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De la Familia a la “Escuela Familia”

 

El siguiente articulo está elaborado a partir de la reflexión en torno a los aprendizajes que se han levantado en la experiencia de implementación del programa «Acercando las Familias a la Escuela» de UNICEF. Este programa, implementado por UNICEF en el marco de una alianza con la Fundación Educacional Collahuasi, tiene como propósito mejorar la participación de los padres, madres y apoderados en la vida de la escuela y en el proceso escolar de sus hijos e hijas, mediante el mejoramiento de condiciones institucionales (de planificación escolar y del sistema comunal de educación) y el perfeccionamiento de competencias docentes para esta tarea. Su objetivo final es mejorar el desempeño escolar de los niños y niñas que asisten a los establecimientos educacionales participantes del programa.

por Jorge Figueroa

 

EL PROGRAMA

 

La implementación de “Acercando las Familias a la Escuela” en ocho escuelas municipales de las comunas de Iquique y Alto Hospicio, se ha enfocado en desarrollar al interior de las mismas condiciones institucionales y capacidades profesionales de docentes y directivos, para avanzar en la construcción de un nuevo vínculo con las familias, en donde se enfatiza la relevancia que estas tienen en el desarrollo de mejores aprendizajes en los niños y las niñas. Lo anterior se ha materializado en el trabajo desplegado por las instituciones participantes a través del fortalecimiento de las reuniones de apoderados, tanto en sus contenidos como metodología, y relevando este espacio como una posibilidad de encuentro, acogida, formación y trabajo colaborativo. Este programa se guía por el siguiente objetivo general: “Fortalecer la sostenibilidad y proyección de la experiencia del programa ‘Acercando la Familia a la Escuela’, en tanto innovación exitosa, al sistema educativo de la región de Tarapacá; convirtiéndolo en un modelo progresivamente autoaplicable”.

 

“…el propósito central de esta apuesta está en valorar a la familia como la instancia sustantiva para el desarrollo integral de niños y niñas…”

 

PRINCIPALES RESULTADOS Y HALLAZGOS DEL PROGRAMA

 

1. Se logra influir en la mirada que la escuela tiene de las familias de sus estudiantes:

Todas las escuelas involucradas en este estudio – que son de dependencia municipal- relevan como algo fundamental analizar el contexto en el que se desarrollan y las familias que participan de su comunidad. Lo definen consistentemente como un espacio sociocultural con altos niveles de vulnerabilidad, permeado por problemas de delincuencia, consumo y tráfico de drogas, cesantía, baja escolaridad y falta de oportunidades laborales.

En reiterados casos, se señala que las familias no escapan a estos problemas si no que les son propios, y afectan su vida cotidiana; todo ello permite a los docentes construirse una explicación en torno al bajo involucramiento de los padres; sus condiciones de vida son el obstáculo. En esta mirada la vulnerabilidad del entorno implica incluso que la capacidad de la familia para participar se vea limitada; así el 23% de los docentes que participaron del estudio de percepción indican que “los apoderados no cuentan con la capacidad para desarrollar aportes relevantes al proceso de educación de los alumnos”.

La implementación de un programa de trabajo con las familias, les exigió ir más allá de esa mirada; así, en efecto, los equipos directivos —en su mayoría—, reconocen y explicitan en sus evaluaciones y propuestas de trabajo que “el propósito central de esta apuesta está en valorar a la familia como la instancia sustantiva para el desarrollo integral de niños y niñas y, por tanto, todo el aporte que puede realizar la escuela en el logro de aprendizajes de calidad debe incorporar estrategias de trabajo conjunto con las familias, que fortalezcan las competencias de estas para apoyar en el proceso educativos a sus hijos e hijas”.

Consistente con esa visión de propósito, las escuelas lograron desplegar un conjunto de actividades innovadoras animadas por el programa que fueron permitiendo, en distinta forma, avanzar en el mejoramiento de las condiciones y la calidad de los aprendizajes de niños y niñas. Y han revertido la imagen, en gran medida generalizada, sobre familias (como complejas, precarias económica y culturalmente, que no se responsabilizan de su función formativa)  apostando hoy reconocerles su capacidad para involucrarse en el proceso educativo y establecer alianzas de trabajo colaborativo.

“…existen las competencias apropiadas (instrumentos y conocimientos) para motivar y desarrollar iniciativas que promuevan la participación de los apoderados”.

2. En la mirada desde la gestión escolar y el equipo profesional sobre la ‘administración’ de la relación familia escuela:

El desarrollo del programa, con mayor intensidad en unas escuelas que en otras, ha gatillado la revisión y el análisis de la propia gestión escolar. Esto ha implicado una mirada inicial intencionada en los instrumentos de diagnóstico y autoevaluación, pero, lentamente, se ha ido incorporando en la reflexión y en la toma de decisiones del equipo de gestión de cada una de las escuelas involucradas; así se relevan aspectos como: i)La revisión de los propios instrumentos de gestión escolar —esencialmente Proyecto Educativo, Manual de Convivencia y Plan de Mejoramiento Educativo PM SEP—, adecuando y relevando aquellos ámbitos asociados a la participación de las familias y las y los apoderados en distintas instancias de la vida escolar, ii) El desarrollo de instancias de trabajo con las y los docentes, con el propósito de definir estrategias específicas para el trabajo con las familias, especialmente la planificación y evaluación de las reuniones de apoderados, la preparación de talleres formativos, la incorporación de las entrevistas o reuniones personalizadas, el análisis de informes de especialistas de equipos multidisciplinarios, etc. iii) La definición de un/a profesional a cargo del programa, encargado/a de coordinar el trabajo con  los/as profesores/as, de la preparación y evaluación de las reuniones de apoderados, así como también de la articulación con otros profesionales de apoyo al proceso y iv) En este ámbito, desataca la percepción que los actores —docentes y apoderados— tienen sobre los equipos de gestión de las escuelas. Ambos coinciden en que “existen las competencias apropiadas (instrumentos y conocimientos) para motivar y desarrollar iniciativas que promuevan la participación de los apoderados”

3. Ir de las actividades a una estrategia de trabajo con las familias:

Otro aspecto de relevancia en el proceso y que logra instalarse en las escuelas, especialmente en aquellas que han asumido el desafío desde la gestión, es la definición de estrategias que se proponen “pasar de la actividad o evento con participación de la familia a la estrategia institucional del vínculo”, lo que conlleva el paso de la inmediatez de la acción a la definición más estratégica, con el desarrollo de objetivos y metas institucionales que recogen la experiencia desplegada, las características de contexto y de sus actores. También intenciona un proceso en el mediano plazo, que conlleva el fortalecimiento de competencias en los actores y el despliegue de prácticas que desafían el quehacer de la institución educativa, impulsan el trabajo colaborativo, el reconocimiento de las potencialidades de los sujetos involucrados y proyectan la instalación de un sistema de trabajo.

 

 

ESTUDIOS-PEC-COMUNIDAD-EDUCATIVA-B

 

“Las escuelas que han decidido ir más allá de la aparente contradicción entre resultados y procesos de involucramiento de las familias han pasado de la buena intención y del voluntarismo, a estrategias claras, evaluables, posibles de monitorear”.

 

4. Enfrentar la tensión entre resultados y procesos de involucramiento de las familias:

Un desafío importante a considerar en la consolidación y proyección del programa en las escuelas participantes, dice relación con el foco y la tensión puestos en el logro de aprendizajes de calidad. En el contexto de la SEP, las escuelas han ido propiciando y ocupando con mayor sistematicidad la implementación de estrategias y acciones que impacten efectivamente en el mejoramiento de los resultados de aprendizaje de niños y niñas, permitiendo evidenciar el progreso de la institución educativa en el cumplimiento de su proyecto institucional y, por cierto, de las metas comprometidas en sus respectivos Planes de Mejoramiento Educativo.

Las escuelas que han decidido ir más allá de la aparente contradicción entre resultados y procesos de involucramiento de las familias han pasado de la buena intención y del voluntarismo, a estrategias claras, evaluables, posibles de monitorear y de retroalimentar en el proceso de implementación, las que, junto con otorgar un sello distintivo a las escuelas, las disponen a convocar a las familias a espacios de participación que no solo se remiten a la entrega de información, sino que generan una disposición e incluso competencias psicosociales y parentales, para facilitar su rol de apoyo y acompañamiento a niños y niñas.

 

“Este trabajo sistemático con las y los apoderados requiere de la existencia de espacios institucionales específicos de trabajo: esto ha sido comprendido y valorado por las escuelas participantes del programa…”

 

5. Asumir que la reunión de apoderados es un lugar privilegiado que hay que cuidar y potenciar:

Este trabajo sistemático con las y los apoderados requiere de la existencia de espacios institucionales específicos de trabajo: esto ha sido comprendido y valorado por las escuelas participantes del programa, especialmente en la resignificación del espacio de las reuniones de apoderados, entendiendo que esta es una instancia privilegiada para refundar el vínculo con las familias.

Revitalizar las reuniones de apoderados ha implicado importantes transformaciones y aprendizajes en las escuelas. La formación de equipos, la coordinación del trabajo, la preparación de materiales y metodologías específicas, el recoger y considerar las necesidades de los apoderados, la posibilidad de disponer de un espacio, como también de una actitud distinta de quien lo lidera (director/a, orientador/a, jefe/a técnico/a y profesor/a jefe), han retribuido importantes aportes al proceso educativo. Entre ellos, un conocimiento más cercano y real de las familias, la búsqueda de soluciones colectivas y compartidas ante dificultades, el cambio de disposición y actitud de las familias con la escuela, la inclinación a apoyar requerimientos institucionales, la demanda de las familias para contar con mayores elementos para apoyar el proceso formativo de sus hijos e hijas, etc.

 

JORGE FIGUEROA es Consultor de UNICEF. Profesional PEC. Universidad de Chile.