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Un Gran Desafío:
El Liderazgo Escolar

 

En plena época de transformaciones educativas en donde se debate y se deciden muchas cosas, es necesario detenerse un minuto para observar un aspecto esencial de toda reforma, puesto que sin ella los cambios o no se implementarán o será muy difícil implementarlos. Me refiero al tema de la participación de los docentes en la reforma educativa y en particular al liderazgo pedagógico o liderazgo escolar.

Todo indica que el liderazgo escolar al parecer no es una prioridad a nivel nacional. Sin embargo, a nivel mundial forma parte de una de las principales prioridades de la política educativa. Una mayor autonomía escolar y un mayor enfoque en la educación y en los resultados escolares hacen que el tema de la función de los líderes escolares deba ser reconsiderado afirman Pont, Nusche, y Moorman, (2009).

Por Ángel Negrón Larre

 

“…el liderazgo escolar desempeña una función decisiva en la mejora de los resultados escolares al influir en las motivaciones y en las capacidades de los profesores, así como en el entorno y el ambiente escolares”.

 

Un reciente trabajo de la OCDE (2008), en el que se estudiaron 22 sistemas educativos entre los cuales se incluía a Chile, demostró que existe un amplio margen de mejora en cuanto a la profesionalización del liderazgo escolar, al apoyo de los líderes actuales, y como los países desarrollados de la OCDE hacen bien las cosas, se sostiene en el estudio que se debe hacer del liderazgo escolar una carrera atractiva para futuros candidatos (Pont, Nusche, Moorman, 2009).

Beatriz Pont, Deborah Nusche y Hunter Moorman (2009) fueron los autores de este estudio, al cual haremos alusión a lo largo de este artículo. Antes de entrar a analizar algunos conceptos desarrollados por estos expertos, señalemos que sus trabajos permitieron obtener un marco bastante completo acerca del mejoramiento del liderazgo escolar.

Al iniciar su trabajo estos autores se preguntaron ¿Por qué importa el liderazgo escolar? y su respuesta fue categórica: el liderazgo escolar desempeña una función decisiva en la mejora de los resultados escolares al influir en las motivaciones y en las capacidades de los profesores, así como en el entorno y el ambiente escolares. Y agregaron: “El liderazgo escolar eficaz es indispensable para aumentar la eficiencia y la equidad de la educación” (Pont, Nusche, Moorman, 2009: 16).

En la mayor parte de los países estudiados, se busca adaptar el sistema educativo a las necesidades de la sociedad contemporánea por lo que las expectativas para las escuelas y para los líderes están cambiando. En muchos países se están implementando políticas de descentralización, permitiendo que las escuelas adquieran más autonomía en su toma de decisiones pero entregándoles mayor responsabilidad por los resultados. Sin embargo, los requisitos para mejorar  el desempeño general de los alumnos mientras se atiende a poblaciones estudiantiles más diversas, ejercen presión sobre las escuelas para que apliquen prácticas docentes más fundamentadas.

Por lo anterior, la función del liderazgo escolar adquiere cada vez más exigencias sobre un conjunto de tareas que cruzan toda la actividad escolar, desde la administración financiera, continuando con la gestión de recursos humanos para concluir en el liderazgo para el aprendizaje.

Existe a nivel mundial mucha inquietud respecto a que la función del director tal como está concebida se refiere más bien a una concepción para necesidades del pasado, y no es la más apropiada para los tiempos presentes. El estudio reveló que los directores tienen sobrecarga de trabajo, muchos se acercan al término de su carrera o debieran estar jubilados y está resultando cada vez más difícil reemplazarlos debido a que los posibles candidatos titubean en aceptar cargos directivos precisamente por lo agobiadora de la tarea, porque no tienen la preparación o porque no pueden acceder a una capacitación, las perspectivas de carrera son limitadas y las remuneraciones son insuficientes e inadecuadas.

Por las razones anteriores, el liderazgo escolar se ha vuelto una prioridad de los sistemas educativos en todo el mundo. En todas partes se hace necesario mejorar la calidad del liderazgo escolar y hacerlo viable.

 

CUATRO EJES PARA UN MEJOR LIDERAZGO

 

“El liderazgo implica entonces conducir las organizaciones al moldear las actitudes, motivaciones y comportamientos de otras personas, en cambio el gerenciamiento se relaciona más bien con el mantenimiento de las operaciones.”

 

A continuación presentaremos los cuatro ejes de actuación que identificó el estudio de la OCDE, los cuales considerados en conjunto, podrían mejorar la práctica del liderazgo escolar.

1. (Re) definir las responsabilidades del liderazgo escolar.
2. Distribuir [compartir] el liderazgo escolar.
3. Desarrollar habilidades para un liderazgo escolar eficaz.
4. Hacer del liderazgo escolar una profesión atractiva.

Antes de avanzar en el detalle de estos cuatro puntos, detengámonos un momento para definir el concepto de liderazgo escolar.

Encontramos una extensa literatura que se refiere al liderazgo en términos genéricos. Podríamos adelantar que en esencia, la mayoría de las definiciones de liderazgo se refieren según Yukl (2002), citado por Pont, Nusche y Moorman (2009) a “un proceso de influencia social en la que una persona (o grupo de personas) ejerce influencia intencional sobre otras personas (o grupos) para estructurar actividades y relaciones en un grupo u organización” (Pág. 17). El término intencional cobra aquí una dimensión importante puesto que el liderazgo se basa en metas o resultados articulados que se espera que el proceso de influencia gobierne.

Ahora bien, dependiendo de los contextos de los países, el término liderazgo escolar se utiliza básicamente de dos maneras. En algunos países se le denomina administración escolar en cambio en otros se le llama gestión escolar. Aun cuando los tres conceptos se traslapan, los empleamos con una diferencia en el énfasis. Bennis y Nanus (1997) citados por Pont, Nusche y Moorman, (2009) señalan “Los gerentes hacen las cosas bien, en tanto que los líderes hacen lo correcto”. El liderazgo implica entonces conducir las organizaciones al moldear las actitudes, motivaciones y comportamientos de otras personas, en cambio el gerenciamiento se relaciona más bien con el mantenimiento de las operaciones.

Por su parte Dimmok (1999) citado por Pont, Nusche y Moorman (2009), propone una interesante distinción entre liderazgo, administración y gestión escolar:

Independientemente de cómo se definan estos términos, los líderes escolares experimentan dificultad para decidir el equilibrio entre labores de orden más alto diseñadas para mejorar el rendimiento del personal, los estudiantes y la escuela (liderazgo), el mantenimiento rutinario de las operaciones presentes(administración) y los deberes de orden menor (gestión).

 

También, Pascual, Villa y Auzmendi (1993) sugieren que la conducta del líder en los centros docentes puede describirse por una serie de variables y relaciones que guardan relación con la naturaleza, causas y consecuencias de los que hacen los líderes escolares, los directores.
Figura 1. Orientación para comprender el liderazgo en los Centros Docentes

 

Fuente: Adaptado de Leithwood, Begley y Cousins, 1992 citados por Pascual, Villa y Auzmendi, 1993.

 

El modelo propuesto por estos autores representado en la Figura anterior, propone que lo que los directores escolares hacen, su práctica (componente 2), es una consecuencia directa  de lo que piensan, esto es, de sus procesos mentales (componente 1.2) estos procesos mentales  son el resultado de ciertas formas características de comprender, aplicadas al ambiente en el que trabajan. Los directores pueden interpretar los elementos de este ambiente (componente 1.1) de muchas formas de modo que siempre habrá ciertos elementos que llegan  a tener mucho más impacto en sus pensamientos que otros. Se ha observado –continúan  diciendo Pascual, Villa y Auzmendi (1993: 35)- que los directores se comprometen en modelos de prácticas muy diferentes (componente 2.1) en función de cómo piensan acerca de su trabajo. El hecho de que se asuma uno u otro modelo hace que las acciones de los directores tengan un efecto muy diferente tanto en los factores de la clase (componente 2.2) como en los del centro en general (componente 2.3), aunque, como es evidente, hay algunos aspectos de la práctica de los directores que tienen un mayor impacto que otros.

 

EL EJERCICIO DEL LIDERAZGO

 

“El liderazgo escolar como hemos podido apreciar a través de estas breves líneas representa tal vez uno de los mayores desafíos que enfrentan los centros docentes a la hora de administrar, gestionar y liderar los establecimientos educativos”.

 

Así, nos encontramos con tres elementos fundamentales  en el ejercicio del liderazgo en los centros docentes: el impacto, la práctica y la influencia en la práctica de los directores escolares.

Como podemos apreciar, las escuelas exitosas requieren de un liderazgo, de una administración y de una gestión eficaz. Los tres elementos están estrechamente entrelazados y son interdependientes puesto ninguno de ello puede alcanzar el éxito sin los demás. A lo anterior agregaremos los componentes de influencia, práctica e impacto puesto que se ha observado que los líderes escolares son capaces de influir en sus profesores para que éstos adopten y usen prácticas innovadoras en sus clases.

El juego complejo de todos los factores y componentes anteriores puede ser ilustrado como sigue:
Figura 2. Componentes y Factores del liderazgo escolar

 

Fuente: Elaboración propia con datos de Pont, Nusche, Moorman, (2009) y de Pascual, Villa y Auzmendi (1993).

Avanzados estos conceptos y definiciones en cuanto a liderazgo escolar, podemos ahora observar los ejes de actuación identificados por el estudio de la OCDE al cual nos estamos refiriendo.

 

(Re) definir las Responsabilidades del Liderazgo Escolar

El estudio realizado en los 22 sistemas educativos ha demostrado que los líderes escolares pueden influir en el desempeño de la escuela y de los estudiantes, si se les otorga autonomía para tomar decisiones importantes. Pero la autonomía no basta por sí sola, se requiere dotar a los líderes de una mayor autonomía con apoyo adecuado, es decir, necesitan tiempo, capacidad y apoyo para centrarse en la mejora de los resultados del aprendizaje de los estudiantes y que ello se transforme en la esencia de la práctica del liderazgo escolar.
Sin ser exhaustivos, la práctica del liderazgo escolar debiera estar compuesto de los siguientes componentes: Apoyo a la evaluación y al desarrollo de la calidad docente, desarrollar la autoridad del líder en el establecimiento, de su dirección estratégica y optimizar su capacidad para diseñar planes escolares y metas y verificar el progreso. Mejorar las habilidades de administración financiera de los equipos de liderazgo escolar o prestar servicios de apoyo financiero a las escuelas, los líderes deben influir en las decisiones de selección de maestros para conformar sus equipos en función de las necesidades de sus escuelas. Colaborar con otras escuelas y con la comunidad social en la cual la escuela está inserta.

 

Distribuir [compartir] el liderazgo escolar

El aumento de las responsabilidades y la necesidad de accountability escolar1 generan la necesidad que es necesario compartirlas, tanto al interior de la escuela como en todas ellas. Los consejos escolares enfrentan de este modo muchas nuevas tareas. Aun cuando los profesores consideran que las responsabilidades de los mandos medios son vitales para un liderazgo escolar, estas prácticas son aún excepcionales y a menudo poco claras. Los responsables señalan que no se les reconoce por sus tareas.

 

Desarrollar habilidades para un liderazgo escolar

El estudio revela que los líderes escolares necesitan una formación específica para responder al aumento de funciones y responsabilidades. Por consiguiente, se propone tratar el liderazgo escolar como una secuencia puesto que requiere de una combinación de procesos formales e informales a lo largo de todas las etapas y los contextos de la práctica del liderazgo. Lo anterior implica el fomento de la formación inicial en liderazgo, la organización de programas de inducción, la provisión de formación continua para cubrir la necesidad y el contexto así como garantizar la coherencia de los servicios prestados por las diferentes instituciones basados en la teoría pero por sobre todo en la práctica.

 

Hacer del liderazgo escolar una profesión atractiva

Se debe desarrollar una estrategia para atraer, reclutar y apoyar a los líderes escolares con alto rendimiento a través de las siguientes medidas: Profesionalizar los procesos de selección de tal manera que los procedimientos sean eficaces, transparentes y coherentes. Planificar la sucesión –Identificación y desarrollo proactivos de los líderes potenciales- puede elevar la cantidad y calidad de los futuros líderes escolares. Los criterios de elegibilidad deben ampliarse para disminuir la importancia conferida a la antigüedad para atraer a candidatos más jóvenes y con diferentes formaciones. El proceso de selección no debiera limitarse a las entrevistas de trabajo tradicionales sino incluir un conjunto de instrumentos y procedimientos para evaluar a los candidatos. Mejorar sustantivamente los sueldos para los líderes escolares nivelarla con categorías similares en los sectores público y privado, al mismo tiempo las escalas de sueldos deben reflejar las estructuras de liderazgo. Reconocer el rol de las organizaciones profesionales de líderes escolares y allí donde no existan impulsarlas para que cumplan su función como foros para el diálogo, el intercambio de conocimientos y la divulgación de las prácticas más eficientes entre los profesionales y entre éstos y los responsables de política educativa. Ofrecer una perspectiva de carrera profesional que incorpore la movilidad y la flexibilidad de tal manera que permita a los líderes escolares acceder a nuevas oportunidades laborales ya sea en la administración educativa, en las federaciones escolares, en la formación continua o la consultoría sin abandonar la escuela.
El liderazgo escolar como hemos podido apreciar a través de estas breves líneas representa tal vez uno de los mayores desafíos que enfrentan los centros docentes a la hora de administrar, gestionar y liderar los establecimientos educativos.
En tiempos de reforma, apoyar (se) (a) (en) los líderes escolares es garantía de éxito de toda transformación escolar.

 

 


1Rendición de cuentas a nivel escolar.

 

ÁNGEL NEGRÓN LARRE es Doctor en Educación, colaborador del PEC de la Universidad de Chile. Relator de las Jornadas de Actualización para profesores, 2015.