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por Sergio Camilo Vargas Hernández

 

Enseñar la solidaridad no es un paso tan simple como limitarse a definir su concepto y explicitar su aplicación. Este valor inherente al ser humano, nos exige como docentes un esfuerzo mayor que se aplica en escenarios que, como se demuestra a continuación, incluye una construcción curricular dedicada que vincula la solidaridad a las ciencias sociales, como ejemplo se propone un desarrollo desde la comunicación puesto que aborda el desarrollo de las relaciones humanas como una práctica que vale la pena ser construida para un mejoramiento notorio de la convivencia entre las comunidades. Sin embargo, la solidaridad se ha concebido en unos escenarios de desarrollo que han conllevado a una masificación de su definición y por tanto a confundir si el sujeto es o no solidario.

En la economía solidaria, por ejemplo, se le concibe a la solidaridad como el eje central de su desarrollo, por lo que refiere que este sistema, que busca un apoyo mutual entre las comunidades, deja en este principio la sostenibilidad de su modelo frente a otras formas de vida económicas como el capitalismo y el socialismo.

La Universidad Cooperativa de Colombia pertenece a este sector solidario de la economía, igualmente, fundamenta la enseñanza de la solidaridad no solo como un valor económico sino que lo promueve como una necesidad social y humana que se supone debe promover desde la enseñanza con materias llamadas institucionales, que deben cursar cualquier estudiante que haga parte de la institución.

Con base en lo anterior se tomó la determinación de llevar a cabo una investigación que permitiera contrastar la concepción teórica de la solidaridad frente a la enseñanza que da la Universidad, con el fin de corroborar si es verdad que la institución cubre la universalidad del concepto o si se limita al escenario de la economía. Así las cosas se podría aportar un elemento evaluativo para la misma institución, ya que los docentes e incluso a los estudiantes tendrían una herramienta que les permita analizar si en realidad son o no solidarios.

El proyecto se llevó a cabo en el Programa de Comunicación Social en la sede Bogotá, al cual pertenezco. Para su desarrollo, se tuvo en cuenta que la comunicación como campo interdisciplinar tiene un eje teórico central que estudia la interacción humana, fomentada en acciones sociales a través de componentes que el individuo desarrolla desde las competencias aprehendidas en su diario vivir.

Para tal efecto, fue necesario dar un abordaje teórico a la solidaridad, a la comunicación y al currículo, este último, porque representa en la educación el documento que guía el proceso de enseñanza y aprendizaje que permitirá medir sobre documentación específica cómo se está formando frente a la solidaridad.

 

La solidaridad y su impacto en la educación

Entender la solidaridad requirió de un previo estado del arte sobre su definición teórica y concepción universal. Así las cosas, el término presenta definiciones muy diversas que van desde “solidum” o de origen latino, que según la Real Academia Española de la Lengua es “un sentimiento y un valor por lo que las personas se reconocen unidas, compartiendo las mismas obligaciones, intereses o ideales”.

De igual manera Hoffe (1994) lo ve como una relación horizontal entre personas que constituyen un grupo, una asociación o una comunidad, en la cual los participantes se encuentran en condiciones de igualdad. Tal relación o vínculo interpersonal se constituye como solidario en razón de la fuerza o intensidad de la cohesión mutua, que ha de ser mayor al simple reconocimiento de la común pertenencia a una colectividad.

Se trata, en la solidaridad, de un vínculo especialmente comprometido, decidido, que permanece en el tiempo y que obliga a los individuos del colectivo que se dice solidario, a responder ante la sociedad y/o ante terceros, cada uno por el grupo, y al grupo por cada uno, según lo precisa Razeto (2005, p. 971).

Es la cualidad de un comportamiento (actuar con solidaridad), que lleva a reconocer en la práctica, cuando quiera que se presente la ocasión, que estamos obligados a contribuir y cooperar al bienestar de los demás. Es una cualidad de la acción de las demás personas y de los grupos humanos en la vida social, no es simplemente un tipo de discurso, una actitud o un talante (…) (de Sebastián, 2005).

Y también de Sebastián (2005) “es una cualidad de la acción que por lo tanto sólo en la acción se manifiesta y se da a conocer, y solo en la acción se realiza plenamente el ser de la solidaridad”. Es así que el autor la considera una obligación natural por parte de los seres humanos de auxiliar a los más necesitados.

Entre otros conceptos, pudiéramos señalar que autores de la talla de Durkheim (2001), Habermas (2005) y Stuart Mill (citado por Hofe 1994) han definido la solidaridad para adentrarse en sus discusiones sociológicas y filosóficas del orden mundial.

Para la investigación, la concepción de solidaridad se tuvo desde una mirada polisémica, es decir que sus acepciones tienen que ver con elementos comunes, entre los cuales se destacan la cooperación y la compasión puesto que ponen en un estado comunitario la acción solidaria así como la apuesta por el desarrollo que esta debe concebir.

De otra parte, este proyecto construyó una definición científica de la comunicación con base también en su raíz etimológica “poner en común” que enlaza la relación intrínseca que esta tendría con la solidaridad. Ahora bien, se tuvo en cuenta que la comunicación es entendida como esa disciplina que enfoca el proceso de interacción de los seres humanos para el intercambio fluido de ideas, sentimientos, conocimientos que contribuyen al desarrollo social.

Lo anterior se fundamenta en la explicitación que hacen autores como Martínez de Velasco y Nosnik (1998) que la definen como “un proceso por medio del cual una persona se pone en contacto con otra a través de un mensaje, y espera que esta última dé una respuesta, sea una opinión, actividad o conducta. En otras palabras, la comunicación es una manera de establecer contacto con los demás por medio de ideas, hechos, pensamientos y conductas, buscando una reacción al comunicado que se ha enviado. Generalmente, la intención de quien comunica es cambiar o reforzar el comportamiento de aquel que recibe la comunicación” (p. 11).

Igualmente se valoró que como proceso de interacción es un campo de interdisciplinariedad que permite su aplicación en otras ciencias, por lo tanto, este escenario requiere de una visión epistemológica que permite tratar temas cotidianos desde la cientificidad. Vargas señala que en la comunicación se puede ver que se da “la aparición de un campo de acción social que se caracteriza por ofrecer una fundamentación teórica- metodológica que permite que los trabajadores sociales entiendan la importancia de la acción comunicativa de la sociedad humana, la producción del conocimiento, el desarrollo y la ejecución de proyectos de colaboración para el cambio social” (2013, p. 72).

Teniendo en cuenta está valoración de interdisciplinariedad, se fundamentó el ejercicio de relación entre comunicación y educación, como Paulo Freire (citado por Martínez y Neme, 2015) quien indica que: “Comunicar es compartir la significación, participar es compartir la acción. La educación sería entonces el decisivo lugar de su entrecruce. Pero para ello deberá convertirse en el espacio de conversación de los saberes y las narrativas que configuran las oralidades, las literalidades y las visualidades” (p. 21).

De igual forma, se planteó que la comunicación no solo es un medio para la educación sino que además forja un escenario de desarrollo para el educador que refería Daniel Prieto Castillo “el docente centraba su función en convertir el aula de clase basada en elementos traídos del teatro y la retórica, haciendo valer su postulado con acciones como: pararse bien, proyectar la voz, manejar gestos y ademanes, la forma de desplazarse, como dar un golpe de efecto para conmover al espectador; logrando tener el control del aula con estas estrategias” (Citado por Martínez y Neme, 2015, p. 22).

 

La investigación

Con base en lo anterior, dentro de la investigación se adelantó un análisis de contenido de los currículos de las materias llamadas “institucionales” en el Programa en Comunicación Social de la Universidad Cooperativa de Colombia en los cuales se destacó la aplicación de los instrumentos de investigación en los docentes, estudiantes y documentos como guías de trabajo que permitieran realzar el análisis y cumplir así el objetivo general que se definió como: Determinar en los contenidos de los currículos del Programa en Comunicación Social, el manejo, las características y relaciones del concepto de solidaridad.

Con esto clarificado, se diseñó una matriz cuyo objeto fue condensar el análisis de contenido resultado de la aplicación de los instrumentos investigativos como la entrevista realizada a cuatro docentes mediante la cual se buscaba determinar si ellos enseñaban la solidaridad de manera integral o si por el contrario ellos la asumían como un elemento de la economía y por tanto solo se concentraba en apoyos mutuales o financieros entre las comunidades.

Igualmente, se aplicó una encuesta a 135 estudiantes de una población de 640 estudiantes. Esta muestra solo tuvo en cuenta a los alumnos que cursaban la materia de Institucional porque en teoría tenían los conceptos al día, es decir que al tener el conocimiento recientemente podían hablar del tema con mayor propiedad.

Por otra parte, se desarrolló una revisión documental que evidenciara si más allá de las palabras de docentes y estudiante, el currículo que se entiende como el documento maestro que guía el proceso de enseñanza aprendizaje, demuestra la orientación de la relación entre docente y estudiante con quienes se habló en primera instancia.

Esta revisión documental tuvo como método el sistema “cazatesoros” que es la revisión de palabras dentro de un documento en donde se seleccionan las palabras claves para concluir si el concepto es citado, mencionado u ocultado dentro de una información que se percibe como importante.

Dentro de este trabajo metodológico se pudo contrastar que la solidaridad desde la Universidad Cooperativa de Colombia tiene una visión que va más allá de la enseñanza de la misma como un valor, puesto que se explícita este valor como inherente a los profesionales egresados de la institución. Sin embargo se evidencian problemas del currículo que para un mayor entendimiento se contrastaron con los que mencionan Monclus y Saban (1999):

Problemas y conflictos del currículo, en donde la solidaridad no se evidencia porque la misma forma del currículo, no le permite al docente extenderse en los contenidos y características.

Los temas que se plantean como contenidos de una gran trascendencia, que para este caso, no es evidente que la solidaridad sea tan trascendental como se esperaba, en especial en el trabajo de las humanidades.

Requieren tomar posiciones personales o colectivas, en la que evidentemente el concepto de solidaridad se ha basado en una construcción institucional pero no se ha acercado a las necesidades propias de la comunicación, valorándose que dentro de los docentes hay una preocupación por relacionarlos académicamente.

Se consideran contenidos relacionados con valores y actitudes, que es una de las características que se cumple en razón a que tanto los estudiantes como los docentes abordan la solidaridad pero lo hacen de una manera tangencial.

Los contenidos se desarrollan dentro de las áreas curriculares, que en comunicación tienen una particularidad ya que no se dicta la asignatura Institucional en seis materias como ocurre el resto de la Universidad.

Dentro de contextos reales y concernientes a problemas actuales, es muy evidente en el discurso de los docentes, sin embargo en los currículos solo se podría apropiar en la materia institucional IV.

 

Conclusiones

Más adelante se menciona que en el área de la Comunicación Social, se evidenció que es necesaria la solidaridad desde la reciprocidad en la trasmisión de mensajes, en la elaboración de trabajos con la comunidad a partir de la interacción y desde las miradas que superan los conceptos de emisores y receptores por sujetos sociales.

Así las cosas, la comunicación ve la solidaridad como un valor a través del cual los constructores de mensaje piensan en el orden social antes de hacer intervención, que sus mensajes coadyuven a una construcción desde la mirada pluralista de la comunidad.

Ahora bien, como se venía referenciando académicamente hay una necesidad intrínseca de relacionar la comunicación con la educación, más aún cuando el análisis de los docentes evidenció que la comunicación es acción colectiva, igual que la pedagogía, pero si concibieron que hace falta mucho para poner en práctica esta relación.

En las lecturas trabajadas por los docentes, estos evidenciaron que la comunicación juega un papel relevante en el escenario de sus prácticas pedagógicas, pero aun no llega a ser una educación liberadora como la que propone Freire y hay una relación entre las prácticas académicas y el desarrollo social del profesional, porque se sigue haciendo énfasis en la enseñanza de lo práctico y no del contexto. Hechos que luego de la revisión documental fueron ratificados a través del análisis de contenidos, desde el análisis de los microcurrículos que concluyeron que la solidaridad solo hace parte de valores institucionales y que muy poco es enseñada desde la acción social.

Igualmente, tanto estudiantes como profesores evidenciaron que la solidaridad en el programa en Comunicación Social se visualiza en personas que son líderes y autogestionarios, que se caracterizan por el buen trabajo en equipo, se conciben en principios de la economía solidaria como el apoyo mutuo, hallando similitudes con el concepto trabajado por la investigación.

La investigación aportó en la construcción de un espacio científico para el análisis de la formación de profesionales en áreas de formación humana como parte de la enseñanza integral de los profesionales en comunicación social. Ahora bien, en este concepto la apropiación de la solidaridad se puede concebir que el uso de la Metodología MICEA (Metodología Interdisciplinar Centrada en Equipos de Aprendizaje), es pertinente para el desarrollo de ejercicios solidarios.

Es en este orden de ideas, que las definiciones dentro de los marcos referenciales dependieron de trabajos realizados desde la misma Universidad y desde la economía solidaria tal como lo observamos en los marcos de antecedentes, los cuales constituyeron una base esencial para determinar que la solidaridad es un elemento que forma profesionales idóneos siempre y cuando manejen los valores institucionales en su forma teórica y práctica dentro de sus campos disciplinares.

Se pudo aseverar también que es válido seguir cuidando de los problemas del currículo que mencionan Monclus y Saban (1999) para este tipo de formación: los Problemas y conflictos del currículo, Los temas que se plantean como contenidos de una gran trascendencia, que se requieren tomar posiciones personales o colectivas, que los contenidos estén relacionados con valores y actitudes, que estos se desarrollan dentro de las áreas curriculares, y finalmente, que estén dentro de contextos reales y concernientes a problemas actuales.

Pasando al plano de la comunicación social, se evidenció que es necesaria la solidaridad desde la reciprocidad en la transmisión de mensajes, en la elaboración de trabajos con la comunidad a partir de la interacción y desde las miradas que superan los conceptos de emisores y receptores por sujetos sociales.

De esta manera, la comunicación ve la solidaridad como un valor a través del cual los constructores de mensaje piensan en el orden social antes de hacer intervención y a la vez que sus mensajes coadyuven a una construcción desde la mirada pluralista de la comunidad.

Ahora bien, como se venía referenciando académicamente en el marco teórico hay una necesidad intrínseca de relacionar la comunicación con la educación, tal como se ratificó en el taller realizado con los docentes para divulgar los resultados de la investigación. El análisis evidenció que para ellos la comunicación es acción colectiva, igual que la pedagogía, concibiendo que falta mucho para poner en práctica esta relación, sin embargo, si para los docentes es difícil, será mucho más complejo relacionar en el aula la comunicación y la solidaridad, ya que esta antes que nada incide en la construcción social.

 

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