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Nuevas Ecologías del Aprendizaje

antonio-bolivarAntonio Bolívar
Catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Granada (España). Ha trabajado, realizado investigaciones y publicaciones sobre Educación para la ciudadanía, asesoramiento curricular y formación del profesorado, Innovación y desarrollo del currículum, desarrollo organizacional, e Investigación biográfico-narrativa. Cuenta con una treintena de libros y varios centenares de artículos. En los últimos años está participando, como profesor visitante y en el PEC de la Universidad de Chile.

 

Con el desarrollo progresivo de la sociedad de la información y las tecnologías digitales asociadas, en particular la generalización de herramientas y servicios de la Web 2.0, emergen nuevos escenarios de aprendizaje, ofreciendo múltiples oportunidades y recursos para aprender, lo que provoca una nuevas ecologías del aprendizaje: dónde, cómo, cuándo y de quién se aprende. El aprendizaje ya no acontece solo de modo formal en la escuela y aula, está informalmente distribuido o disperso en múltiples contextos, ajenos a la escuela. Los procesos de aprendizaje desarrollados en entornos educativos del ecosistema digital se inscriben en lo que ha dado en llamarse “Entornos Personales de Aprendizaje” (PLE, por sus siglas en inglés, Personal Learning Environment) como conjunto de fuentes de información, recursos, redes de conexiones y actividades que cada persona utiliza para aprender, en su gestión personal de la información. Esto devuelve al aprendiz el protagonismo y control de su proceso e itinerario de aprendizaje. La acción docente se dirige a hacer consciente al alumnado de su PLE, a fortalecerlo y a emplearlo como plataforma para  movilizar sus aprendizajes y competencias.

 

Dada la relevancia de la experiencia de aprendizaje informal y de la diversidad de posibilidades de aprendizaje, cada persona puede construir su particular trayectoria de aprendizaje. Se destaca, por eso, la importancia de las trayectorias personales de aprendizaje, como consecuencia de lo que cada uno aprende en esos otros contextos, debiendo tener en cuenta la trayectoria personal de conjunto en la que se inscribe.

De la preocupación de adaptar el currículum al grupo-aula hemos pasado ahora a la personalización del aprendizaje, dado que cada alumno presenta unas capacidades, bagaje, expectativas particulares. Personalizar el aprendizaje es construirlo partiendo de la diversidad de capacidades (cognitivas, emocionales y artísticas) del alumnado, de su propio y particular proceso de aprendizaje, según los ámbitos donde se mueve, con el fin de que logre las competencias y los conocimientos básicos, desarrollando al máximo sus potencialidades. En suma, que el alumnado sea protagonista de su propio proceso de aprendizaje, como instrumento para atender con éxito la heterogeneidad del alumnado. Supone, de otra parte, poner las máximas expectativas en cada alumno y alumna y proporcionarle la oportunidad de desarrollar lo mejor de sí mismo. La personalización del aprendizaje se puede entender como el proceso por el cual los centros educativos, de una manera sistemática y estructurada, ayudan los estudiantes a aprender, a crear planes personales que conduzcan al logro de los objetivos, a formular sus aspiraciones y a dar evidencia y evaluar su aprendizaje, acompañados por profesores que apoyan y ejercen de mentores. La personalización no es un modelo de intervención ni admite una receta concreta, sino que es la respuesta a la exigencia fundamental de centrarse en el alumno y en la formación de la persona en su totalidad.

Desde una perspectiva del aprendizaje a lo largo de la vida (Lifelong learning) el aprendizaje pueda ocurrir no limitado a un lugar y tiempo determinado, tampoco a una edad determinada de la vida. La enseñanza deja de ser monopolio exclusivo de las escuelas. En este marco se debe capacitar a los ciudadanos con marcos de referencia propios en los que puedan “encajar” y procesar los múltiples y contradictorios mensajes que reciben y, por otra parte, en tener competencias para aprender autónomamente.

 

 

Lo que a los docentes les ha de importar no es tanto transmitir conocimientos, cuanto contribuir a que los alumnos y alumnas sean capaces de aprender por ellos mismos, con los apoyos y orientaciones oportunas. Los contenidos escolares no han de ser un objetivo en sí mismos, sino sobre todo un medio para adquirir las competencias necesarias para aprender a aprender y seguir aprendiendo a lo largo de la vida. En la sociedad de la información, importa más que “saber”, “saber hacer” y más que “aprender”, “aprender a aprender”. Esta competencia está en la base del cambio de una etapa en que la enseñanza estaba centrada en el docente a una nueva centrada en el alumno y en cómo aprende.

El desarrollo de las competencias acontece confrontando a los alumnos con situaciones-problema variadas y con creciente grado de complejidad, que impliquen la movilización de lo adquirido. Por eso, el profesor tiene un papel de preparar y organizar situaciones didácticas y actividades que permitan al alumno, al resolverlas, construir conocimientos a partir de la movilización. Por eso, el desarrollo de las competencias clave tiene lugar también fuera de las instituciones de la educación formal, aunque estas pueden desempeñar una función de coordinación y facilitación del trabajo entre la escuela y la sociedad. Las distintas concepciones del aprendizaje (aprendizaje situado, constructivismo cognitivo, constructivismo social, etc.) comparten al menos dos grandes creencias: el aprendizaje es constructivo más que reproductivo y, primariamente, es un proceso social, cultural e interpersonal, gobernado tanto por factores sociales y situacionales como cognitivos.