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Verónica Barreto
Aprender la Libertad es un Desafío

Es una mujer carismática y expresiva. Con la misma sonrisa con que nos recibe en el Colegio de Quilpué donde actualmente se desempeña como directora, Verónica Barreto ha levantado un equipo de docentes, para una comunidad educativa compleja. “Los padres tienen plata para pagar el colegio, pero no están nunca”, explica. Fue co-fundadora del Instituto Técnico Marítimo de Valparaíso y becada por Fundación Chile para realizar una especialización en Francia sobre liderazgo educativo: se trajo de Montpellier el mejor concepto: educar para “ser”.
Junto a Natacha Méndez, registró su testimonio de liderazgo directivo en el libro “Con Voz Propia”, cuando ambas levantaban esa propuesta de educación pública que hoy por hoy es un ejemplo en la V Región. La publicación, del Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile y COREDUC (Corporación Educacional de la Construcción,) destaca los ejemplos de directoras y directores que hicieron una “diferencia” en la conducción de sus equipos, y escuelas y liceos.
El mayo de 2013, Verónica jubiló, pero no pasó mucho tiempo antes de que la llamaran a la dirección del colegio “Carlomagno”, un colegio particular subvencionado, en Quilpué, donde ya se hace notar su mano “humana, asertiva y verdadera”, características que cree debe tener cualquier profesional de la educación, dice Barreto.

por Carolina Ferreira

 

¿Cómo se ha conducido esta nueva dirección?

Acá trabajamos con una triangulación entre los contenidos, las habilidades y los objetivos. Es un equilibrio entre lo humano y lo técnico. Con el corazón en el cielo y los pies en la tierra. Aspiramos a una sociedad más justa que no sea competitiva, más humana, asertiva y verdadera. La educación que vivimos hoy tiene muchos pies y camina para hartos lados pero sin cabeza, es un monstruo. Unos pies van hacia la estandarización, otros hacia lo tecnocrático.

La educación tiene sentido en la medida que nos validamos, que sabemos leer la realidad, poner el acento en lo humano, en la convivencia y el buen trato, en la forma de relacionarnos. Avanzar hacia una cultura de respeto y aceptación del otro, desde arriba, desde la autoridad, desde el propio nivel ministerial. Se debe aprender a escuchar, se debe generar una cultura de escuela activa, modificar la tendencia a clasificar al niño problema. Decir cambiando la forma de decir, con asertividad y empatía.

 

Desde su punto de vista, ¿cómo se expresa esta supuesta “crisis” educativa en que estamos inmersos?

Como se pinta.  Hay niños que son capaces de morir, se auto estrangulan, como un juego; la droga está en las casas y en internet; hay poca permanencia de padres en los hogares; los niños viven los tironeos emocionales de las parejas. Por otra parte, el docente no se hace cargo de los resultados emocionales, se atiene al curriculum, repite los contenidos y mide de acuerdo a las exigencias estándar.

 

¿Y en cuanto a las políticas públicas?

Las políticas públicas han hecho bastantes intentos, hay muchos esfuerzos, pero poca conectividad de los esfuerzos. No hay relación entre programas y programas, falta seguimiento, cada uno hace su pega, pero no se relacionan unas propuestas con otras. Creo, además, que la capacitación permanente a la docencia de las universidades no es la más adecuada; si todas esas platas se gastaran en forma coordinada y se tomara en cuenta a la docencia, sería otra cosa. Los expertos conocen la teoría y el docente trabaja empíricamente. Hay un fuego dentro, en quienes educan, y eso no se enseña en la universidad. En la educación tiene que haber un punto de equilibrio, aprender la libertad es un desafío. ¿Cómo se enciende ese fuego en los docentes?

 

¿Cómo?

La formación continua debiera ser gratis, porque eso eleva también la categoría y la dignidad del docente. El tema no está en los recursos, hay que formar seres humanos para la pedagogía. El espíritu se llena con cosas inefables
Las reglas y las leyes matan el espíritu. La letra mata. No está vigente el concepto espiritual en una época de competencias. Yo creo que las universidades debieran abrirse a la docencia, y que los profesores vuelvan una vez al año a hacer capacitación gratuita.

 

“Educar la libertad es educar para la responsabilidad; hay que empoderar a los profes que forman personas para la vida. Poder educar el espíritu para la vida”.

 

 

 

Después de jubilar, usted entró a la educación subvencionada. ¿Cómo es esta nueva experiencia y este nuevo sentido para usted?

Ahora trabajo con niños vulnerables pero de otro modo. Los padres hacen cualquier cosa para pagar la educación de los hijos, porque no quieren la educación pública, pero los niños están igualmente solos. Creo que en principio, de todos modos, lo que importa en la educación es enseñar a ser personas a todos y encontrar en el otro aun auténtico otro, y para eso hay que cambiar el “neuronaje”. La igualdad se logra porque hay valores de por medio y los valores se adquieren en procesos cognitivos mayores y la educación debiera centrarse en ellos.

 

¿Están preparados los docentes para enfrentar un cambio de “valores” de esta naturaleza?

Los títulos no sirven si las personas no pueden transmitir lo que saben, no es lo mismo la instrucción que la formación. La intuición en la educación es muy importante pero no se valora. Es importante valorar a los profes y mejorar sus condiciones para exigirles; no en todos los colegios hay valorización del desempeño docente, ni reforzamiento de una autoestima positiva. Nadie da lo que no tiene. Tenemos que ser testimonios vivos de los valores, pero hay una cantidad enorme de obstáculos: ¿Cómo vamos a enseñar solidaridad si vivimos en la rivalidad?

 

“La igualdad se logra porque hay valores de por medio y los valores se adquieren en procesos cognitivos mayores y la educación debiera centrarse en ellos”.

 

¿Cuál es el eje de la educación, entonces?

Tenemos que enseñar con el ejemplo, ser más transparentes, directos, claros y francos. Logramos mejorar en la medida que entendemos que debemos capacitarnos para el manejo de habilidades sociales. Educar la libertad es educar para la responsabilidad; hay que empoderar a los profes que forman personas para la vida. Poder educar el espíritu para la vida.

 

El colegio ya ha mostrado cambios significativos, en este período, bajo su dirección. ¿Cómo observa usted este proceso? ¿En qué se avanza y qué hay pendiente?

Cuando llegué, la superintendencia tenía al Colegio en carpeta y ya no es así. Creo que destaco especialmente el cambio de actitud del equipo. Integrar un trato diferente. Tenemos, además, un Programa de Apoyo a la Crianza, que lidera Cristian Valdivieso, y consiste en talleres de padres, apoyo sicológico a niños y niña. Dentro  de las posibilidades que ofrece el Programa PIE, está haciéndose muy bien, con resultados de integración real. Por otra parte, trabajamos con Iván Echeverría, estadístico, en el ajuste de los instrumentos de evaluación, de manera de tener herramientas que sirvan para evaluar a los niños y niñas desde sus propias realidades. Creemos que Simce debiera ser una medición que tuviera otras lecturas que las que se hacen, porque los hogares de proveniencia de los niños son muy distintos. Y, también, hemos implementado instrumentos para niños en integración, porque necesitamos trabajar con ellos integradamente.

 

CAROLINA FERREIRA es Directora de Revista Perspectiva.