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El sentido engañoso de Estatus

 

Las comunidades humanas  que se han organizado desde sus orígenes y según sus códigos y parámetros morales, espirituales y culturales, han tenido por esas razones sus particulares modos de vida. Es una forma de decir para hacer referencia al estilo o modo de ser de los pueblos.

Por Carlos Poblete A.

 

Así, las comunidades humanas logran tener identidad, perfiles propios, impronta. Ninguna de ellas es igual a otra, prima el ser diverso. Las llamadas etnias son expresión de esa pluralidad, son verdaderamente originarias, muy propias,algunas trágicamente ya extintas. Sabias comunidades han sido anuladas, arrasadas, olvidadas durante milenios hasta hoy.

La historia, la ciencia, los estudios de las diversas disciplinas no alcanzan en sus intentos de abordaje a dar con el hallazgo de la plenitud esencial de aquellas existencias.

La natural incompetencia o limitación  de la inteligencia, del conocimiento y de la memoria hace que el ser humano sea vulnerable en sus hábitos y comportamientos, esto es porque sus cimientos o patrones culturales son frágiles. No conocer nos hace falibles.

 

 

“Ojalá, alguna vez lo que se llama «estatus «, exprese el talento, la calidad del pensar de una persona, su nivel cultural”.

 

La identidad colectiva, comunitaria, es algo que persigue por tenerla, o, aflige por no tenerla.

Existe un sello muy evidente en la sociedad chilena, expresado en una palabra, ésta es «estatus». Suele decirse, evidenciarse, en momentos subyace, pero está. El vocablo refiere a la posición social que algunas personas tienen y que otras quisieran tener, posición dada básicamente por la tenencia o no de ciertos bienes materiales o recursos económicos. Hoy el dinero en la sociedad globalizada por el mercado tiene una fuerte significación. El dinero salva o mata. Hoy, tanto tienes, tanto vales. Si se posee medios, se salva y algunos ese dinero o medios los obtienen a cualquier «precio».

Hay palabras que hacen chabacana la vida humana, la disminuyen, la precarizan hasta hacerla casi perder sentido cultural. Estatus es una de ellas. También expresiones del campo de la coprolalia cumplen igual funesto cometido, pero es tema para otro momento. Hay sujetos que estiman que su lenguaje excrementicio les da poder, ése es otro «estatus», en verdad es expresión de un submundo.

El «estatus » es como la vanidad, como la efímera fama, aquélla a la que aludía el poeta renacentista Fray Luis de León, hace 450 años, en  la oda A la Vida Retirada: «….del vano dedo señalado”. La citada palabra en comento tiene un sentido engañoso.

Ojalá, alguna vez lo que se llama «estatus «, exprese el talento, la calidad del pensar de una persona, su nivel cultural, así como el lenguaje corregido y el respeto con los que se relacione con otros seres humanos, y con la naturaleza toda.

 

CARLOS POBLETE ÁVILA es Profesor de Estado. Director del Centro de Estudios Conciencia Crítica, VI Región.