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¿Para qué nos educamos y queremos a nuestros profesores?

por Francisco Javier Alvear

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Francisco Javier Alvear (España)

Doctor en Comunicación y Estudios de los Medios. Con formación en Humanidades, Artes y Ciencias Sociales graduado y posgraduado en nuestra casa de estudios, además de posgraduado en España y en Gran Bretaña.

 

El Dr. Claudio Naranjo, un verdadero revolucionario de la educación y uno de los más indiscutibles sabios contemporáneos, al que no obstante se le hace poco caso en Chile –y de lo cual se queja no sin razón-, dotando de pleno sentido esa criolla sentencia que señala que “nadie es profeta en su tierra”, hace tan solo algunos meses, a fines del año pasado para ser más exactos, en diciembre de 2014, brindó una interesantísima entrevista a RT Noticias -conocida como la CNN rusa- a su paso por Moscú y habló, como de costumbre, fuerte y claro sobre el tema educacional.

 

Ya lo decía hace un tiempo Roberto ‘Tito’ Cossa, el destacado dramaturgo argentino, al menos “antes de tirar a un viejo por la venta es preciso trajinarle los bolsillos”.

En efecto, en dicha ocasión este controvertido viejo sabio chileno, se encargaba de hacer, a mi juicio, una imprescindible reflexión que apunta a las entrañas del sistema educacional (hegemónico) y, de paso al modelo político-económico, teniendo, claro está, siempre a Chile como telón de fondo.

Se trata de un conjunto de básicas pero no menos profundas e imprescindibles reflexiones, de las cuales se desprenden, a su vez, algunas interesantísimas interrogantes que merecen ser traídas a colación, a fortiori, a propósito del proyecto de nuevo estatuto docente en el marco de la reforma educacional que promueve el actual gobierno chileno:

¿Cuál es hoy por hoy la ‘verdadera’ -real y no velada- misión de la educación en Chile?

A lo que, rápidamente, se encarga de responder con otra (pseudo)interrogativa no menos central que la anterior, a saber, ¿será que ésta responde, acaso, a la inconfesada idea de mantener el status quo (la ‘reproductividad’ del sistema la que habla Bourdieu (1977)) y de crear trabajadores (o fuerza productiva) en lugar de desarrollo humano (y evolución social) como ocurre en los países más avanzados del mundo?

En efecto, sincerando un poco la cuestión educacional en Chile -y creo efectivamente que éste es el minuto y la oportunidad para hacerlo- es decir, de ser capaces de entrar, aunque sea inicialmente y a grandes rasgos, los unos como los otros actores del sistema educacional, efectivamente ¿qué tipo de educación queremos? o ¿para qué queremos o tenemos que educarnos?

O sea, dicho de otro modo, si en realidad queremos una educación que apunta derechamente -como diría Naranjo- a la creación de fuerza productiva -como hasta ahora- o una educación humana que apunte al proceso del desarrollo humano de nuestro país de cara al siglo XXI, en cambio y que se haga cargo – enhorabuena- de educarnos integralmente; es decir, que tenga en cuenta a lo menos que, tal y como señalan las nuevas tendencias en neurociencia, la construcción del comportamiento humano ocurre fundamentalmente en base a las emociones, que luego entran consecuentemente en un proceso de racionalización, como señala Steven Pinker (Cómo funciona la mente, 2001).

Un interrogatorio que, por otra parte, apunta al epicentro del problema mismo y a una cuestión política de fondo, relativa al tipo de sociedad y de sistema que queremos y necesitamos efectivamente para nuestro país.

Pues, resulta evidente que antes de entrar al tema de la clase de educadores o el tipo de formación que dispensan nuestros formadores, necesitamos definir, ipso facto, primeramente –insisto- como país qué tipo de sociedad y de sistema queremos para nuestros hijos. Porque, es obvio, que en el actual estado de cosas –siguiendo a Naranjo- “la educación ha estado al servicio del poder y las empresas” y ha sido vista como el socio invisible del complejo industrial-militar del que habló Eisenhower por allá por los inicios de la Guerra Fría (Judt, 2011).

En efecto, el sistema educacional tradicional y hegemónico ha estado, claramente, centrado en la (re)producción de una fuerza de trabajo a ad hoc y obsecuente (control social foucaultiano (Foucault, 2002)), antes que de la generación de procesos de desarrollo humano y evolución social, como ocurre en países como Finlandia, por (ante) poner un ejemplo polar a otro de similar índole, pero diametralmente de signo contrario, como puede ser nuestro país.

A reglón seguido, Naranjo, interrogaba finalmente el tema educacional con una pregunta que a estas alturas resulta casi una perogrullada – y que también apunta al meollo del asunto- pero que suele estar ausente del debate público, relativa a las responsabilidades públicas: ¿quién es el responsable de un sistema educativo como este que nos entrega como a un déspota al sistema económico en lugar de adaptarse a las necesidades humanas?

A decir verdad la respuesta no se hace esperar, es cosa de ver qué fuerzas están detrás de esta clase (híper) resistida de nuevos impulsos estatutarios para nuestros profesores, sin antes responde/definir, con meridiana claridad y cierta importante dosis de honestidad, ¿para qué queremos educarnos? y ¿para qué queremos en definitiva a nuestros profesores?

Por último, es evidente que, siendo necesariamente consecuentes y coherentes al mismo tiempo, antes de hincarle el diente a temas relativo a las normas laborales y otras hierbas que rigen la labor de nuestros formadores, resulta un genuino imperativo, en última instancia, que seamos capaces, primero, de elegir bien a nuestros gobernantes y, en segundo lugar, de cambiar, de una vez y por todas, el sistema de la ‘cultura del oro del becerro’ -que hablaba Galeano- que hemos heredado y perpetuado obsecuentemente, la tiranocracia de cual habla el sociólogo Manuel Castells (Pablo Iglesias con Manuel Castells , 2015).

 

 

Este video el Dr. Naranjo habla del potencial que tiene la educación para producir, en definitiva, un mundo mejor: «El problema del mundo es de conciencia, de ignorancia generalizada», explica Naranjo en este vídeo que sirvió de presentación a un encuentro de educadores, pues «hay una ignorancia mucho más seria que es la de no ver lo que está ante nuestros ojos, en parte porque la educación ha transformado el saber en saber cosas».

 

 

Trabajos citados

Bourdieu, P. (1977). Outline of a Theory of Practice (Vol. 16). Cambridge university press.

Castells, M. (14 de junio de 2015). Pablo Iglesias con Manuel Castells . Otra Vuelta de Tuerka. (P. Iglesias, Entrevistador) La Tuerka. Producciones Con Mano Izquierda (CMI), Madrid.

Foucault, M. (2002). Historia de la sexualidad: El uso de los placeres (Vol. 2). siglo XXI.

Judt, T. (2011). Postwar: A history of Europe since 1945. Random House.

Pinker, S. (2001). Cómo funciona la mente. Destino.