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A 125 años de la creación del Instituto Pedagógico
La Recuperación de las Pedagogías en la Universidad de Chile

 

La aprobación por unanimidad del Senado Universitario de la apertura de la Pedagogía en Educación Básica y Parvularia hace que la Universidad de Chile vuelva a retomar el total de los programas de formación de profesores en todos los niveles del sistema educativo. A 125 años de la creación del Instituto Pedagógico y a 33 años de su separación de la casa de Bello por parte de la dictadura militar, la vanguardia educativa vuelve a estar en el centro de la Universidad de Chile.

Por Nicole Cardoch

 

La Universidad de Chile ha marcado el liderazgo en el debate educacional desde el momento mismo de su creación, hace 172 años. La institución fundada en los valores republicanos de la creciente nación revistió la importancia de ser la encargada de dar profesionalización a la formación de profesores secundarios en 1889 con la creación del Instituto Pedagógico.

“Si esa historia no se hubiese interrumpido el año 1981, hoy el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile hubiese cumplido 125 años. El Instituto Pedagógico no era solo un centro formador de profesores era también el vínculo de la Universidad de Chile con la realidad del país, expresada en el sistema educacional”, dice hoy el director del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad, Ernesto Águila.

 

DE VALENTÍN LETELIER A NUESTROS DÍAS

El “Peda” nació mediante el decreto 1.113 del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, impulsado entre otros por Valentín Letelier. El político y abogado radical, muy interesado en educación, había sido enviado en 1882 a Alemania por el gobierno de Domingo Santa María, junto a Claudio Matte y José Abelardo Núñez, en una misión pedagógica que concluye que el sistema educacional germano es adecuado para Chile y culminaría con la llegada de nueve profesores alemanes.

La institución no demoró mucho en destacar con grandes exponentes de las distintas disciplinas y en encantar a distintas generaciones con la vocación de enseñar a los niños y jóvenes del país. Así recuerda el poeta Poli Délano, uno de los estudiantes del Pedagógico: “Como en el resto de la sociedad, se expresaba ahí la lucha de clases, pero a través de las ideas, la polémica, el enfrentamiento ideológico. Significó también un estímulo a mi carrera de escritor, que se había iniciado en el liceo. Profesores como el humanista Eugenio González, como César Bunster, Roque Esteban Scarpa, Rodolfo Rojo, me adelantaron en la comprensión de la literatura universal. Todos fueron importantes; cada uno dejó su huella”.

Así también recuerda Iván Páez, director ejecutivo del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC). Páez realza el hecho de que fue el Estado quién definió poner relevancia en la formación de profesores y docentes, cuyo rol, hasta la época, la desempeñaban profesionales de diversa índole, como doctores o abogados.

“El Estado le pidió a la Universidad de Chile que se hiciera cargo de esta nueva institucionalidad y el Instituto Pedagógico logró convertirse en uno de los más importantes centros de formación de profesores de Latinoamérica. De hecho, llegó a tener estudiantes latinoamericanos de intercambio todos los años. Era un polo de desarrollo regional”, dice Páez.

Todo un desarrollo artístico, humanista, científico y pedagógico que terminó dando un vuelco cuando se instalara, en 1973, la dictadura militar de Augusto Pinochet y se interviniera y despojara la Universidad de Chile de sus autoridades y sedes regionales.

El golpe militar intervino directamente las aulas del Instituto Pedagógico el mismo día del Golpe y lo separó definitivamente de la Universidad en 1981. Esta fue sólo una de las medidas que se implantaron y que debilitaron a la casa de Bello, disminuyendo también su aporte del Estado y organizando el sentido disciplinario a apuestas ideológicas más cercanas al régimen autoritario.

Al igual como ocurrió con el resto de las sedes y universidades, alumnos y profesores del Pedagógico sufrieron exoneraciones, expulsiones, torturas y asesinatos. Según el Informe Rettig, el “Peda” tuvo 42 víctimas mortales. Desde aquella época oscura, donde relevantes académicos y profesores de la Universidad vivían la persecución política y hacían frente a las intervenciones de las fuerzas armadas, entonces al mando del Estado, la Universidad no había podido recuperar las pedagogías en los distintos niveles del sector educativo.

El primer paso en la reivindicación del derecho a formar profesores fue hace 20 años, cuando nace al alero de la Facultad de Filosofía y Humanidades el Departamento de Estudios Pedagógicos (DEP) para impartir las pedagogías en humanidades.

 

POR EL DERECHO A LA FORMACIÓN CRÍTICA

 

“Si esa historia no se hubiese interrumpido el año 1981, hoy el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile hubiese cumplido 125 años”.

 

 

Para Ernesto Águila, director del DEP, este nace como un pequeño programa de investigación y formación de profesores en 1994, 13 años después de que fuera separado de la Universidad de Chile, de manera arbitraria y autoritaria, el Instituto Pedagógico. “Si esa historia no se hubiese interrumpido el año 1981, hoy el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile hubiese cumplido 125 años”.

Desde sus orígenes el programa de formación del DEP ha buscado desarrollar una idea de profesionalidad compleja de la profesión docente, fundada en una visión reflexiva y crítica de la pedagogía, con altos estándares de exigencia en materia de conocimiento disciplinario y didáctico.

“Se trata de una formación situada, es decir, con una columna vertebral centrada en la práctica profesional, y en la reflexión y elaboración de ésta a través de la modalidad de Talleres. Se desarrolla una vocación indagatoria e investigativa y se entregan capacidades  y conocimientos para ello. Es un programa inspirado en una visión cuestionadora y con vocación transformadora de la realidad social y educativa actual, pero con claras y altas exigencias académicas”, afirma Águila.

Lo siguió la creación del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) que significó una cooperación en el esfuerzo de la Universidad de Chile por mejorar el sistema educacional, colaborando al desarrollo profesional de las y los docentes, dictando y formulando una serie de iniciativas formativas en diversas disciplinas, dirigidas especialmente a profesoras y profesores que trabajan en el aula.

Desde el año 1999, ha desarrollado una línea formativa que vincula conocimientos disciplinarios y competencias en el ámbito pedagógico acordes con el avance científico y tecnológico, así como también ha contribuido a la internalización de los objetivos y exigencias del marco curricular vigente.

 “Así como el origen del Programa estuvo estrechamente vinculado a las necesidades que planteaba la reforma educacional de los años noventa, cuando se requería la actualización de los profesores respecto a las exigencias de los nuevos planes curriculares,  hoy también el Programa responde a las necesidades de esta nueva reforma, en el sentido de aportar con un relevante programa formativo  al desarrollo de la carrera profesional docente”, dice Gabriela Martini, sub directora ejecutiva del PEC.

 

 

Para Páez, en esta nueva etapa “se debería generar un nuevo debate acerca de la relación del Estado, Sociedad y Magisterio, en atención a la necesidad de revalorizar y re significar la profesión docente”.

 

El Programa progresivamente ha ido ampliando su ámbito de actuación, destacando el desarrollo de propuestas formativas para otros actores del sistema educativo como los directores, equipos técnicos y asistentes de la educación, en el entendido que todos ellos, junto a los padres y estudiantes, conforman una comunidad escolar, en la cual, cada uno, desde su rol, aporta a la educación de los niños y jóvenes de sus comunidades.

Para Páez, en esta nueva etapa “se debería generar un nuevo debate acerca de la relación del Estado, Sociedad y Magisterio, en atención a la necesidad de revalorizar y resignificar la profesión docente. Por nuestra parte, además de esforzarnos por disponer de líneas de trabajo en el plano del liderazgo directivo, actualización disciplinaria y de la didáctica, comprensión pedagógica de la convivencia escolar o de la evaluación para los aprendizajes, nos motiva mucho ayudar a reponer y reforzar la formación de ciudadanía, elemento clave para los aprendizajes del siglo 21”.

 

COMPLETANDO EL CICLO EDUCATIVO

 

“El Rector (…) destacó la importancia de esta resolución, además, porque es producto de una serie de líneas que la Universidad, con mucho esfuerzo y resiliencia, ha mantenido en la formación de pedagogos, a pesar de lo que ocurrió a principios de los 80 con el Instituto Pedagógico”.

 

“Creo que esto es un punto de partida de tremenda trascendencia porque sitúa, como siempre ha sido, a la Universidad en el liderazgo de la responsabilidad de la totalidad del proceso educacional”, dijo el Rector de la Universidad de Chile, Profesor Ennio Vivaldi, luego de que el jueves 28 de julio el Senado Universitario resolviera aprobar por unanimidad las carreras de Pedagogía en Educación Parvularia y Pedagogía en Educación Básica, que serán impartidas por la Universidad de Chile a partir del próximo año.

El Rector, en esa ocasión, destacó la importancia de esta resolución, además, porque es producto de una serie de líneas que la Universidad, con mucho esfuerzo y resiliencia, ha mantenido en la formación de pedagogos, a pesar de lo que ocurrió a principios de los 80 con el Instituto Pedagógico.

Este hito histórico de ofrecer ambas pedagogías se enmarcó dentro del Proyecto Institucional de Educación de la Universidad de Chile y viene a restablecer el compromiso de aportar con la formación de profesores con visión crítica y reflexiva.

La carrera de Pedagogía en Educación Parvularia se alojará en el Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Sociales y pretende entregar una fuerte vinculación con el medio e instituciones públicas de enseñanza.

Por su parte, el Departamento de Estudios Pedagógicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades impartirá la Pedagogía en Educación Básica, siguiendo en la creación de profesores investigadores.

 

LOS PROFESORES QUE EL PAÍS NECESITA

 

“…la educación  es percibida por amplios sectores de la sociedad como una solución para algunos de nuestros problemas fundamentales relacionados con la equidad y la inclusión social, los que se asocian fundamentalmente  al acceso a la educación pública y de calidad.”

 

 

Para María Eugenia Góngora, decana de la misma Facultad, la inclusión de ambas pedagogías llega en un contexto muy especial del país, en donde se discute el sentido mismo de la educación y el rol que en ese panorama encarnan los profesores y docentes.

“La importancia que se ha dado los últimos años a la educación en Chile obedece a una visión que ha ido ganando terreno en nuestro país; la educación  es percibida por amplios sectores de la sociedad como una solución para algunos de nuestros problemas fundamentales relacionados con la equidad y la inclusión social, los que se asocian fundamentalmente  al acceso a la educación pública y de calidad”, afirma.

Para Góngora, la Universidad de Chile tiene que hacerse cargo del debate educativo, en especial la Facultad de Filosofía. “Desde su fundación tuvo un rol preponderante en la reflexión sobre la educación y luego, en la formación de profesores a partir de la creación del Instituto Pedagógico; existe una tradición y una proyección relevantes en la actual discusión”, dice.

Asimismo, Ernesto Águila afirma que el año 2015 será recordado como un año histórico para la Universidad de Chile, que reiniciará la formación en educación parvularia, educación básica y educación media.

“No cabe duda que el año 2015 marca un punto de inflexión y la Universidad podrá decir con propiedad que cuenta con una oferta completa en formación inicial y continua de profesores. Junto a lo anterior es necesario acentuar las líneas de investigación asociadas a la práctica docente y la concreción de un doctorado en educación del conjunto de la Universidad de Chile. En lo personal veo con bastante optimismo el avance que se ha venido produciendo en estos meses en materia de de desarrollo de las pedagogías en la Universidad de Chile”, afirma.

Finalmente, Góngora afirma que la Universidad adhiere a un modelo educativo fundamentalmente reflexivo, que es lo que el país necesita. “Nuestra formación se sitúa en la historia de Chile y en la historia del pensamiento sobre la educación, como es por lo demás lo característico de las humanidades.  Creo que la discusión y el debate surgidos en los últimos tiempos y ahora, en el marco de una nuevo ciclo político,  posibilita seguir profundizando  el debate y la problematización en torno a los diversos temas relacionados con la educación y la pedagogía, lo que  que necesitamos hacer tanto en la Universidad como en el país”, sentencia.

 

 

NICOLE CARDOCH es Periodista del Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC) de la Universidad de Chile.