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Nuevas Perspectivas para la Educación Artística y Artes Visuales en Chile:
Una Aproximación a la Metodología de Investigación Basada en las Artes

 

Recientemente, se han publicado las nuevas bases curriculares y programas de estudio en artes visuales para la enseñanza básica. Con ello se generan preguntas y se encienden debates acerca del rol y el hacer de la enseñanza artística en nuestro sistema educativo, a la luz de los actuales desafíos pedagógicos que se nos plantean en nuestro rol como docentes y a los que podemos responder como investigadores y también artistas. Es por ello que la IBA (Investigación Basada en las Artes) nos ofrece una alternativa metodológica capaz de enriquecer el trabajo de aula tomando como referente las habilidades, contenidos y actitudes planteadas en el nuevo marco de enseñanza.

por José Mela Contreras

 

La IBA (Investigación Basada en las Artes) es un campo relativamente nuevo en lo que se refiere a métodos de investigación académica, por ende, nos plantea inéditos desafíos en lo que se refiere a trasladarla hacia el ámbito educativo de la enseñanza básica y media chilena. De acuerdo a Greenwood (2012), la IBA proviene de una larga tradición de trabajo en el mundo del arte puesto que, históricamente, los artistas han desarrollado un proceso creativo de investigación para encontrar diversas soluciones de forma para sus obras, así como soluciones para la relación existente entre la forma y su significado, en pos de satisfacer sus objetivos artísticos. Incluso, señala Greenwood, “pintores y dramaturgos, especialmente, a lo largo de los años, han  usado su arte para analizar e interpretar críticamente los aspectos de la sociedad en la cual ellos viven” (p. 4).
Ahora bien, el punto de inicio de esta metodología lo encontramos en Eisner (1998) cuando argumenta que hay múltiples formas de saber, que el conocimiento se hace y no simplemente es descubierto y que la investigación puede ser más completa si los investigadores incrementan la gama de formas en que se puede investigar, describir e interpretar el mundo. Con ello, Eisner, enfatiza la naturaleza multidimensional de las artes para conocer la realidad, así como su importancia para estudiar fenómenos relacionados con comportamientos humanos y abrir nuevas vías de pensamiento.

 

EL ROL DE DOCENTE/INVESTIGADOR

 

“Esto, porque no cabe duda que los estudiantes encuentran en sus imágenes de afiches, accesorios, modas, tatuajes, peinados, etcétera, todo un conjunto de representaciones visuales, que bien pueden funcionar como representaciones identitarias, ya sea individuales o bien representativas del grupo al cual pertenecen…”

 

En educación, una metodología como la IBA significa estimular el intercambio de experiencias entre la investigación y la práctica educativa, de modo de abordar un cuestionamiento clave en términos de conocimiento: “¿Cómo podrían los profesionales de la enseñanza de las artes visuales llegar a estar más directamente involucrados en los procesos de investigación y llegar a ser más valorados por sus experiencias y conocimientos?” (Viadel, 2011: 222). Una respuesta a este cuestionamiento aparece de la mano del enfoque cualitativo en el que se enmarca ésta metodología puesto que la investigación cualitativa permite ahondar en las vivencias de los sujetos y en los fenómenos sociales, intentando comprender y describir lo que allí ocurre “desde el interior” y “no en entornos de investigación especializado como los laboratorios” (Banks, 2010: 12). A este respecto, trasladar el ámbito de acción de la IBA a la práctica docente, significa ampliar las representaciones y los modos de conocer la realidad y la experiencia humana desde las múltiples vivencias de los involucrados en el proceso educativo e investigativo, enriqueciendo nuestra comprensión de la realidad y atribuyéndole un valor adicional a la capacidad de hacer de las artes en sus distintos procedimientos. Asimismo, se responde a lo que en las orientaciones del programa de los nuevos programas de estudio se exige como un deber del docente: “dar espacio a los alumnos para superarse constantemente, emprender desafíos de creciente complejidad, y expresar su mundo interno de forma cada vez más asertiva y profunda”.
A partir de lo anteriormente expuesto, cabe preguntarse, ¿qué procedimientos debemos seguir los docentes de arte para actuar como investigadores en nuestro trabajo de aula? Un ejemplo del uso de la IBA en el medio educativo extranjero lo encontramos en los trabajos de dos artistas y educadoras como son Wendy Ewald y Alexandra Lightfoot. Ambas utilizan el arte para la construcción de nuevos significados en el campo de la práctica fotográfica, a través de la representación visual de las diferentes experiencias de vida de sus estudiantes. Ewald describe en su blog1 que parte de su trabajo educativo/creativo/investigativo2 consistió en familiarizar a sus estudiantes con cámaras fotográficas, e introducirlos en temas de elaboración, contenido, iluminación y accesorios fotográficos. Después, los niños crearon imágenes visuales y escritas que representaron ideas de sí mismos, de su familia, comunidad y también sus sueños o anhelos. De este modo, Ewald que junto a Lightfood publicó “ I Wanna Take Me a Picture: Teaching Photography and Writing to Children”, vincula los elementos sintácticos de lo visual (el encuadre, el punto de vista, el tiempo, y lo que ella denomina “símbolos del detalle”) con sus paralelos en la escritura, centrando el proceso en la estimulación de la vida práctica y emocional del niño y la simultánea documentación de la misma a través del retrato fotográfico y textual. De acuerdo a Riddett-Moore y Siegesmund (2012), en los trabajos de Ewald se avanza en la comprensión del rol y uso de las imágenes en un proceso de investigación educativa basada en las artes, puesto que al permitir que las niñas y niños tomen sus propias fotografías, vinculan la práctica artística con la expresión de sus vivencias, tal y como ellos las entienden. Ahora bien, la experiencia de estas educadoras puede relacionarse con lo que en los nuevos programas se señala como uno de los desafíos para los docentes de arte: “Utilizar materiales, estrategias didácticas y actividades que se acomoden a las particularidades culturales y étnicas de los estudiantes y a sus intereses”.
Cabe señalar que, como sucede en los casos de las educadoras Ewald y Lightfood, los datos recopilados de un trabajo de investigación en el aula pueden corresponder, mayoritariamente, a datos visuales que, en este caso, son fotografías, pero bien pueden ser esculturas u otros registros que están al alcance de todo docente de arte. ¿Cómo utilizar estos datos en un proceso investigativo? En este sentido hemos de considerar que la metodología de una Investigación Basada en las Artes está muy relacionada con la emergencia de la Cultura Visual en el ámbito educativo. Esto, porque no cabe duda que los estudiantes encuentran en sus imágenes de afiches, accesorios, modas, tatuajes, peinados, etcétera, todo un conjunto de representaciones visuales, que bien pueden funcionar como representaciones identitarias, ya sea individuales o bien representativas del grupo al cual pertenecen (skate, rasta, gótico, metalero, otaku, hippie, graffitero, punk, entre otros) y del que los docentes de arte no podemos restarnos o ignorar, sino más bien, aprovechar para resignificarlos o crear objetos o experiencias visuales educativas. Es por ello, que conocer toda o parte de esta diversidad de representaciones juveniles nos es de gran utilidad a la hora de plantear tareas o proyectos artísticos que tengan un significado vinculado a las prácticas culturales de las niñas, niños o adolescentes, pues, hacerlo implica conocer y servirnos de los signos del lenguaje que ellos utilizan a diario para relacionarse y describir la realidad. Más aún si pretendemos que la asignatura adquiera un valor adicional entre nuestros estudiantes, al constituirse como un espacio educativo desde el cual ejercer el pensamiento crítico sobre diferentes temas, reflexionar sobre los distintos significados de las imágenes, y desenvolverse con la suficiente libertad creativa para generar una discursividad transversal y que atienda a sus subjetividades. Según Hernández (2001), “el universo visual  enseña a mirar y a mirarse, y les ayuda a construir representaciones sobre sí mismos (la identidad) y sobre el mundo (lo que constituye la realidad)” (p. 1).

 

Creación de diseños con material de reciclaje y témpera y/o acrílico basados en el trabajo del diseñador y artista holandés Enno de Kroon.

 

De este modo, afirmamos que las imágenes que componen la cultura visual no son neutrales y que, por el contrario, se encuentran cargadas de múltiples significaciones que es imprescindible leer y traducir con ojos críticos, empleando la práctica artística como una herramienta para conocer, problematizar, explorar, indagar y transformar la realidad. Martínez (2011) comparte la siguiente reflexión en torno al uso de las imágenes: “los docentes deben situarse en posicionamientos informados y actualizados sobre aquellas cuestiones que interesan y dominan los estudiantes (medios, TIC, música, etc). En un contexto favorable de conocimientos comunes y actualizados, se podría entender que las imágenes no sólo se construyen sino que también pueden ser apropiadas. Sería más fácil reconocer que el significado de las imágenes tiene que ver con construcciones sociales y con sus formas de producción y circulación” (p. 22).

 

EL ROL DE DOCENTE

 

“….cuando se unen el artista, el investigador y el docente en un mismo rol y tarea, se origina una combinación de orientaciones teóricas y prácticas, bajo la cual el artista contribuye con sus conocimientos mediante una estética relacional, el investigador, por medio de una investigación relacional y, el profesor, a través de un aprendizaje relacional…”

 

En el ámbito del desarrollo de una metodología proveniente de una Investigación Basada en las Artes, cabe destacar el trabajo desarrollado por el grupo de investigación “A/R/T/ography” de la University of British Columbia, en Vancouver.  El concepto es un juego de siglas que quieren decir: artista (Artist), investigador (Researcher) y profesor (Teacher), a la vez que denomina la palabra Arte. De acuerdo a esta mirada, los tres roles no se desarrollan ni actúan por separado, sino que actúan con una transdisciplinariedad donde ninguno de los tres colaboradores tiene privilegios sobre el otro. Dicho en otros términos, la A/r/tografía concierne al concepto moderno y postmoderno del artista que reconoce en el investigador y el docente, los aspectos entrelazados de una relación producto de un trabajo colaborativo y colectivo, propia del proceso de globalización en el que estamos insertos, y que nos obliga a crear circuitos de comunicación entre las distintas maneras que tenemos de conocer y experimentar el conocimiento (Bickel, Springgay, Beer, Irwin, Grauer, Xiong, 2011). De este modo, cuando se unen el artista, el investigador y el docente en un mismo rol y tarea, se origina una combinación de orientaciones teóricas y prácticas, bajo la cual el artista contribuye con sus conocimientos mediante una estética relacional, el investigador, por medio de una investigación relacional y, el profesor, a través de un aprendizaje relacional, siguiendo el principio de que ninguno de estos colaboradores o situaciones sea vea privilegiada sobre otra, co-emergiendo, simultáneamente, dentro y, a través, del mismo espacio y tiempo (Bickel et al., 2011).

 

Intervención artística en la escuela basada en la creación de esculturas con scotch y alusa, tomando como referente el trabajo del artista urbano Mark Jenkins.

 

De acuerdo a mi experiencia como profesor de arte la A/R/Tografía es un método útil de investigación que me ha permitido explorar la realidad desde los diferentes intereses y vivencias personales de mis estudiantes, así como sus distintas impresiones y percepciones estéticas, puesto que las prácticas artístico – pedagógicas se enriquecen cuando el proceso de trabajo experimental y creativo que realiza el artista en su taller, así como hacerse preguntas y problematizarse como hace el investigador, se trasladan a la sala de clase, avanzando, también, en la mejora del proceso de enseñanza – aprendizaje de las artes. Es así como se avanza en el papel de un docente de arte que no está enfocado a transmitir conocimiento ni en el artista que no es un mero representador de la realidad, y mucho menos en la de un investigador que no busca sólo el resultado de la obra, sino que se avanza en la comprensión de un proceso crítico  que surge en el cruce de los tres roles. Análogamente, lo anterior nos obliga asumir un posicionamiento crítico como docentes frente al saber, asumiendo como primera responsabilidad ante los estudiantes generar conocimientos, así como las bases para el pensamiento reflexivo y creativo. En este sentido, las prácticas pedagógicas artísticas, son también problematizadoras y reflexivas, buscando develar algún hecho significativo sobre el proceso de enseñanza – aprendizaje o descubriendo nuevos significados para los distintos sucesos. Sullivan (2010) se refiere a ello de la siguiente manera: “La práctica reflexiva es un tipo de actividad investigadora que utiliza diversos métodos para trabajar en contra de las teorías y prácticas existentes y ofrece la posibilidad de ver el fenómeno de nuevas maneras” (p. 110).
Con todo lo anterior, un nuevo papel del docente de arte/artista/investigador nos permitiría responder a lo que se plantea en las bases curriculares para la asignatura del año 2010:  

“Para ampliar la comprensión de la realidad humana y enriquecer las facultades imaginativas y simbólicas de los niños y jóvenes, la educación en artes visuales se centra, por una parte, en el conocimiento y apreciación de distintas manifestaciones artísticas, tanto del pasado como del presente, y por otra, en el desarrollo de la capacidad creativa y expresiva de los estudiantes por medio del lenguaje visual. Desarrollar las facultades de expresión, creación y apreciación les permitirá participar como espectadores activos en la generación y la valoración de la cultura”3.

 

[1]http://literacythroughphotography.wordpress.com/
[2] Me he permitido unir los tres conceptos como una forma de poner de manifiesto los vínculos entre uno y otro rol en el trabajo de la artista y educadora.
[3] Bases curriculares de 1º a 6º básico, MINEDUC, 2010

 

JOSÉ MELA CONTRERAS es docente de artes visuales del Colegio Hispano Americano, Licenciado en Artes mención pintura de la Universidad de Chile, Profesor de Artes Plásticas del Centro de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile, Máster en Educación Interdisciplinar de las Artes de la Universidad de Barcelona y, actualmente, investigador en formación del doctorado en Artes y Educación de la Universidad de Barcelona.