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Por un nuevo Instituto Pedagógico: Declaración triestamental del DEP

 
Declaración Asamblea de Estudiantes, Académicos y Funcionarios del Departamento de Estudios Pedagógicos (DEP) de la Universidad de Chile.

por Asamblea de Estudiantes, Académicos y Funcionarios del Departamento de Estudios Pedagógicos (DEP) de la Universidad de Chile.

 

El conflicto de las pedagogías en la Universidad de Chile se inició a principios del año 2012, cuando el rector anunció la creación de una Facultad de Educación para la Universidad. A dos años de realizado el anuncio, y escogido ya el nuevo Rector de la Universidad, el futuro del proyecto prosigue incierto y sin un acuerdo pleno.

 

El proyecto impulsado por el rector se basa en la visión de un sujeto docente a-histórico y descontextualizado. Tal como se desprende del llamado Libro Azul elaborado por rectoría (Bases para un Proyecto Institucional de Educación en la Universidad de Chile. MECESUP 2012) el sujeto docente no aparece situado históricamente: no se habla del agotamiento del modelo educativo de mercado y neoliberal denunciado por los actores de la educación a través de las movilizaciones, no se analiza el contexto de precarización de los establecimientos educacionales financiados con los exiguos dineros públicos, y por lo tanto, de las actuales condiciones del trabajo docente, ni tampoco se hacen alusiones a las relaciones de colaboración que requieren establecerse entre la universidades y los establecimientos escolares del país.

 

Desde el Departamento de Estudios Pedagógicos (DEP) de la Facultad de Filosofía y Humanidades, dónde se forman desde 1994 los y las docentes para el nivel de educación media luego de que le fuera arrebatado el Instituto Pedagógico en 1981, se percibe el proyecto de Rectoría como una imposición. Se define la institucionalidad, antes de discutir el proyecto educativo que la comunidad quiere construir, negando todo espacio de debate a excepción de las pocas instancias dispuestas por la rectoría misma y bajo sus propias reglas, dejando al margen no solo al DEP, sino también al Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO) y a las iniciativas de las facultades de Ciencias y Filosofía y Humanidades. Por otra parte, se considera que propicia una división del trabajo que diferencia segmentadamente la “investigación punta” de la investigación que hace parte de un quehacer sistemático y permanente del o la docente reflexivo/a, crítico/a y transformador/a que aspira a formar el DEP.

 

Como Asamblea Inter-estamental del DEP declaramos que una institucionalidad sin participación y sin el acuerdo de quienes deben allí concurrir, obstruye y dificulta su construcción. Planteamos abiertamente nuestro rechazo al proyecto de “Instituto Provisional” impulsado hoy por rectoría, desvinculada de la formación docente. Así también, rechazamos la existencia de dos institucionalidades paralelas que, en la práctica, significa la separación entre la investigación y la formación docente. Nuestra visión es que debiera estar integrada: no hay formación docente crítica si no se investiga el propio quehacer, la realidad del aula y fuera de ella, ni investigación sobre educación sin sus principales actores.

 

 

Creemos que el diseño, construcción y desarrollo de un proyecto institucional para las pedagogías en la Universidad de Chile  debe tener gran impacto a nivel país. Por lo mismo, consideramos que este proyecto debiese ser el resultado de un amplio proceso de debate, participación y construcción de acuerdos del conjunto de los estamentos de la Universidad, de los actuales investigadores y formadores en educación.

 

Desde el DEP apostamos a la reconstrucción del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile articulado con las actuales instituciones de formación de profesores del país: la Universidad de Ciencias de la Educación (UMCE) y la Universidad de Playa Ancha (UPLA), conformando una red que integre las actuales universidades pedagógicas estatales. Creemos que esta nueva institución debiera estar conformada por [email protected] [email protected] con la educación pública y la formación de profesores, pero también debiera integrar las diversas experiencias y perspectivas de educación popular desarrollada dentro y fuera de la Universidad, apoyar e incentivar campañas por el fortalecimiento y democratización de la educación pública como “Alto al Simce”, e impulsarse con el aporte e integración de profesores y profesoras que actualmente trabajan en el sistema escolar. En conclusión, debe tener una posición -que no coarte otras expresiones- clara y comprometida con la educación pública y de excelencia, exigida por los movimientos sociales.

 

Nuestras intenciones nunca han sido el atrincheramiento ideológico ni institucional, sino más bien visibilizar que existen -al menos- dos proyectos contrapuestos. No desestimando la intención de las actuales autoridades de aportar a la educación pública, lo concreto es que terminaron aislando al Departamento, los estudiantes, los actores sociales relevantes, [email protected] [email protected] jóvenes de educación y los colectivos educativos, tanto en la discusión como en la materialización de una nueva institucionalidad para educación. Esta no ha sido una buena señal a la hora de construir una institucionalidad que se encargue de las pedagogías e impacte al país.

 

Esperamos que las nuevas autoridades tracen un camino de reconstrucción democrática del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, nacional e integrado, encargado de educar e investigar con sentido público, crítico, social y político.

 

Asamblea de Estudiantes, Académicos y Funcionarios del Departamento de Estudios Pedagógicos (DEP) de la Universidad de Chile.