de laboratorio, computadores, herramientas, los chicos van, tocan, desmontan y rompen. Las chicas miran, se representan el problema y cuando saben lo que tienen que hacer, actúan. Son estilos cognitivos diferenciales.

¿Aprendemos distinto las mujeres que los hombres?

Las investigaciones sobre la diferencia entre los cerebros de los hombres y las mujeres no son concluyentes. Es un campo muy complejo. Pero las experiencias, estructuras de acogida, el aprendizaje científico son distintos. Porque construimos el aprendizaje sobre lo que ya existe. Lo que es más importante es lo que sobre ese cerebro se socializa. El aprendizaje de las primeras palabras puede ser diferencial, por ejemplo, y determina.

¿Cuál es el objetivo de este trabajo?

Me interesa que se integre el género en la actividad didáctica de cada profesora o profesor. Pero tiene que haber un área escolar que vele por esto, porque hoy por hoy el profesorado no tiene formación suficiente para abordar la educación desde esta mirada.

PRENSA PEC