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Escuela Comunitaria República Dominicana

Historia de una Rebeldía

 

A las 5 AM del 18 de diciembre de 2013, sin previo aviso, fuerzas especiales mandatadas por el Alcalde de La Florida Rodolfo Carter, ingresaron a las dependencias de la Escuela Comunitaria República Dominicana, en toma pacífica por casi un año. Durante el desalojo fueron detenidas 5 personas que se encontraban dentro del establecimiento, entre ellas un menor de 12 años, hijo de una de las madres que encabezaba la toma, y dos dirigentes de la ACES. La decisión tomada por la Municipalidad quebró el diálogo establecido entre los miembros de la comunidad de la Escuela y los diversos organismos municipales, quienes en el Consejo Municipal del día 11 de Diciembre habían determinado generar una reunión para llegar a un acuerdo.
Durante 11 meses de movilización esta comunidad logró desarrollar, a través de un trabajo mancomunado entre madres, padres, estudiantes, profesores y profesionales de la educación, un proyecto educativo denominado “Liceo Polivalente Comunitario República Dominicana”.

por Carolina Ferreira

 

LOS ANTECEDENTES

 

“El proyecto fue sostenido con un esfuerzo comunitario, con un voluntariado comprometido, con educadoras y educadores que volcaron en los casi 100 alumnos que quedaron en la escuela lo mejor de sus prácticas, con el apoyo y la orientación pedagógica del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile”.

 

El Colegio atendía 288 niñas y niños de Buin, Paine, La Cisterna, San Miguel, de Pre Kinder a Octavo Básico que de un día para otro quedaban sin colegio, y debían enfrentar un cambio inminente, la mayoría de ellos sin recursos para poder financiar colegios subvencionados. Una de las primeras acciones fue un sitio Web: “No al Cierre del Colegio” a través de la cual se contactaron alrededor de 50 profesoras y profesores jubilados que se sumaron voluntariamente a la idea de la toma. En marzo el colegio estaba abierto y funcionando. El Alcalde Rodolfo Carter no apareció más. Se llevaron a cabo inicialmente dos Asambleas Municipales para discutir el tema de la reapertura del colegio y el Alcalde estuvo ausente. De parte del Concejo, la comunidad recibió el apoyo de 5 concejales para enfrentar los argumentos municipales para el cierre: Mala estructura del colegio, mala calidad de la educación y baja matrícula. La verdad es otra, explicaba Eulalia Flores, apoderada, cuyo rol actual como asistente de educación en el colegio la tiene “haciendo de todo” (ver nota en Número Dos, Revista Perspectiva): “Si había baja matrícula se debe a que la Población Villa O’Higgins es de adultos mayores, pero aún así venían 288 niñas y niños a las escuela. Ahora atendemos a 75. Incluso, en estos últimos meses ha aumentado la matrícula, porque partimos con muy pocos alumnos”, declaraban entonces. Tampoco estaban de acuerdo en la alusión al deterioro de la estructura. “Este colegio ha soportado 2 terremotos y se debió invertir en reconstrucción y construcción de la cancha, en febrero del 2012, pero el proyecto se tiró para atrás porque la directora de entonces estaba de acuerdo con el Alcalde. En cuanto a la calidad, esgrimen un buen SIMCE hasta el año 2012. El proyecto fue sostenido con un esfuerzo comunitario, con un voluntariado comprometido, con educadoras y educadores que volcaron en los casi 100 alumnos que quedaron en la escuela lo mejor de sus prácticas, con el apoyo y la orientación pedagógica del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile, sumada a una visión de educación anclada en la identidad de una población que nació de una toma y que levantó a pulso el consultorio, la villa, la escuela, las calles y el barrio. Al término del ciclo escolar, había buenas noticias, el 98% de las y los estudiantes había aprobado los exámenes libres y podía acceder al siguiente curso. Pero no solamente se trataba de resultados académicos. El proyecto que se puso en pie demostraba que una comunidad organizada, conciente de sus derechos, con una perspectiva política comunitaria era capaz de decir NO a las prácticas abusivas del sistema municipal.

 

EL DESALOJO

 

“El comunicado público emanó del colegio antes de las ocho de la mañana y con ello se inició una activa jornada de movilización entorno a la Escuela que convocó a la vecindad de Villa O’Higgins, protagonista de esta hazaña ciudadana interrumpida por la fuerza pública”.

 

   Imagen gentileza de ECRD

 

La comunidad educativa de la Escuela Comunitaria República Dominicana de la comuna de La Florida a través de su vocera Isabel Rivera, y con ella la FECH y la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios – ACES, denunciaron el desalojo sin previo aviso del colegio, luego de 11 meses de ocupación y a una semana de presentar el nuevo Proyecto Educativo Institucional de la escuela al concejo municipal de La Florida, que resulta ser el primer proyecto educativo de esta naturaleza cuyas bases podrían servir para la realización de otro tipo de experiencias de sostenimiento comunitario de escuelas públicas tomadas para evitar su cierre.

El comunicado público emanó del colegio antes de las ocho de la mañana y con ello se inició una activa jornada de movilización entorno a la Escuela que convocó a la vecindad de Villa O’Higgins, protagonista de esta hazaña ciudadana interrumpida por la fuerza pública. Al lugar llegaron, además, dirigentes estudiantiles, parlamentarios, concejales de la comuna, educadores del colegio, profesionales de la Universidad de Chile, y dirigentes sociales movidos por la consigna.

Eric Silva, coordinador pedagógico del la Escuela, se reuniría el miércoles 18 de diciembre con el municipio para llegar a un acuerdo con representantes del proyecto presentado por Inti Illimani -de los hermanos Coulon-, con una idea de escuela artística, pero –explicó- “las reuniones se adelantaron, los plazos no se cumplieron, nos exigieron reunirnos un día jueves y luego, un día sábado, se nos presentó un protocolo de acuerdo, la respuesta fue ingresada hoy en la mañana, sin embargo en la madrugada nos encontramos con la sorpresa de que el colegio fue desalojado de igual forma”.

En el desalojo fueron detenidos dos estudiantes de la ACES, Eloísa González y Tomás Araya, la dirigenta de las madres, Verónica Retamal y su hijo menor de edad, y puestos en libertad tres horas después de la detención.

 

LOS ESFUERZOS, LAS VISIONES

 

“Estas reacciones buscan frenar los avances en el empoderamiento y la movilización social por la recuperación de la educación pública. Carter no logró sino por la fuerza y la imposición bajar este proyecto. Pero éste no es el único caso…”

 

La Escuela República Dominicana llevaba once meses de ocupación y administración por parte de las madres y apoderados, quienes tomaron esta decisión ante el anuncio unilateral de cierre por parte del Alcalde Rodolfo Carter. A una semana de que la comunidad educativa, con apoyo de la ACES, el CONFECH metropolitano a través de Melissa Sepúlveda (FECH) y Takuri Tapia (FEUSACH) y el Departamento de Estudios Pedagógicos (DEP) de la Universidad de Chile a través de Leonora Reyes, presentara el Proyecto Educativo Institucional de un nuevo Liceo Politécnico Comunitario, el Consejo Municipal en deliberación unilateral tomó la decisión del desalojo. Según denuncia Sebastián Astete, profesor voluntario de la Universidad. de Chile, el día del desalojo se firmaría un protocolo de acuerdo para la re-apertura oficial del colegio luego de 11 meses de funcionamiento autogestionado.

Al respecto, la dirigenta de la ACES, comentó que “esta puede ser la tónica de los próximos años. Estas reacciones buscan frenar los avances en el empoderamiento y la movilización social por la recuperación de la educación pública. Carter no logró sino por la fuerza y la imposición bajar este proyecto. Pero éste no es el único caso. Está pasando en San Joaquín, en Recoleta, en Renca, hay dos escuelas en esta situación en Maipú, en Talca y en Angol, donde ha sido mucho más violento el actuar de la policía”.

 

LAS FRONTERAS

 

“Es una enorme pérdida para la comunidad, porque en este lugar se estaba realizando una experiencia pedagógica muy positiva, vinculante, identitaria, y fue durante estos meses un lugar privilegiado para desarrollar una propuesta pedagógica pública, como la concebimos en la Universidad de Chile”.

 

De un lado, quedaba un edificio vacío, producto de la porfía prepotente de un administrador municipal que no era capaz de valorar el proyecto más que como “un peligro” social. Del otro, una comunidad que había desarrollado conciencia y vitalidad y que no estaba dispuesta a abandonar los logros. En medio, una barrera policial.

La ACES hizo un llamado durante la mañana del desalojo a sumarse a esta resistencia con la participación de la comunidad. Además, solicitaron toldos y agua para no abandonar la calle –con 3 autos policiales estacionados de manera permanente- ni el colegio –en cuyas puertas se apostaban media docena de efectivos de carabineros-, durante el tiempo que se sostuviera el desalojo. Aunque no hubo violencia física, al interior de la escuela se cortaron árboles, se rompieron instalaciones y se borraron los murales que habían pintado los niños.

Claudio Arredondo, Concejal de la Comuna, se refirió al hecho como “a un accionar propio de Carter” y dijo que existía una real voluntad de diálogo por parte de la comunidad, incluso respecto a la idea de unir dos proyectos que se habían presentado paralelamente. “Así lo resolvió el Consejo en pleno. Había un protocolo de acuerdo que se firmaría precisamente hoy”. Como conclusión aludió a la necesidad de desmunicipalizar la educación: “La desmunicipalización –señaló- tiene que ser una prioridad absoluta. Este sistema es un rotundo fracaso”.

Para Leonora Reyes, educadora e investigadora y sub directora del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile, responsable del proyecto pedagógico, “es una enorme pérdida para la comunidad, porque en este lugar se estaba realizando una experiencia pedagógica muy positiva, vinculante, identitaria, y fue durante estos meses un lugar privilegiado para desarrollar una propuesta pedagógica pública, como la concebimos en la Universidad de Chile”.

Los medios de comunicación llegaron en masa y comenzaron a poner el tema en agenda, pero durante todos los meses de desarrollo del proyecto estuvieron ausentes. Ninguna palabra mediática valoró el esfuerzo, el proyecto, la resistencia. Sólo era noticia el desalojo. De ahora en más, las páginas de diversos medios comenzaron a abordar el tema.

 

MÁS QUE UNA GRADUACIÓN

 

“El proyecto “escuela artística”, había sido promovido por el propio alcalde y vaciado sobre las cenizas de una experiencia real, con resultados reales, que daban cuenta de una visión de educación que sienta un “peligroso” precedente para el sistema neoliberal de educación”

 

La graduación de los casi 100 estudiantes del Colegio, fue en la calle. La calle pasó a ser, desde ese día, el espacio de la escuela. Una metáfora de cómo deberá proyectarse la educación en Chile, no entre rejas, sino como espacios comunitarios de formación pública que tengan real incidencia en la formación política y social de las comunidades educativas, con o sin el beneplácito de las autoridades, cuando las autoridades van contra la comunidad. Una actividad que comenzó a las 19:00 horas y que terminó de noche, entre sonrisas y aplausos, con la participación de los diversos actores que unidos y trabajando mancomunadamente habían logrado llevar a término el ciclo escolar 2013.

De frente estaba la incertidumbre. Todavía existía en ese momento la esperanza de que pudiera resolverse una propuesta conjunta entre los dos proyectos en debate: el de la escuela tomada y el de una escuela artística, liderada por los Inti Illimani. Algunos días después, el panorama ciertamente había cambiado. El proyecto “escuela artística”, había sido promovido por el propio alcalde y vaciado sobre las cenizas de una experiencia real, con resultados reales, que daban cuenta de una visión de educación que sienta un “peligroso” precedente para el sistema neoliberal de educación. La comunidad obtenía su certificado de auto determinación ese día estremecedor en que los y las estudiantes debieron recibir, en su escuela, la certificación de sus logros.

 

LOS PROLEGÓMENOS

 

“Lo más importante, la reflexión que surge de esta experiencia, que une a la academia con la sociedad, a la sociedad con su identidad y sus derechos. El balance social es altamente positivo”.

 

El cierre de la escuela a fines del 2012, el paréntesis acusatorio, de dobles discursos de la municipalidad que esgrimían un diálogo que en realidad no estaban dispuestos a tener, el desalojo de diciembre de 2013 y la imposición a la comunidad de un proyecto educativo distinto al que la comunidad había desarrollado desde su base social son aspectos todos de violencia social. Un “bullying” alcaldicio contra toda una comunidad.

Pero nadie se ha rendido. Inmediatamente después del desalojo y pese a la ofensiva que el Alcalde tomó contra la Universidad de Chile, en la persona de la decana de la Facultad de Filosofía, señora María Eugenia Góngora, surgieron los apoyos: tanto de los medios, como de las organizaciones sociales, de la comunidad académica y de individualidades expertas en educación, como la académica de la Universidad de Standford, Ann Lieberman, con una declaración que señala, entre otras cosas: “Me presentaron a la Comunidad de la Escuela (República) Dominicana y me impresionó mucho por su gran trabajo en la creación y el apoyo a una escuela pública de barrio. Su asociación con la Universidad de Chile garantizó un plan de estudios rico y variado. Lo que más me impresionó fue su desvelo, el espíritu de cooperación y el trabajo aparentemente interminable por una educación pública en su barrio”.

Tras el desalojo la comunidad lamentó varias pérdidas, entre ellas los textos que habían sido donados para la creación de una nueva biblioteca, libros de prácticas de los estudiantes que se encontraban trabajando en la escuela, los libros de clases que se ocuparon a lo largo del año, alimentos y donaciones varias que habían recibido para actividades de bingos de la ECRD. Cosas que no tienen ni de cerca el valor del ejemplo que ha significado para todo el país la lucha de la comunidad organizada en defensa de la educación pública y que hoy por hoy es un precedente y un faro que guía a otras comunidades que están sufriendo similares violencias.

Lo más importante, la reflexión que surge de esta experiencia, que une a la academia con la sociedad, a la sociedad con su identidad y sus derechos. El balance social es altamente positivo. El pasado viernes, en el cierre de la actividad presencial del Postítulo en Filosofía y Educación que dicta el Departamento de Estudios Pedagógicos, estuvieron presentes las madres activistas de esta hazaña, para presentar en directo la experiencia a quienes abordan la misión de “pensar” la educación. Sus convicciones pesan más que los libros.

Más de 1600 personas firmaron ya su apoyo al proyecto, y usted puede sumarse en CLIC AQUÍ

 

Material realizado por estudiantes de la Escuela Comunitaria República Dominicana.

 

CAROLINA FERREIRA es Coordinadora Ejecutiva de Publicaciones del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) de la Universidad de Chile y Directora de Revista Perspectiva.