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Ricardo Núñez, desde E-Learning al Nodo Audiovisual

“No hay límite más importante que el auto impuesto”

 

Encargado del Nodo Audiovisual de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, este comunicador es antes que nada un espíritu inquieto y creativo, que ha puesto a e-Learning en la vanguardia del desarrollo audiovisual en la casa de Bello, iniciando en el Área de Infocomunicaciones del Programa de Educación Continua para el Magisterio, en el 2012, y llegando a formar un vector clave para los nuevos desafíos comunicacionales de la educación, la comunicación y el desarrollo académico.

por Carolina Ferreira

 

Si tuvieras que señalar un hito del inicio de este proceso de implementación del e-Learning en la Universidad, ¿dónde lo ubicarías?

Creo que la necesidad de llegar a los profesores a regiones, decanta en el e-Learning de forma natural, como un paradigma que trae asociadas las tecnologías que permiten hacer esta extensión y la formación de profesores a otras partes de forma asincrónica. Es importante entender que este paradigma de las nuevas tecnologías no es un paradigma técnico ni tecnológico en sí mismo, es un paradigma que recae en una re formulación de la formación misma. Es por eso que la formación e-Learning no es equivalente ni homologable a la educación presencial; son dos tipos distintos de educación; luego, hay algunos elementos que la tecnología incorpora y que son atributos muy importantes que brindan un conjunto de cualidades únicas, cualidades que no poseen la educación presencial, elementos e instrumentos nuevos que se incorporan a la formación. En este caso lo audiovisual, como un proceso, de forma innata terminó involucrando el audiovisual primero como una necesidad muy concreta, donde era necesario mejorar el sistema de chat que era ya una herramienta que se utilizaba y nosotros partimos haciendo chat en vídeo de forma sincrónica. En ese momento, el conjunto de recursos audiovisuales solo estaba referido a material asincrónico, o no producido por nosotros mismos.

 

¿En este caso el audiovisual es más que una herramienta?

En este caso el audiovisual no es por el audiovisual, ni la técnica por la técnica, o por lo menos en el caso del PEC. El audiovisual siempre ha estado en función de las necesidades académicas de cada uno de los cursos y de sus necesidades didácticas. Aquí no se incorpora nueva tecnología, ni se incorporan mejoras tecnológicas, ni algunos atributos visuales que puedan tener nuestros formatos solo por méritos técnicos, o plásticos o por una necesidad estética, aquí lo que se fundamenta es la necesidad didáctica de los formatos. Ése es el pilar fundamental, y para mí como comunicador es el eje del paradigma al momento de realizar este tipo de materiales, siempre independiente del formato, independiente de si es una clase virtual, o si se graba presencialmente, el valor fundamental es el valor académico que pueda significar al quehacer del curso, y al quehacer de la malla curricular y del cumplimiento de los compromisos pedagógicos que tiene este recurso.

 

Un tipo de comunicación que requiere mucha innovación…

Nosotros partimos en busca de una mejora a las herramientas del chat y ahora hacemos prácticamente clases virtuales de apoyo al material que ya está en cada una de las unidades y en adelante es probable que el componente fundamental de las clases va a ser el audiovisual. Eso ha significado innovaciones constantes, pero también una libertad creativa en términos de que nosotros, hablo del conjunto tanto de las coordinaciones de e-Learning, como los propios tutores, de cómo poder innovar y buscar nuevas fórmulas dentro de nuestras propias técnicas y estrategias y eso decanta en que hemos buscado, hemos visto ejemplos, pero no nos hemos ceñido a una receta, hemos creado nuestras propias fórmulas. Finalmente, nosotros creamos nuestras propias estrategias y de alguna forma podemos decir que no solo los cursos en e-Learning son una estrategia de innovación completa, sino que además el uso del audiovisual es absolutamente autónomo y creativo, y eso nos da autonomía y una propiedad que excede la naturaleza audiovisual, técnica, tecnológica que nos pone en la punta de la innovación tecnológica.

 

 

¿Qué desafíos enfrenta el audiovisual, dados los avances técnicos y la competencia que se establece a nivel de educación a distancia?

Lo que nosotros hacemos es valioso porque no escogemos a actores ni figurantes, que puedan “parecer” un profesor, por un tema plástico. Nosotros -puede que algunas veces nos haga trabajar más- privilegiamos que los tutores son efectivamente profesores, académicos de la Universidad de Chile, no es una ficción, y muchas veces ocurren errores y dejamos que ocurra, porque nos parece importante incluir esos elementos humanos, y ese elemento humano lo entendemos como meta cognición del curso y es por eso que la experiencia de incluir material audiovisual en cada una de las clases significa mucho para los participantes al momento de poder empatizar frente a un computador y frente a un profesor que puede estar a miles de kilómetros de distancia, y aun así sentirse fiel y acogido pese a la frialdad que podría significar esta distancia tecnológica.

En general mi perspectiva de trabajo es ser muy respetuoso con una clase, los profesores preparan la clase de manera prácticamente autónoma, se le dan algunas líneas, algunas guías, algunas restricciones, pero los profesores son dueños de las clases, tanto así que ellos son los que pasan las diapositivas. Esa autonomía pedagógica la queremos mantener, mi labor es ser un actor invisible, tanto para los participantes que ven la clase, tanto para los tutores haciendo que se sientan en el entorno más acogido, y que puedan fluir de la forma más natural y en el contexto académico adecuado. Es la ventaja que hemos encontrado en esta fórmula. Los profesores son los dueños de la clase y todo el componente audiovisual está al servicio de la clase y de ellos.

 

¿Qué aspectos profesionales involucra este trabajo?

Si bien hay un conjunto de estímulos que propenden a estar buscando mejoras y estar atentos a las necesidades del medio, mayor competencia, mejores cursos, mayor interés, hay un tema de auto exigencia, más allá de los niveles de aumento de inscripciones o que hayan cursos que están dándose fuera de Chile. Esta auto exigencia es el punto crítico, y es el punto de crecimiento, para mí. Así como la formación continua es un proceso continuo de perfeccionamiento profesional, nosotros estamos siempre buscando nuevas tecnologías, nuevas mejoras, nuevas formas semióticas de hacer, no solo desde el componente técnico, sino también comunicacional, y eso ha significado que en cada una de las ediciones hemos mejorado tanto el manejo de la relación profesor tecnología como los propios recursos que ponemos a disposición de los participantes y los profesores, y eso se refleja en que hace tres años estábamos haciendo tecnología como chat y ahora estamos ad portas de poder inaugurar un nuevo estudio dentro de la Facultad de Filosofía para tener las mejores condiciones de llevar a cabo este tipo de recursos. Por una parte está esta auto exigencia pero que no solo va en la búsqueda de mejoras técnicas tan importantes para mantener los máximos estándares y también líneas de innovación.

 

Hablas de vanguardia… ¿qué parámetros te permiten definir ese nivel de punta?

No creo que haya otro caso de formación continua a distancia que esté tan a la vanguardia en Chile, porque buscamos nuestra propia vanguardia, y no hay límite más importante que el auto impuesto y aquí, lo que estamos haciendo al profesionalizar y formalizar el trabajo audiovisual, a través de este núcleo que hemos llamado Nodo Audiovisual, que trabaja en conjunto con el PEC, es crear una de las primeras reparticiones que estén habilitando un estudio audiovisual dedicado a este tipo de necesidades que para nosotros son primordiales, y eso ha significado un esfuerzo por aportar a nuevos recursos y saberes didácticos, con un nuevo lenguaje.

 

Semiótica, lenguaje, sentidos y significados se juegan de una manera muy distinta en el audiovisual. Dentro de este contexto, ¿qué es lo que más te motiva?

Como audiovisualista he aprendido a querer mi disciplina en todos los contextos que significa la técnica, el equipamiento, las mejoras tecnológicas que son muy aceleradas, y eso también permite que ahora podamos hacer a mucho menor costo y mucha mayor calidad lo que hace cinco, seis, tres años atrás, pero también mi profesión, y también mi desarrollo y la perspectiva con que asumo mi trabajo se refiere a que el mayor atributo del audiovisual no tiene que ver con la apropiación técnica, y eso también lo he visto en este tipo de curso, los tutores que son expertos o académicos de la universidad de chile son capaces de adaptarse y formatear sus clases al formato audiovisual virtual, esa distancia se elimina en el caso de muchos tutores que ya tienen más experiencia, y te das cuenta que en esta nueva tecnología existe también una nueva programación y una nueva forma de entender y hacer academia, y ese es para mí el mayor logro, haber vencido todas las brechas tecnológicas y técnicas y lograr que exista academia verdadera, pura, auténtica, no ficcionada en cada una de las clases que hacemos en el contexto de educación a distancia.

 

¿Cuál es la apuesta final que habita en esta perspectiva personal y profesional que te ha llevado al Nodo?

Siempre uno podría encontrar brechas tecnológicas, conceptuales, metodológicas, de edad, de formatos, de tipos, porque también hay que entender que cada curso, cada unidad, cada tutor es una persona diferente. Se está apostando a que cada cosa que se graba genere un ecosistema que debe propender al aprendizaje y a la formación académica, luego cada acción es diferente, cada tutor aborda esto de forma diferente, pero también parte de la visión de la Universidad de Chile en su conjunto, apostar a la innovación sin miedo, apostar a de una forma generosa, apostar al hecho de experimentar y atreverse a estar en la punta de la ola, estar en el extremo de la innovación y de la creación sin miedo y con la generosidad que cada tutor nos ha expresado al momento de sentarse y hacer por primera vez una clase después de haberlas hecho de forma presencial toda la vida, en otro formato. Esa generosidad es lo que ha permitido sortear todo tipo de brecha, técnica, tecnológica, generacional, y es uno de los grandes valores que tiene la Universidad en su conjunto, sortear aquellas brechas que se refieren a la relación entre los seres humanos y aceptar la tecnología como una herramienta de crecimiento y para mejorar las principales lineamientos de la Universidad de Chile, su misión, su visión pública, el desarrollo de la sociedad en su conjunto.

 

¿Cómo defines este Nodo y sus alcances?

Nodo Audiovisual parte recogiendo una experiencia del Programa de Educación Continua para el Magisterio, pero no busca comportarse como un departamento de un centro en particular, sino que busca ser de un punto de encuentro entre diferentes vectores, no solo vectores académicos, también vectores comunicacionales, sociales, de apoyo a diferentes acciones que puedan propender al quehacer de esta Facultad. Nodo Audiovisual es un punto de vista amplio de cómo el audiovisual contribuye con todo el amplio espectro de la Facultad, desde la academia más pura, hasta la extensión más concreta, incluso abriendo las puertas a través de talleres hacia toda la comunidad, trabajando en conjunto con el área de comunicaciones con quienes formamos un equipo más amplio de trabajo.

El audiovisual no es un recurso que se expropie a los comunicadores audiovisuales, debe ser un recurso que debe formar parte prontamente del conjunto de profesionales de la educación, incluyendo al conjunto de nuestra comunidad, por eso yo creo que este proyecto es un proyecto absolutamente replicable y expandible al resto de las otras reparticiones de la Universidad que cada visualizan más las necesidades audiovisuales como necesidades inmediatas, y ya se vuelve parte de la estructura de nuestras entidades.

 

CAROLINA FERREIRA es Editora General de Revista PersPECtiva del Programa de Educación Continua para el Magisterio de la Universidad de Chile.