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Formación Ciudadana y DD.HH: Recuperando la educación pública chilena

En la reforma educacional, uno de los puntos importantes en discusión es la formación de ciudadanos y ciudadanas del país y, para ello, la labor del profesorado, la mejora del currículo y el compromiso de las escuelas son factores que se encuentran en el centro del debate.

por Arak Herrera Godoy

 

El 31 de julio del 2015 en el Museo de la Memoria y Derechos Humanos, el Rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi y la Ministra de Educación, Adriana Delpiano, firmaron el convenio para lanzar el Plan de Formación Ciudadana y Derechos Humanos. Parte de esta iniciativa, está a cargo de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile y tiene como objetivo principal promover una nueva ciudadanía y los derechos humanos.

Actualmente, la formación de ciudadanos y ciudadanas en la educación escolar chilena se aplica en las instituciones educativas en las asignaturas de Historia, Geografía y Ciencias Sociales y Orientación. Sin embargo, existe una ausencia de los cursos de educación cívica instaurados durante el siglo XX.

Son múltiples las investigaciones internacionales en torno a la formación ciudadana. Una de ellas es el Estudio Internacional ICCS del 2009, el cual evidenció en su conclusión que, “en relación con la pregunta ¿cuánto saben los estudiantes chilenos de 8° año respecto de educación cívica y formación ciudadana?, la respuesta que otorga esta revisión es que ellos se encuentran exactamente por debajo de lo que saben en promedio los estudiantes de los países participantes, aunque por encima de todos los de América Latina que participaron en el proyecto”, señala.

Por ello, la labor específicamente del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) y del Departamento de Estudios Pedagógicos (DEP) en el proyecto firmado es fundamental, pues ambas entidades desde agosto, comenzaron a emplear el curso “Formación en ciudadana y derechos humanos para la escuela de hoy”, enmarcado en el fortalecimiento de las capacidades profesionales de directivos y profesores, beneficiando de manera inicial a 1500 profesores de 500 escuelas y liceos municipales para la reconstrucción de nuestro actual sistema educativo.

 

Curso de “Formación en Ciudadana y Derechos Humanos para la escuela de hoy”

 

 

Desde el punto de vista más esquemático de análisis de conceptos, uno de los expositores de la ceremonia de lanzamiento y académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Carlos Ruiz, señaló que la ciudadanía tiene que ver con ser miembro y partícipe activo de una comunidad política. Lo anterior para los clásicos tiene el más alto valor humano; para los pensadores políticos modernos, tal como Montesquieu, hay una conexión entre la idea de formación de ciudadanos con la educación identificándola con la república (contribuyendo en esta pensamiento, la revolución francesa y la revolución de la independencia americana) y, para los pensadores post revolucionarios como Hegel, continua la relación entre educación y libertad, llegando este último a concebir la educación como un derecho, según explica el docente.

La decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, María Eugenia Góngora, apuntó en el mismo evento que, el esfuerzo de esta iniciativa por instalar capacidades en las escuelas para la formación de ciudadanía; el favorecer el arraigo de convivencia de la democracia y que desde la experiencia se recoja la temática de los derechos humanos, es un enorme desafío pensado en el presente, en el futuro y en la tradición de la vocación de la universidad, particularmente, de la facultad a su cargo y de lo que fue el Instituto Pedagógico. “Entendemos la actual tarea como parte de la reconstrucción de la educación pública y, a la vez, como recuperación de nuestra propia vocación y capacidad pedagógica como universidad y de lo que consideramos el insoluble vínculo entre las humanidades y la educación”, indica.

Así, la autoridad finalizó explicando que esta iniciativa debe ser entendida como el contrato básico de una convivencia inclusiva desde la escuela y del encuentro entre los profesores, niños y jóvenes pues es a ellos quieren apuntar.

Siguiendo con este eje, el académico del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile, Luis Osandón, señala que este convenio se firmó con dicha casa de estudio porque es representativa de lo público. Sin embargo, apunta que este proyecto es un “plan piloto” y por ende, pretende expandirse en un futuro a otras universidades.

Además, Osandón es el coordinador académico del curso sobre formación ciudadana para directivos y profesores, cuyo aporte es la implementación de planes de formación ciudadana en distintos establecimiento del país. Así, explica que es un curso semi-presencial: dos jornadas de tres días completos con los profesores en distintas partes del país y un trabajo virtual de cinco módulos.

Siguiendo con la explicación de este eje del Plan de Formación Ciudadana y Derechos Humanos, el director del Departamento de Estudios Pedagógicos, Ernesto Águila, señala que el curso de Formación en Ciudadanía y Derechos Humanos para la Escuela de Hoy, que será impartido en 500 escuelas y liceos públicos y destinado a 1500 directivos y profesores, es uno de los esfuerzos más significativos durante estos últimos 30 años en términos de reinstalar la formación de ciudadanía y derechos humanos y rescatar un viejo vínculo de la pedagogía: el de la educación y democracia.

 

 

Según señala el docente, este curso debe ser entendido como un apoyo, entre otras cosas, a una revisión de conceptos básicos y a algunos debates contemporáneos sobre democracia, política, derechos humanos. “La idea es entregarle herramientas conceptuales, metodológicas, prácticas, a los directivos y profesores para que ellos instalen proyectos de formación en ciudadanía en las escuelas”, explica.

Así, el académico, apunta a cuatros ejes a los cuales pretenden contribuir como docentes. Primero, generar con los futuros profesores una reflexión sobre el estado actual de la política. Segundo, recuperar o construir con ellos una idea de ciudadanía, lo que han denominado como “ciudadanía ampliada”. Tercero, hacer parte de este proceso el actual debate constitucional chileno y, por último, poner atención en una idea de sujeto en el joven y en el niño, es decir, a las preconcepciones, sensibilidades y representaciones que éstos tienen.

Águila comenta que este curso abarca a profesores de Arica a Punta Arenas y que pretende expandirse hasta llegar a 5500 establecimientos públicos desde la básica a la media, “porque entendemos también que el tema de trabajar la ciudadanía, la democracia y los derechos humanos en la escuela, es parte de un proceso de reconstrucción de la educación pública”, explica.

Para el profesor, la educación pública debe tener un proyecto que le dé sentido; sentido que para él es reconstituir la relación entre educación y democracia, teniendo como base que la sociedad va a entender y construir una democracia como forma de vida y convivencia, si es que ésta comienza a vivirse desde los primeros años en las escuelas.

 

La búsqueda de una nueva ciudadanía

La profesora del Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Mónica Llaña, vincula la formación ciudadana con las transformaciones que ha tenido nuestro país. “Yo pienso que esta preocupación por la formación ciudadana, en parte, es responder a los desafíos de las transformaciones de la sociedad en los últimos años”, indica.

Para la investigadora, la formación ciudadana es un gran desafío que debería ser enfocado de manera transversal en el currículo; en la escuela desde la primera infancia y, por ello, habría que democratizar las relaciones humanas al interior del establecimiento, lo que se relaciona con la construcción de ciudadanía en democracia respetando los derechos y adherir a ciertas normas consensuadas. “Me parece que ese proceso, es un proceso complejísimo y que no puede darse a través de una asignatura o de un proyecto que esté circunscrito, por ejemplo, a las clases de historia”, argumenta.

Remontándose a hechos históricos en torno a la búsqueda de formación ciudadana, la docente señala una ruptura con la época de dictadura y retorno a la democracia en la consolidación de la ciudadanía como expresión de los derechos ciudadanos, “(…) porque ahí en los años 90 hubo un quiebre. Termina una etapa histórica y nos enfrentamos a otra etapa histórica con una sociedad diferente. Ese es el punto. Entonces para mí esto surge porque la sociedad cambio”, señala.

Además, expone desde un punto de vista sociológico que el instaurar la formación ciudadana, por ejemplo, en las asignaturas de Historia y Orientación, se dio previo a este quiebre democrático. Así, cree que la sociedad de hoy en día requiere de un plan de formación ciudadana.

Por lo anterior, respecto a la iniciativa del Plan de Formación Ciudadana y Derechos Humanos en el escenario actual de la reforma educacional, la experta en educación señaló que es fundamental. “Se pone la primera piedra: esto hay que hacerlo, pero el tema es cómo hacerlo y con quiénes hacerlo. Yo creo que aquí los profesores son claves”, explica.

 

Plan de Formación Ciudadana y Derechos Humanos

El 8 de mayo del 2015, la Presidenta de la República Michelle Bachelet anunció el inicio de un proyecto de ley que creaba el Plan de Formación Ciudadana para los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado.

Como antecedente a dicho anuncio, está el capítulo cinco “Integridad, ética y derechos humanos” del informe final del “Consejo Asesor Presidencial Contra los Conflictos de Interés, el Tráfico de Influencia y la Corrupción” emitido el 24 de abril del 2015, donde se ratifica la necesidad de la formación ciudadana:

“Prevenir y disminuir la incidencia de actos de corrupción y de faltas a la probidad requiere un sistema educacional que forme en valores cívicos de respeto a la convivencia y fomento del bien­estar común. Una educación para los desafíos que enfrenta el país debe poner la formación cívica como un eje transversal que permita preparar a niño/as y jóvenes para enfrentar dilemas éticos a lo largo de sus vidas”, indica dicho documento.

En esa línea, el coordinador del Plan de Formación Ciudadana del Ministerio de Educación Carlos Araneda afirma que, además de la formación de directivos y profesores que se aplicará a 1500 docentes durante el 2015, el eje curricular donde se les ha pedido revisar y volver a establecer sobre todo en tercero y cuarto medio la asignatura de formación ciudadana con la visión nueva de más democracia; la arista de participación y democracia que implica que los jóvenes puedan dar su opinión. El convenio también incorporará una alianza con el Museo de la Memoria, “Tu memorial”, donde a través de la iniciativa se aplicará a las regiones de Coquimbo, O’Higgins, Bío-Bío y Magallanes para invitar a las y –los- jóvenes de los liceos a que levanten un memorial en su región con el apoyo didáctico del museo.

La Ministra de Educación señaló en el evento de lanzamiento de dicho plan que la iniciativa de Formación Ciudadana es un componente que acompañará a la reforma educacional. Por su parte, el Presidente del Centro de Alumnos del Liceo Darío Salas, Jordi Villalón, afirma “que todo este tipo de medidas son significativas. Son un avance, pero no nos podemos quedar con esto solamente. Tiene que significar una primera etapa eso e ir avanzando en políticas públicas que vayan en este camino”, pues para Villalón existen liceos politizados, pero no liceos con estudiantes que tengan conocimiento de sus derechos civiles y de sus deberes.

Otra voz que emerge en el debate es de los equipos directivos. La directora del Liceo Confederación Suiza, Tamara Contreras, apunta a que lo que han construido en dicho establecimiento se ha hecho sin un plan de formación ciudadana, pero valora esta iniciativa para aquellos espacios que, entre otras cosas, no tienen participación. No obstante, también manifiesta su preocupación, pues para ella a diferencia de la educación cívica, la formación ciudadana es práctica. “Si vamos a hablar de democracia, de participación, de identidad y derechos humanos, cómo lo vamos a hacer carne en las escuelas y luego cómo lo vamos a hacer carne en el país porque tiene que haber allí una correlación. Entonces, ese es un desafío interesante. Vamos a ver de qué manera se expresa porque la verdad es que no conocemos más, sólo conocemos, que ha sido como una tónica en la reforma no, pero sólo conocemos hoy este plan que está implementando la Universidad de Chile y queremos también saber cuáles van a ser los otros componentes”, enfatiza Contreras.

Uno de los objetivos para el Departamento de Estudios Pedagógicos y el Programa de Educación Continua, es la formación de profesionales en función de la reconstrucción de la educación pública chilena. Esta fue una de las razones por la que dicho proyecto se trabajará con la Universidad de Chile.

 

Políticas públicas Internacionales

 

 

La búsqueda de formación ciudadana en Chile, Latinoamérica en general y Europa se ha desarrollado por múltiples causas que, si bien son distintas, encuentran su semejanza en el factor socio- histórico.

Para la coordinadora de Investigación del Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Fabiola Maldonado, la formación ciudadana en el mundo occidental deriva de los Estados Nacionales a partir de la Revolución Francesa y, en Latinoamérica, a fines del siglo XIX con el desarrollo también del Estado post independencia y post de todas las guerras intestinas que se desarrollaron en la mayoría de los países latinoamericanos.

Para la académica, en Chile esto se resolvió tempranamente en 1830 con la instauración de la república conservadora. “Entonces, la formación ciudadana la instalaría como una política de Estados que en la expresión chilena estuvo en el espacio de la política educativa, pero no exento de las vinculaciones de la política educativa en el caso chileno digamos, vinculado a configurar una dinámica educacional bien moralizante”, explica.

En el siglo XX, señala que hay un impulso de la formación ciudadana que tiene que ver con los procesos de expansión de la ciudadanía. En lo educativo, por ejemplo, su mayor nivel de formalización tuvo relación con lo que se denominó la educación cívica, vinculada con lo normativo y el derecho.

En torno a lo internacional, Maldonado toma como referente el desarrollo en España de la ciudadanía como una instancia educativa, tomando en cuenta, eso sí, su marco socio- histórico. “O sea, los españoles hablan de ciudadanía, pero ellos tienen en el cuerpo una guerra civil, una dictadura de 40 años y una reconstitución de una monarquía. No es digamos, la progresión hacía la república, sino que es un camino de ida y vuelta. Si vemos el siglo XX va desde la monarquía a la república, a varías repúblicas además son 2 o 3, y el retorno después de una tortura permanente digamos del franquismo por 40 años (…)”, ejemplifica.

En el caso Latinoamericano, la docente señala que hay países que tienen mayor desarrollo ciudadano, entre ellos: Argentina, también vinculado a su contexto político; Colombia, pero no sólo a nivel educativo, sino que relacionado a lo socio- histórico. Es decir, cómo los colombianos se defienden del narcotráfico, los paramilitares y la guerrilla; Nicaragua, también vinculado a la dictadura, al sandinismo, la instauración revolucionara del frente sandinista, y a temas de procesos de retrocesos: “El tema de la corrupción, hoy día en Nicaragua es un tema que los confunde”, apunta.

El filósofo y ensayista, Martín Hopenhayn, dice no estar muy al tanto de políticas internacionales. No obstante, rescata primero que hay una tradición francesa republicana. Así, indica que los franceses después de mayo del 68, cuestionaron una tradición más “acartonada” de educación cívica y derechos humanos para plantearse que las relaciones dentro de la escuela fueran más horizontales.

Además, Hopenhayn, menciona el caso colombiano que partió a fines de los años 90 con una reforma educativa que incorporó las competencias ciudadanas. Para él es interesante que le llamen competencia, pues pareciera ser una contradicción, “pero competencia ciudadana también supone, en ese sentido, como un empoderamiento de los sujetos para poder ejercer posteriormente la ciudadanía”, explica.

El filósofo chileno se remonta a las políticas de salud en Colombia: “la judicialización de la salud”, donde judicialización se refiere a que un individuo particular puede demandar al Estado. Sin embargo, el ensayista señala que esto conllevo a un gran problema, pues para el poder judicial se le hizo inmanejable la cantidad de demandas que se planteaban:

“Entonces, a mí me interesó el caso colombiano porque era un caso que desde el lado de la escuela forman competencias ciudadanas; desde el lado de la política social, judicializa el derecho, pero después desde el lado digamos del ejercicio efectivo se convierte en una especie como de situación inmanejable”, finaliza.

 

La memoria en la ciudadanía

El Plan de Formación Ciudadana tuvo su lanzamiento en el Museo de la Memoria, cuyo director, Ricardo Brodsky, apuntó a que dentro de esta iniciativa de formación ciudadana, ellos quieren instalar el concepto de la memoria, pues para él ésta “es la manera en que nosotros podemos realmente introducir y hablar de los derechos humanos desde una perspectiva cercana; desde una perspectiva no sólo teórica digamos, sino que de una perspectiva de lo que ha sido nuestra experiencia como país, de lo que ha sido nuestra historia y de lo que está presente cada día (…)”, señaló.

Además, la autoridad explica que antes en Chile no se hablaba de derechos humanos y que cuando se toca el tema se hace desde la experiencia; desde las violaciones que ocurrieron. Por ello, para educar, Brodsky enfatizó que hay que hacerlo a partir de nuestra historia.

Durante agosto más de 600 docentes se reunieron en Santiago por esta iniciativa. El 7 de octubre del 2015, la Comisión de Educación del Senado aprobó en general el proyecto de formación ciudadana para todos los establecimientos reconocidos por el Estado y, entre el 12 y el 14 de noviembre se reunirán nuevamente distintos profesores en Santiago en torno a este proyecto que busca capacitar a directivos y docentes, actores fundamentales para promover una nueva ciudadanía, la memoria y los derechos humanos en las futuras generaciones.

 

 

Arak Herrera Godoy es Periodista del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC), de la Universidad de Chile.