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La Química Verde Como Enfoque De Enseñanza De La Química

 

La didáctica de las ciencias es un área de estudio que innegablemente ha avanzado mucho, aun cuando la realidad indica que los estudios asociados a  esta área tardarán mucho en reflejarse  en las aulas.
Es por esto que se establece un distanciamiento entre las necesidades reales que la sociedad en su conjunto exige a sus ciudadanos -en un mundo globalizado y con requerimientos que traspasan las fronteras y se cimientan como necesidades basales que entrega la misma globalización, en relación con la formación científica-, que por tanto obliga a los docentes a una permanente reflexión crítica sobre sus prácticas, es decir, “un mirar hacia dentro del aula”, para realizar los ajustes necesarios, y con esto responder a las demandas, lo que requiere una transformación de la escuela como también de la tarea docente, en función de las tareas que la misma mirada globalizadora exige.

por Pía José González García

 

La mirada reflexiva sobre las prácticas requiere dar respuestas a distintos cuestionamientos por parte de los(as) docentes, ya que muchas veces si bien no se duda de la necesidad de la formación en ciencias, el conflicto se presenta en interrogantes como las siguientes:
¿Qué es ciencias para mí?, ¿Qué ciencia enseñar a mis estudiantes?, ¿Cómo enseñar?, ¿Cuándo enseñar?

La educación en ciencias ha estado orientada, tradicionalmente a la preparación de futuros biólogos, químicos, geólogos o físicos, y por lo tanto en apariencia ésta podría ser una de las causas que actúa desalentando fuertemente aquello que se espera lograr, es decir, la elección de una carrera científica en la Universidad, pues se presentan como escenarios complejos de adquisición de aprendizajes y no como temas cotidianos y cercanos. En relación a este contexto, lo que está claro es que si sigue en esta línea no se logrará que un número importante de estudiantes se acerque siquiera a la idea de seguir una carrera vinculada con la física, o la química.

 

LA PERSPECTIVA «VERDE»

 

“La importancia de la educación científica y relacionándola con la educación desde la perspectiva Verde, puede tener variadas aristas, y cada una de ellas define características distintas paras las ciencias a ser enseñadas”.

 

Ahora bien, si dicha orientación se modifica, de manera que la educación científica sea planteada como parte de una educación general para todos(as) los(as) ciudadanos(as), la química verde se presenta como un enfoque que propende a un desarrollo significativo del aprendizaje científico.
La importancia de la educación científica y relacionándola con la educación desde la perspectiva Verde, puede tener variadas aristas, y cada una de ellas define características distintas paras las ciencias a ser enseñadas. Algunas de las justificaciones que se plantean para aprender ciencias, es que éstas sirven para:

– Proseguir estudios científicos: se trata de un objetivo propedéutico. De esta manera los contenidos de enseñanza deben centrarse en aquellos más ortodoxos y tradicionales.

– El trabajo: los contenidos ortodoxos deben ser subordinados a la adquisición de capacidades más generales que permitan la inserción laboral en distintos campos.

– Seducir al alumnado: es la ciencia que aparece en medios de comunicación de masas: revistas de divulgación, documentales de televisión, etc. Se tiende a mostrar los aspectos más sensacionalistas o espectaculares para atraer al público, aunque el fin el último podría ser orientarlo hacia carrereas científicas como ha ocurrido con programas médicos- en cuyo caso el objetivo se relaciona con el primero de esta lista.

– Tomar decisiones en los asuntos públicos tecno científicos: Se enfoca en la preparación para enfrentarse a cuestiones de interés social relacionadas con la ciencia y la tecnología, y la toma de decisiones informadas sobre ellas.

– La vida cotidiana: Se enfatiza aquí los contenidos de carácter aplicable, como la educación ambiental, para la salud, para el consumidor, seguridad vial o del trabajo (denominados, en nuestro currículo como “objetivos transversales”).

– Satisfacer curiosidades personales: presta especial atención a los temas que puedan ser relevantes para los estudiantes. Por ejemplo, los vinculados con su propia cultura o lugar de procedencia.

– Poseer una cultural más amplia: este punto no se contrapone a los anteriores. Coloca el conocimiento científico en un plano de igualdad con otras clases de conocimiento, como el literario, el humanístico o el social. Desde esta perspectiva, el conocimiento científico forma parte del capital cultural que deben poseer los ciudadanos.

Todas estas aristas de la educación científica, se pueden responder desde el enfoque de la Química Verde, justificado en la una enseñanza de las ciencias para todos.

 

EDUCACIÓN EN CIENCIAS

 

“La participación en la vida ciudadana requiere cada vez más del manejo de esta formación científica, cuyo objetivo fundamental es democratizar el acceso de los(as) jóvenes a esta área de conocimiento, lo que les permitirá mejorar su calidad de vida y su acción como ciudadanos”.

 

La enseñanza de las ciencias es un área en la que se han multiplicado los abordajes ya que hay un acuerdo básico acerca de la necesidad de que cada ciudadano debe poseer una cultura científica que le permita por un lado, entender el mundo y la sociedad en la cual está inmerso y, a la vez, interactuar con ellos. Esta razón se evidencia en una prioridad impostergable: mejorar los aprendizajes de los(as) estudiantes. Sin embargo, hay muy poco acuerdo en la forma de hacerlo. La participación en la vida ciudadana requiere cada vez más del manejo de esta formación científica, cuyo objetivo fundamental es democratizar el acceso de los(as) jóvenes a esta área de conocimiento, lo que les permitirá mejorar su calidad de vida y su acción como ciudadanos.
De esta manera, el desafío actual que se presenta a la enseñanza de la química, como disciplina científica y el fenómeno educativo de una formación integral, es involucrar los enfoques que dan cuenta de los cambios que esta área de las ciencias debe recaudar, para transformarse en un cuerpo de conocimiento que construido socialmente y por tanto estructurado en modelos que tienen como objetivo comprender el funcionamiento del mundo y la relevancia que tiene la escuela en la construcción o reconstrucción de este conocimiento.
En este sentido, hay objetivos anclados a este enfoque de enseñanza, pues de la educación científica, se espera que, además de ser una educación para las ciencias, sea además una educación que, a través de las ciencias, contribuya a la formación de una ciudadanía participativa, es decir, una educación científica para la acción social. La educación científica y tecnológica cobra así las dimensiones de apropiación de conocimiento con el fin de promover el uso de las ciencias en diferentes ámbitos, y de lograr el análisis crítico de los modelos sociales y las relaciones de estos con las formas de intervención sobre el mundo.
Desde esta perspectiva, la ciencia es un cuerpo de conocimiento sobre el mundo, que para ser significativo debe ser conectado con la experiencia y contextos vitales de los alumnos y alumnas. En este sentido, se propone que el punto de partida debe ser la curiosidad, ideas propias e intuiciones de los y las estudiantes; y el punto de llegada, el entendimiento de algunos conceptos y principios fundamentales de lo que se entiende como Química Verde, sus modos de proceder, y la capacidad de aplicarlos adecuadamente a la vida diaria.

 

LA QUÍMICA VERDE COMO DESAFÍO ACTUAL

 

“Desde la perspectiva de los procesos didácticos inherentes a  la química, se han logrado detectar dificultades en ellos, lo que provoca desinterés y ciertas actitudes negativas de los estudiantes en relación al estudio de las ciencias en general”.

 

EDICIÓN 2. ESTUDIOS PEC. CONTENIDOS EDUCATIVOS. B

 

La química es una ciencia que se presenta para la mayoría de los(as) ciudadanos(as) como lejana, difícil de entender, desvinculada de lo cotidiano y hasta incomprensible. Para otros, es concebida como una ciencia netamente empírica (desde un paradigma cuantitativo), ya que el estudio que realiza de las sustancias lo hace por medio del método científico.

Desde la perspectiva de los procesos didácticos inherentes a  la química, se han logrado detectar dificultades en ellos, lo que provoca desinterés y ciertas actitudes negativas de los estudiantes en relación al estudio de las ciencias en general. Esto se relaciona con los modelos de enseñanza tradicionales que señalan concepciones dogmáticas sobre las ciencias, y descontextualizadas con temas de interés mundial, como por ejemplo los temas ambientales, que se presentan en los currículos escolares a modo de objetivos fundamentales y/o de aprendizaje transversales, pero no como verdaderos modelos de enseñanza que propendan a la formación de ciudadanos críticos y reflexivos que logren comprender lo lejano de esta área de las ciencias a conceptos de toxicidad o peligrosidad.

El Marco Curricular vigente para el sector de Ciencias Naturales, según el Decreto Supremo 254/2009, plantea para este sector el  propósito que los y las estudiantes desarrollen una comprensión del mundo natural y tecnológico, que los ayude a interesarse y entender el mundo a su alrededor, a ser reflexivos,  escépticos y críticos de los planteamientos de otros sobre el mundo natural y tecnológico. Se busca que los y las estudiantes sean capaces de plantear preguntas y sacar conclusiones basadas en evidencias, tomar decisiones informadas sobre el ambiente y la salud de sí mismos y de otros,  e involucrarse en asuntos científicos y tecnológicos de interés público y en los discursos acerca de la ciencia. En efecto, la necesidad de una formación científica básica de toda la ciudadanía, es particularmente clara por las siguientes razones:

– El valor formativo intrínseco del entusiasmo, el asombro y la satisfacción personal que puede provenir de entender y aprender acerca de la naturaleza, los seres vivos y la diversidad de aplicaciones tecnológicas que nos sirven en nuestra vida cotidiana.

– Las formas de pensamiento típicas de la búsqueda científica son crecientemente demandadas en contextos personales, de trabajo y socio-políticos de la vida contemporánea.

– El conocimiento científico de la naturaleza contribuye a una actitud de respeto y cuidado por ella, como sistema de soporte de la vida que, por primera vez en la historia, exhibe situaciones de riesgo global.

– La formación en ciencias permite fortalecer una actitud informada y critica frente a los cambios crecientes en materia de ciencia y tecnología y su impacto en la sociedad.

La formación en ciencias en el sistema escolar, consiste entonces en el desarrollo de un conjunto integrado de elementos que incluye: el aprendizaje de conceptos y la construcción de modelos; el desarrollo de habilidades cognitivas y de razonamiento científico; el desarrollo de habilidades experimentales y de resolución de problemas; el desarrollo de actitudes y valores; y la construcción de una imagen de la ciencia. En este contexto, la investigación sobre el enfoque que plantea la Química Verde ofrece la oportunidad de trabajar lo expresado anteriormente.

 

EL DESARROLLO DEL CONCEPTO

 

“El enfoque Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) (asociado al concepto de alfabetización científica), es fruto de un campo de trabajo interdisciplinario, fuertemente consolidado en el ámbito internacional, centrado en la comprensión de la ciencia y la tecnología en su relación con la sociedad…”.

 

Los continuos avances científicos y tecnológicos de este siglo demandan un cambio en la sociedad moderna. Se requieren personas que participen activamente en las decisiones públicas en materia de ciencia y que se responsabilicen de ciertas problemáticas tales como el calentamiento global, el mapeo del genoma humano y su aplicación en biotecnología, entre otros. En los últimos años se ha desarrollado fuertemente el concepto de Química Verde, el cual impacta en la visión que se tiene de la Química y las implicancias que pueda tener sobre la sociedad y el ambiente, el uso de esta ciencia en nuestra vida cotidiana.

El enfoque Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) (asociado al concepto de alfabetización científica), es fruto de un campo de trabajo interdisciplinario, fuertemente consolidado en el ámbito internacional, centrado en la comprensión de la ciencia y la tecnología en su relación con la sociedad, tanto en lo que se refiere a factores económicos, políticos o culturales implicados en los desarrollos científicos y tecnológicos, como a las consecuencias de dichos cambios en la sociedad y el medio. La finalidad del enfoque CTS en educación es estimular la alfabetización en ciencia y tecnología para que los ciudadanos puedan participar en el proceso democrático de toma de decisiones y promover la acción ciudadana en la resolución de problemas relacionados con la ciencia y la tecnología en la sociedad. Es por esto que en esta investigación se busca que los y las docentes puedan comprender los elementos del enfoque CTS que están presentes en lo que se denomina “Química Verde”.

Tal como se plantea, la enseñanza de las ciencias basada en habilidades de pensamiento científico, trasciende por sobre los meros procedimientos experimentales, circunscritos al trabajo exclusivo de laboratorio, lo cual también flexibiliza y abre variadas formas y estrategias para enfrentar y resolver situaciones problemas que permiten nuevos aprendizajes en ciencias, que consideran los requerimientos y ritmos de los estudiantes según su desarrollo evolutivo. El trabajar la Química desde la perspectiva de la “Química Verde” permite cuestionar la mirada que se tiene de esta disciplina, como una disciplina que contamina el planeta. Por el contrario, este enfoque incentiva al estudiante a plantear problemáticas en torno al uso eficiente de la Química y analizar los procesos que actualmente se llevan a cabo.

 

DEL SABER-SABIO AL SABER ENSEÑADO

 

“Es muy importante que los docentes manejen temáticas que transciendan al contenido academicista, y que por lo tanto acerquen a los estudiantes a la biología, a la física y a la química”.

La implementación de la Química verde como enfoque de enseñanza de la Química, implica ciertos desafíos de transposición didáctica, esto es, el paso del saber-sabio al saber enseñado, utilizando como intermedio el saber-a enseñar Esto ya que se pretende que el(la) docente se apropie -como primera etapa- de un conocimiento de lo que se plantea como “Química Verde” y con esto aportar a la realización de la transposición didáctica necesaria para que sus estudiantes puedan comprender y valorar este enfoque.

esquema

Es muy importante que los docentes manejen temáticas que transciendan al contenido academicista, y que por lo tanto acerquen a los estudiantes a la biología, a la física y a la química.

Lo expuesto anteriormente se transforma en una consecuencia tanto de la formación inicial y continua de los profesores, ya que esta no responde a las demandas de las nuevas concepciones curriculares, ni de los contextos sociales en los que se desarrolla esta área, por tanto no considera las nuevas demandas de la enseñanza de las ciencias y sus finalidades.

Este enfoque de enseñanza podrá ser de gran utilidad para quienes gestionan los planes y programas de nuestro currículo, asumiendo además, que nos encontramos en un momento de cambio curricular, habiéndose presentado (para consulta) las nuevas Bases Curriculares para los niveles: Séptimo, Octavo, 1º y 2º Medio, que consideran menor cantidad de contenidos para el área de Química (lo mismo ocurre con el área de física).

Se espera lograr que la enseñanza de las ciencias promueva un pensamiento crítico y democrático en nuestros(as) estudiantes y que por consecuencia provoque mejores en los aprendizajes de ellos(as).

 

PÍA JOSÉ GONZÁLEZ GARCÍA es Licenciada en Ciencias con mención en Química. Licenciada en Educación y Pedagogía. Profesora de Química. Magíster (c) en Educación mención Currículo y Comunidad Educativa.