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Futuros cambios en educación:
Desmunicipalización y Fin del Financiamiento Compartido

 

Que la nueva administración va a tener que enfrentar cambios importantes en educación escolar es un hecho; que en la fila de los cambios posibles son candidatos fuertes la desmunicipalización y el fin del financiamiento compartido (FC) es indudable. En efecto, si recordamos las propuestas de las primarias todos los precandidatos de la Nueva Mayoría estaban por mejorar la educación pública mediante una instancia administrativa no municipal y por terminar con el FC. Hoy el mejoramiento de la educación pública es un tema transversal a las distintas candidaturas presidenciales y varios explicitan que esto implica desmunicipalización (por ejemplo, Bachelet, Israel y Claude). El rechazo al FC también es amplio y la misma Matthei anuncia su eliminación paulatina.

Dicho esto, se presenta a continuación algunas reflexiones sobre la dificultad de los cambios en educación, los motivos por los cuales hacer estos cambios, esto es desmunicipalizar y terminar con el FV y, enseguida, un conjunto de propuestas tentativas acerca de cómo hacerlo.

por Juan Eduardo García-Huidobro S.

 

DIFICULTADES DEL CAMBIO EN EDUCACIÓN

 

Los cambios en educación son siempre complejos y lentos, dado el peso enorme de realidad actual; cualquier cambio toca a millones de personas en relación a una actividad, la educación, que “estructura” la vida. Además se trata de cambios que deben darse, no solo en las instituciones sino en la cultura de los actores (estudiantes, familias, docentes); cambios que tocan a los niños y jóvenes por lo que las familias van a ser particularmente “prudentes” para aceptarlo sin grados importantes de claridad y seguridad.

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¿CUÁL ES EL PROBLEMA?

 

La crisis de la educación municipal que ha pasado de ser un sector con el 78% de la matrícula nacional en 1981 a un sector con solo el 38% de la matrícula hoy y que ha estado disminuyendo, en números absolutos año a año desde el 2002, está absolutamente interrelacionada con el crecimiento sostenido desde 1993 del FC.

Esta “interrelación” se produce por que el sistema de FC incorpora a la educación municipal en una lógica de mercado en la que esta termina siendo”la” alternativa para los que no pueden pagar nada por la educación de sus hijos. El resto, quienes pueden aportar algo de copago, aunque sea poco, lo hacen movidos por el genuino interés de dar algo “mejor” a sus hijos. Los antecedentes muestran que no le están dando algo mejor, ya que controlando el nivel socioeconómico se observa que no hay diferencias entre los logros de ambos subsistemas, pero sí han conseguido “segregar” poderosamente la educación nacional y generar un sistema en el cual hay escuelas de distintos “precios” para los distintos grupos, subgrupos y subgrupitos de familias y, en el cual, los niños, niñas y jóvenes no se encuentran con distintos a ellos o ellas.

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Pero no basta con suprimir el FC; la municipalización agrega problemas específicos. El mayor es que las municipalidades chilenas son muy heterogéneas en tamaño, en recursos económicos y que, por tanto, proveen de una educación pública de distintas calidades según los lugares de residencia y son incapaces de garantizar la educación como un derecho social que debe entregarse con calidades semejantes en todo el país.

Adicionalmente, la municipalización acarrea un problema de desprestigio. Mientras la educación particular subvencionada con financiamiento compartido es percibida como la educación de los que se preocupan de sus hijos, de los que están “surgiendo”, la educación municipal es la de los perdedores; ella tiene hoy el sello de última oportunidad y no de opción por una buena educación.

 

¿QUÉ HACER?

 

Como se señaló antes, existe un consenso bastante amplio, respecto a la importancia desmunicipalizar la educación pública como condición de su mejoramiento y de terminar con el financiamiento compartido. La dificultad estará en traducir esta nueva visión en propuestas que sean factibles y en encontrar los tiempos políticos para llevarlas a la práctica en una agenda que viene muy recargada (cambio constitucional; Reforma Tributaria…).

Hay, con todo, algunas claridades respecto a los cómo. Por ejemplo, en relación al FC la mayoría de las propuestas coinciden en la gradualidad de esta supresión, la que deberá darse ligada al alza de subvención (por ejemplo, se iría descontando de la cuota el monto correspondiente a cada alza). En relación a la desmunicipalización se ha ido decantando la idea de un modelo que vaya en la dirección de un sistema público descentralizado, pero con responsabilidad gubernamental  y no a un nuevo sistema que se base en una reagrupación de municipios.

Es claro también que el comienzo ineludible de los cambios debe ser un reposicionamiento de la educación pública, frente a lo cual hay tareas inmediatas. Entre ellas el movimiento 2020 enumera: el diagnóstico financiero y de recursos humanos, el saneamiento de las deudas de arrastre y el apoyo a las escuelas de los municipios más débiles. En paralelo habrá que definir un proyecto gradual, para terminar con la municipalización, que cuide lo que está funcionando bien, vaya de  lo menos complejo a lo más complejo y genere espacios de flexibilidad y experimentación
En paralelo es posible presentar un proyecto que permita comenzar a regular la educación particular. Algunas medidas inmediatas pueden ser:
– Regular y hacer realidad la prohibición de selección y expulsión
– Transparencia en uso de recursos, remuneraciones de directivos, idoneidad de profesores…
– Regulación de entrada: toda nueva escuela debe ser necesaria, de acuerdo a alguno de los dos criterios que justifican la educación particular: cooperador del Estado y dar respuesta a las opciones de los padres. En claro, debe haber  carencia de escuelas en el lugar donde se crea una nueva o debe tratarse de una iniciativa de un grupo de padres que promueve una opción educativa “particular” por sus características culturales, religiosas o pedagógicas y, este caso, debe haber lista futuros apoderados interesados en el proyecto. En todos los casos debiera haber estándares de tamaño y calidad.

Respecto al FC, una primera medida por los próximos cinco años puede ser la interrupción de su crecimiento restringiendo el sistema a las escuelas que ya lo tienen y congelando el valor de las cuotas (o colegiaturas).

 

JUAN EDUARDO GARCÍA-HUIDOBRO es académico e investigador de la Universidad Alberto Hurtado.  Este texto está tomado de las notas para el Debate Elecciones presidenciales ¿Son Factibles las Propuestas Educativas? Realizado en la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado el 2 de octubre 2013.